la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 29 de abril de 2017

Canto a la vida...



Canto a la vida,
al mágico instante en que la concepción
del hombre se hizo vida y sembró 
la semilla que armoniza la existencia
por la razón básica de la existencia.
Canto a la madre, en cuyo corazón
reposa el inmenso mar que formará
seres humanos dignos de ser herederos
de tierra de paz.
Canto al poeta que con palabras
dibuja la tristeza y en el molde de alegría
la esculpe, en busca de una sonrisa
que ayude al pensamiento
y ahonda el sentimiento.

La de Juan Pedro en Sevilla: Sí, pero no... Por Paco Mora



¡ay! la casta. Como cantaría aquel, “La casta yo no la tengo/la tiene yo no sé quién/aquel que tenga la casta, mala puñalá le den”.


Sí, pero no...

La corrida de este viernes en Sevilla, bien la podrían haber lidiado Ponce, Manzanares y López Simón sin mayores problemas en una hipotética huelga de varilargueros. Si exceptuamos el segundo de la tarde, que se arrancó de lejos al caballo, los demás han cumplido el trámite a regañadientes y algunos no han derramado sangre ni para un análisis. Claro que, si nos atenemos a que el tercio de varas tiene como principal cometido atemperar la casta de los toros, no había porqué…

Todos los “juampedros”, pese a que en general han evidenciado cierta clase en sus embestidas, han flaqueado enseguida y las esperanzas de faena grande han durado menos que un caramelo en la puerta de un colegio. Manzanares se ha llevado el lote y ha estado realmente bien con el segundo y el quinto mientras duraron, y gracias a su recia y atractiva personalidad, pero sobre todo a su flamígera espada, ha cobrado un trofeo en cada uno. Sigue su idilio con Sevilla. Los dos de López Simón se han movido también relativamente, puesto que, en los finales, como todos los demás han entregado la cuchara.

El lote de Enrique Ponce no sirvió ni para tacos de escopeta. Y para que a Enrique no le valgan dos toros, y en Sevilla, se puede el paciente lector figurar cómo serían. No fueron ni siquiera malos… simplemente no fueron. El ganadero declara que está en el camino de lo que persigue en su ganadería. Y es posible que así sea, pero visto lo de Valencia y lo de Sevilla, ese camino se vislumbra largo y difícil. Y el caso es que han salido esta tarde a la arena de La Maestranza toros guapos de cara y armónicos de hechuras, pero ¡ay! la casta. Como cantaría aquel, “La casta yo no la tengo/la tiene yo no sé quién/aquel que tenga la casta, mala puñalá le den”.

Y no me tachen de exigente y difícil de contentar, porque o se les inyecta casta y fortaleza a los toros que se están lidiando, sobre todo en el primer circuito, o esto se va al carajo. Claro, que hay otra solución: que las figuras se anuncien con lo de Victorino, lo de Miura, lo de Cuadri, lo de Alcurrucén, lo de Fuente Ymbro, lo de Adolfo y algunos hierros que están ahí a su disposición.


4ª de feria en Sevilla. Dos orejas para Manzanares y su infalible espada / por J.A. del Moral


De la corrida de Juan Pedro Domecq, los dos peores toros se los llevó Enrique Ponce que apenas logró lucirse con el capote para disgusto del gran maestro y de sus partidarios. Los otros cuatro dieron oportunidad de lucirse a José María Manzanares y a López Simón.

Dos orejas para Manzanares y su infalible espada

De la corrida de Juan Pedro Domecq, los dos peores toros se los llevó Enrique Ponce que apenas logró lucirse con el capote para disgusto del gran maestro y de sus partidarios. Los otros cuatro dieron oportunidad de lucirse a José María Manzanares y a López Simón. Pero solamente triunfó el joven maestro alicantino logrando una oreja de cada uno de sus toros a costa de su empacado toreo y, sobre todo, de dos monumentales estocadas. El valiente torero de Barajas quiso mucho y anduvo muy firme, pero no acabó de convencer por su vulgaridad, quedando desautorizado por la más exigente afición sevillana, ayer juez implacable con el muy joven matador.

