la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 25 de mayo de 2017

¡¡Pobre España!! / Por Paco Mora

El filóso José Ortega y Gasset toreando al alimón con Domingo Ortega


Ortega y Gasset:
 “Para saber cómo está el país hay que 
asomarse a una plaza de toros”

 ...si lo dicho por Ortega es cierto, y parece que sí, no nos debe extrañar que Puigdemont se presentara en Madrid a anunciar su “golpe de Estado”, ni que representantes de “la otra España” le acompañaran en su descarado desafío. Puesto que la “mayoría silenciosa”, liderada por Rajoy y Sánchez, se las traga dobladas sin rechistar. ¡Pobre España!

¡¡Pobre España!!

Día 24 de mayo de 2017. Madrid: Plaza de Toros de Las Ventas. En el cartel, una interesante corrida de Núñez del Cuvillo para Juan Bautista, Alejandro Talavante y Andrés Roca Rey. Pocas veces como hoy ha quedado patente la verdad de la frase de Ortega y Gasset: “Para saber cómo está el país hay que asomarse a una plaza de toros”. Un sector de público irritado, casi asalvajado, se ha empeñado en asumir el papel de “la otra fiera” como si estuviera sediento de sangre, ante la pasividad de la gran mayoría silenciosa que, con su incapacidad de reaccionar, le ha permitido que se salga con la suya.

Talavante, en un momento cumbre de su carrera, se la ha jugado sin paliativos, y al finiquitar a su segundo toro ha pasado a la enfermería con una pierna chorreándole sangre y una oreja en la mano. Triunfalmente pero más dolido por la actitud de “la otra fiera” que por la herida. ¿Querían sangre? Ahí la tienen. A ellos, en su sadismo de malos aficionados, no les importa que, posiblemente, el ciclo isidril de este año se vea privado de las dos comparecencias que le quedan al “extremeño de oro”.

Roca Rey ha experimentado esta tarde la amargura de comprobar que se ha acabado su periodo de gracia en ese coliseo que los “reventadores” han convertido en un circo romano. Ya lo tratan como a una “figura” a la que hay que maltratar con saña, haga lo que haga delante de los toros. “Morituri te salutant”, deberá ser el saludo del joven peruano desde ahora cuando pise la arena de Las Ventas. Su mirada dura y taladrante a los tendidos, incluso en los mejores momentos de sus faenas, daba fe de que es muy consciente de ello.

Juan Bautista ha estado toda la tarde muy profesional y entendiendo a la perfección a sus dos adversarios. Como sus dos compañeros de cartel, no ha merecido el tratamiento de que le ha hecho objeto “la otra fiera” ni el silencio cómplice y timorato de la “mayoría silenciosa”. Ha estrenado un vistoso quite con el capote, que me atrevo a bautizar como “La Arlesiana”, en honor del Arles del que es natural.

Y termino por donde comencé; si lo dicho por Ortega es cierto, y parece que sí, no nos debe extrañar que Puigdemont se presentara en Madrid a anunciar su “golpe de Estado”, ni que representantes de “la otra España” le acompañaran en su descarado desafío. Puesto que la “mayoría silenciosa”, liderada por Rajoy y Sánchez, se las traga dobladas sin rechistar. ¡Pobre España!


Mártires por la fe



A las 17,30 horas del 20 de julio de 1936 unos sesenta milicianos comunistas y anarquistas de la CNT armados irrumpieron en la comunidad de Barbastro en donde residían los misioneros claretianos, formada por 60 personas: nueve sacerdotes, doce hermanos y 39 estudiantes.

Fueron a la muerte cantando, besando las cuerdas de esparto que les ataban al martirio, perdonando y rezando por sus verdugos y gritando ¡Viva Cristo Rey!. Iban felices al martirio, tanto, que varios de ellos fueron asesinados en el propio camión que les trasladaba al lugar de la ejecución por milicianos que, enrabietados por su alegría, les reventaron el cráneo a culatazos. 


El pasado sábado, aprovechando un retiro de tres días en una localidad cercana, visité, en unión de unos amigos, el museo de los mártires claretianos de Barbastro. Al terminar la visita, todos salimos sobrecogidos por la crudeza del relato de los hechos, por la inmensa paz y falta de resentimiento del sacerdote claretiano que nos sirvió de guía y por tener delante los restos mortales de 51 mártires de la Iglesia y los impresionantes testimonios de fe que dejaron escritos para sus familias, para su Congregación y para la posteridad.

Recomiendo la visita virtual al Museo pinchando: Click


A las 17,30 horas del 20 de julio de 1936 unos sesenta milicianos comunistas y anarquistas de la CNT armados irrumpieron en la comunidad de Barbastro en donde residían los misioneros claretianos, formada por 60 personas: nueve sacerdotes, doce hermanos y 39 estudiantes. Los tres padres superiores fueron arrestados mientras que el resto fueron trasladados y recluidos en un salón del colegio de los Escolapios, que se convertiría en una improvisada prisión. Los carceleros buscaban una y otra vez la apostasía de los jóvenes seminaristas, les tenían prohibido rezar e introducían prostitutas desnudas en el salón para tentarlos, aunque sin éxito. Se les negó el agua –bajo un calor asfixiante-, se les sometió a fusilamientos simulados un día tras otro y se les impedía dormir, para lo cual se establecieron relevos día y noche fuera del local para insultarles, arrojarles piedras, etc.