Sevilla. Plaza de la Real Maestranza
Viernes 29 de abril de 2017. Tarde nublada y fría con lluvia intermitente. Gran estrada sin llegar al lleno.
Seis toros de Juan Pedro Domecq, bien presentados y de juego desigual. Muy pronto venidos abajo primero y cuarto. Más duraderos aunque también flojos aunque manejables en distintos grados los demás. El mejor fue el que cerró plaza que, también flojo en el primer tercio, se fue muy arriba en banderillas y fue el que tuvo más casta y brío en la faena de muleta.
Enrique Ponce (marfil y oro): Estocada casi entera caída, silencio. Pinchazo, metisaca, otro pinchazo y estocada, silencio.
José María Manzanares (marino y oro): Estocada en la suerte de recibir, oreja. Gran volapié, oreja.
López Simón (amapola y oro): Pinchazo y estocada, ovación. Estocada en los medios, petición insuficiente y ovación.
Muy bien a caballo, Paco María. En la brega destacó Jocho. Y en banderillas, Mariano de la Viña, Padilla, Suso, Luís Blázquez, Domingo Siro, Jesús Arruga y, sobre todos, Rafael Rosa. 

La mala suerte se cebó ayer con Enrique Ponce que se llevó el peor lote de la blanda corrida de Juan Pedro Domecq, salvada por la más duradera nobleza de los otros cuatro toros a los que apenas se castigó en varas simuladas. Da pena comprobar en lo que está acabando el primer tercio que, por lo que respecta a la labor de los varilargueros, resulta innecesaria. Menos mal que algunos se dejaron hacer quites.


Ponce logró lucirse con el capote a la verónica ganando terreno en el recibo del toro que abrió plaza y poco más pese a lo bien que se lidió. Los muchos cuidados que se dispensaron al burel, hicieron creer que el toro le daría oportunidad de expresarse a su mayor placer en la muleta y hasta brindó su faena al público para nada. Ni el temple ni la suavidad que empleó con la muleta en pos de conseguir algo que mereciera la pena le sirvieron. Tamaña decepción se repitió con el cuarto que se paró enseguida y resultó aún peor que el primero porque no humilló nunca y hasta impidió que se le pudiera matar con prontitud.


Para entonces, ya había triunfado José María Manzanares con el segundo toro de la tarde gracias a una faena muy espaciada basada en la mano derecha – al natural sufrió una colada al dar el tercero – que manejó con el empaque y el señorío que caracterizan el aterciopelado toreo del alicantino entre el contento de la parroquia que coreó con sentidos olés cada uno de los muletazos en redondo intercalados con magníficos pases de pecho. Ya agotado el animal, José María se empeñó en matar en la suerte de recibir, consiguiéndolo al tercer intento porque el toro no pareció tener pies suficientes para que la difícil suerte tomara carta de naturaleza. Pero es tal la seguridad del alicantino con la espada, que por fin aconteció, desatándose el clamor del respetable.


Se repitió la escena en parecidos términos muleteros con el quinto. Otro toro que, aunque tardeó en sus arrancadas, se prestó al otra vez lucido empaque del alicantino, de nuevo musicado y jaleado en otra faena de breves aunque altos vuelos, en esta ocasión cerrados con un magnifico volapié. La frecuencia con que Manzanares suele interpretar la suerte suprema con tanto acierto como belleza, es algo tan sabido que resta mérito a lo que, al fin y al cabo, es un prodigio. Estamos ante uno de los mejores matadores de la historia por no decir el mejor de todos.


Al muy celebrado corpus central de la corrida con los dos triunfos de Manzanares, le siguieron las dos intervenciones de Alberto López Simón a quien, en esta temporada, los públicos ya le miden con más atenta exigencia. Sobre todo en esta plaza de la Real Maestranza cuyo público es el más riguroso del mundo. No toda la plaza, claro está. Pero sí amplios sectores en los tendidos de sol y sombra, especialmente en los que se asientan aficionados digamos menos prudentes que los educadísimos de sombra que no “cantan” tanto sus dictámenes como los que ayer importunaron las dos faenas del torero de Barajas, al final de las mismas. Hasta esos momentos, todo parecía haberle ido bien al siempre valiente y firme López Simón. Pero no sé bien por qué o por consejo de quien, cuando la faena al tercero estaba más que mediada, el torero decidió seguirla toreando de rodillas en los arrimones del final y parte de la plaza se lo recriminó sin contemplaciones. El “no” se generalizó y, además, pinchó antes de agarrar la estocada.

Aún peor fue lo del sexto que terminó siendo el mejor toro de la corrida tras irse muy arriba en banderillas. El de Barajas brindó su faena en los medios y allí se quedó para empezar el trasteo con horribles pases cambiados, todo lo emocionantes que se quiera pero inadmisibles estéticamente hablando. La faena mejoró después en los redondos cosidos a pases de pecho, empeoró por naturales y terminó en una división de opiniones por la vulgaridad con la que continuó muleteando hasta finalizar con una buena estocada en los medios. Unos pidieron la oreja al mismo tiempo que otros volvieron la cara sentenciando para mal lo hecho por el joven espada. Ya vimos el pasado Domingo de Resurrección lo que ocurrió con Roca Rey. Antier con Ginés Marín. Y ayer lo mismo o aún peor con López Simón. Los nuevos valores tan cantados por todos no lo van a tener tan fácil esta temporada…

¿Por qué avergonzarse de ser hijo de los que ganaron la Guerra Civil?



Cualquier Estado y cualquier democracia y cualquier libertad está construida sobre una guerra que se ganó, y las victorias militares y la celebración de la Pascua son el gran vigor del mundo.


Sí, ganamos la Guerra
Por su interés reproducimos la columna de Salvador Sostres en  ABC

¿Por qué avergonzarse de ser hijo de los que ganaron la Guerra Civil?

Se dice como un insulto que tú eres hijo o nieto de los que ganaron la Guerra. Nuestra Guerra Civil, se entiende. ¿Por qué es un insulto ganar una guerra? En cualquier caso tendría que ser insultante haberla perdido, y de aquella manera, y con aquellas siniestras banderas.

Es preferible que no haya guerras, pero fue una suerte que la nuestra no la ganaran los que quemaban iglesias, los de las checas, los del tiro en la nunca en las cunetas, los que falsificaron las últimas elecciones republicanas para dar un golpe de Estado -del que nunca se habla- y ocupar ilegítimamente el poder.

¿Por qué se toma como un insulto que te digan que eres heredero de los que ganaron la Guerra? ¿Por qué es mejor ser familiar de los que por suerte la perdieron y por más suerte todavía no pudieron poner a España bajo la influencia del Pacto de Varsovia?

Fue el franquismo quien trajo la democracia a España, y no la Resistencia, articulada mayormente alrededor del Partido Comunista

Ayer el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, para defender a Lluís Lach de sus declaraciones sobre los funcionarios, le afeó al PP ser el partido de Rodolfo Martín Villa. ¿Quién hizo más por la democracia y por la libertad? ¿Llach o Martín Villa? Fueron los políticos de la Transición y no los cantantes los que nos aseguraron nuestro actual sistema de libertades. Fue el franquismo quien trajo la democracia a España, y no la Resistencia, articulada mayormente alrededor del Partido Comunista, mucho más totalitario que el Régimen.


Los políticos de la derecha tendrían que curarse del complejo antifranquista. La clase política del franquismo fue brillante y seguramente la más culta y preparada que hemos tenido en siglos. Nadie tiene que avergonzarse de haber sido ministro de Franco, o de que su padre o su abuelo lo fueran, todo lo contrario que aquellas deprimentes ministrillas de Zapatero, que parecían salidas de un anuncio de detergente.

Cualquier Estado y cualquier democracia y cualquier libertad está construida sobre una guerra que se ganó, y las victorias militares y la celebración de la Pascua son el gran vigor del mundo. Aquí en la Tierra no existe lo perfecto, pero sí existe lo peor, que es de lo que en el 36 nos libramos. Mejor que no haya guerras, pero si las hay, que nunca las ganen los comunistas.

viernes, 28 de abril de 2017

CINCO PARA CUIDAR Y UNO PARA TOREAR / por Diego Martínez. UTAA-SEVILLA



TOROS DE JUAN PEDRO DOMECQ PARA ENRIQUE PONCE, JOSÉ Mª. MANZANARES Y LÓPEZ SIMÓN.

CINCO PARA CUIDAR Y UNO PARA TOREAR

Diego Martínez. UTAA-SEVILLA
SEVILLA. 28 DE ABRIL DE 2017
Llega a Sevilla esta tarde la ganadería nodriza del medio toro. Ese animal al que llaman artista, muy noble, justo de fuerza y muchos más calificativos, para enmascarar la casta y la bravura autentica. En definitiva, la emoción que debe trasladar a los tendidos.

Juan Pedro embarca y le aprueban unos toros, por supuesto, nada de cabeza de camada, pero que en Sevilla pasan sin ningún problema el reconocimiento. De los seis, el lidiado en segundo lugar, sin trapío suficiente.

Reseñar una vez más que todas las varas fueron simuladas, excepto en el cuarto que peleó bien.

Todos muy flojos. Toros para cuidar (expresión horrible, pero cierta), menos el sexto que llegó a la muleta con recorrido y transmisión. Nos hizo recordar al “juanpedro” Flechillo en la alternativa de Garrido.

El técnico y veterano maestro de Chiva en el pecado lleva la penitencia. Mató dos toros descastados, medio afixiados, tontorrones. Mostró su enfado, (cierto o infundado, no sabemos) en el ruedo por el nulo juego de sus oponentes. 

Manzanares torea en Sevilla como si estuviera en el patio de su casa. Se pone estético, cuida, perdón, simula la suerte de varas y en la muleta esta tarde al menos, con maneras suaves y cargando un poco más los muletazos que en tardes anteriores, logra algunos estimables. Recetó dos estoconazos y el amable público le obsequia con una oreja en cada toro.

López Simón decepcionó en Sevilla. En su primero, de embestida aborregada y nula emoción era difícil conectar con los tendidos, pero el sexto sale respondón y quiere comerse su muleta haciendo gala de recorrido y transmisión. Intenta el cite de largo, pero le falta temple y colocación para lograr buenos muletazos. Dio muchos, pero de calidad pocos, tanto es así que al final de la faena escucha pitos de un público sabedor de que el toro se escapa con las orejas puestas.

La música en Sevilla pone su granito de arena para aumentar rebajar la categoría de la plaza. Cualquier tarde ataca “Paquito el Chocolatero”.



Muy mal Messi, muy bien la afición del Madrid / por Juan Manuel Rodríguez



Muy mal Messi, muy bien la afición del Madrid

Poco se ha dicho acerca de la celebración de Lionel Messi en el estadio Santiago Bernabéu, la del gol que supuso la victoria del Barça en el último segundo del último minuto de la prolongación del partido. Y se ha dicho poco por dos motivos fundamentales: el primero es que se trata de Messi y Messi tiene bula papal en territorio nacional español; con esto quiero decir que si en lugar de ser Leo hubiera sido cualquier otro futbolista (y especialmente cualquiera del Real Madrid, y significadamente Cristiano Ronaldo) quien se hubiera quitado la camiseta para &tenderla& en las mismísimas narices de la afición rival, estoy seguro de que se habría montado un debate en toda regla. Pero con Messi no. Es tan bueno Messi sobre el terreno de juego que se le consiente todo, también que provoque a los aficionados.

El segundo motivo por el que se ha pasado de puntillas sobre la actitud provocadora de Messi es porque su reacción no consiguió el efecto pretendido, esto es: el público asistió impertérrito al choteo del crack de su máximo rival deportivo nacional. Tampoco se ha dicho nada del comportamiento ejemplar de los aficionados madridistas, y esto es probablemente porque se trata de la afición del Real Madrid. Si cualquier otra afición hubiera aguantado la burla de Messi sin pestañear se habría pedido para ella el próximo premio Princesa de Asturias de la Concordia, pero parece obligatorio que a la provocación responda siempre la afición madridista con un lirio en la mano. El primero que denunció la provocación de Messi fue Isidoro San José, el lunes pasado en Fútbol EsRadio; y es que con la actitud provocadora de Leo, que es reincidente, se produce otro curioso y pernicioso efecto más, y es el de la autocensura. Nadie se atreve a dar el banderazo de salida con Messi, no vaya a ser que los obispos de la iglesia amateur que acaba de fundar se le echen a uno encima.

Javier Tebas dijo algo el martes en la mesa redonda contra la violencia en el deporte base organizada por Libertad Digital con lo que no puedo estar más en desacuerdo. El presidente de la Liga de Fútbol Profesional sugirió que si no se produjeron insultos dirigidos contra el jugador del Barça o si a nadie se le ocurrió la mala idea de arrojar algo al campo... entonces no se puede hablar de provocación. Falso. Hubo provocación por parte de Messi, acompañada por otros gestos de compañeros suyos, y a la provocación respondió la afición del Real Madrid con un comportamiento exquisito y señorial. San José, que también asistió al coloquio, fue el primero en levantar la liebre, y yo la confirmo. Muy mal Messi, muy bien la afición del Madrid. Un 0 para el futbolista, un 10 para los madridistas.

SEVILLA. Carne trémula / Paco Mora



Vamos a ver: si ustedes, toreros de postín han demostrado en mil batallas que pueden con el toro bravo, encastado y con duración y movilidad, ¿por qué exigen esos marmolillos? ¿Quizás para no sudar el chispeante y pasar una tarde tranquila y sin sobresaltos? Ustedes son los únicos culpables de que la Fiesta esté amuermada...

Carne trémula

Perdónenme el título de la película, pero es que me ha venido a la memoria constantemente durante toda la tarde mientras visionaba la corrida de Sevilla en la que Morante, El Juli y Talavante han actuado de matarifes, echando patas arriba carne inmóvil con cuernos, sin la mínima posibilidad de lucimiento. En el pecado llevan la penitencia los infrascritos y todos los toreros que, como ellos, prefieren los cochinos regordíos y descastados, que después de un puyazo se quedan pegados a la arena del ruedo tal que si fueran toros de piedra como los de Guisando. ¿Qué importa que pasen de los seiscientos kilos, si solo sirven para aburrir hasta a las ovejas?

Solo se ha salvado uno, el quinto, que ha pesado cien kilos menos que sus hermanos de pasto, y que, aunque con sus chiribitas y no pocas dificultades, ha tenido movilidad y duración permitiéndole a Julián López “El Juli” sacar a relucir el gran torero que lleva dentro. El de Velilla de San Antonio ha rayado a su altura; la de un torero sabio, poderoso y entregado que ostenta la jefatura del escalafón con todo merecimiento. Como a tal lo ha reconocido el sufrido público sevillano concediéndole la única oreja de la tarde y despidiéndole con una nutrida ovación. Sus dos compañeros han oído música de viento en diversos pasajes de sus respectivas lidias y al cruzar el ruedo hacia el hotel.

Vamos a ver: si ustedes, toreros de postín han demostrado en mil batallas que pueden con el toro bravo, encastado y con duración y movilidad, ¿por qué exigen esos marmolillos? ¿Quizás para no sudar el chispeante y pasar una tarde tranquila y sin sobresaltos? Ustedes son los únicos culpables de que la Fiesta esté amuermada, porque si exigieran a las empresas que los pusieran con las ganaderías bravas y encastadas y con toros en el peso que corresponde a su arquitectura ósea, saldarían sus tardes con un capazo de orejas y volverían a ser los ídolos populares que fueron los toreros cuando los toros saltaban al ruedo con el peso acorde con su encaste y bien encornados, pero sin exageraciones que nada tienen que ver con el auténtico trapío. Pero es más cómodo echarle la culpa de los bostezos a los toros, que sudar la camiseta pudiéndoles a toros bravos de verdad.

Y los hay, ¡vaya si los hay! Pero esos los dejan ustedes para los que cuando termina la temporada no les queda dinero ni para pasar el invierno. Y conste que está muy lejos de mi ánimo restarles a ustedes un ápice de su categoría de grandes toreros. Que lo son, pero… Pero así van ustedes más cómodos. Y al público pagano que le vayan dando… Que le vayan dando motivos para bostezar y salir de las plazas jurando en arameo cada tarde. Y eso acabará echando a aficionados y espectadores de tan anodino espectáculo. Porque aquí nadie tiene ya a estas alturas vocación de mártir. Y menos con los precios de las entradas.