Pese a todo, el hermano cocinero conseguía de cuando en cuando, pasarles dentro del bocadillo diario que les servía de alimento, un pedazo de hostia consagrada (que tenía bien escondida en su cocina), para que pudieran recibir la comunión.
Durante el encierro, los jóvenes dejaron su testimonio en sillas, tablas, taburetes, paredes, pañuelos y hasta en los envoltorios de la comida. En una envoltura de chocolate se conservó el testimonio de Faustino Pérez, uno de los seminaristas:

Agosto, 12 de 1936, en Barbastro. Seis de nuestros compañeros son ya mártires: Pronto esperamos serlo nosotros también. Pero antes queremos hacer constar que morimos perdonando a los que nos quitan la vida y ofreciéndola por la ordenación cristiana del mundo obrero, el reinado definitivo de la Iglesia Católica, por nuestra querida Congregación y por nuestras queridas familias. ¡La ofrenda última a la Congregación, de sus hijos mártires!

Muchos de estos testimonios pueden verse en el Museo.

Doce días después de ser encarcelados los padres superiores fueron fusilados. El resto, hasta 51 lo serían los días 12, 13, 15 y 18 de agosto de 1936. Con ellos también fue asesinado un gitano, Ceferino Giménez, “El Pelé” que se negó a abandonar su rosario, motivo por el cual fue ejecutado. Tan sólo salvaron la vida el cocinero, al que los milicianos hicieron bajar del camión al que se había subido para recibir la palma de martirio junto con sus hermanos, para que cocinara para ellos y dos seminaristas argentinos que fueron reclamados por el Consulado y que fueron los encargados de transmitir a Roma la verdad del martirio sufrido por sus hermanos.


Fueron a la muerte cantando, besando las cuerdas de esparto que les ataban al martirio, perdonando y rezando por sus verdugos y gritando ¡Viva Cristo Rey!. Iban felices al martirio, tanto, que varios de ellos fueron asesinados en el propio camión que les trasladaba al lugar de la ejecución por milicianos que, enrabietados por su alegría, les reventaron el cráneo a culatazos. 

Cuando llega el momento de designar las víctimas hay en todos serenidad santa y ansia de oír el nombre para adelantar y ponernos en las filas de los elegidos; esperamos el momento con generosa impaciencia, y cuando ha llegado, hemos visto a unos besar los cordeles con que los ataban, y a otros dirigir palabras de perdón a la turba armada: cuando van en el camión hacia el cementerio, les oímos gritar ¡Viva Cristo Rey! Mañana iremos los restantes y ya tenemos la consigna de aclamar, aunque suenen los disparos, al Corazón de nuestra Madre, a Cristo Rey, a la Iglesia Católica, y a ti, Madre común de todos nosotros. Me dicen mis compañeros que yo inicie los ¡vivas! y que ellos ya responderán. Yo gritaré con todas la fuerza de mis pulmones, y en nuestros clamores entusiastas adivina tú, Congregación querida, el amor que te tenemos, pues te llevamos en nuestros recuerdos hasta estas regiones de dolor y muerte.

Morimos todos contentos sin que nadie sienta desmayo ni pesares: morimos todos rogando a Dios que la sangre que caiga de nuestras heridas no sea sangre vengadora, sino sangre que entrando roja y viva por tus venas, estimule tu desarrollo y expansión por todo el mundo. ¡Adiós, querida Congregación! Tus hijos, Mártires de Barbastro, te saludan desde la prisión y te ofrecen sus dolores y angustias en holocausto expiatorio por nuestras deficiencias y en testimonio de nuestro amor fiel, generoso y perpetuo. Los Mártires de mañana, catorce, recuerdan que mueren en vísperas de la Asunción. ¡Y qué recuerdo éste! Morimos por llevar la sotana y moriremos precisamente el mismo día en que nos impusieron.

Los Mártires de Barbastro, y en nombre de todos, el último y más indigno
Faustino Pérez. C. M. F.

¡Viva Cristo Rey! ¡Viva el Corazón de María! ¡Viva la Congregación! Adiós, querido Instituto. Vamos al cielo a rogar por ti. ¡Adiós, adiós!

Los milicianos se ensañaron con especial crueldad con el obispo de la diócesis, Florentino Asensio, como explica una página dedicada a su martirio:

Lo amarraron codo con codo a otro hombre mucho más alto y recio, y los condujeron a los dos, después de varias horas de calabozo, al rastrillo. Entre frases groseras e insultantes, un tal Héctor M., oculista, de mala entraña, Santiago F., el Codina, y Antonio R., el Marta, se acercaron al Obispo. El Obispo estaba mudo y rezando. Santiago F. le dijo a un tal Alfonso G., analfabeto: «¿No decías que tenías ganas de comer co... de Obispo? Ahora tienes la ocasión». Alfonso G. no se lo pensó dos veces: sacó una navaja de carnicero; y allí, fríamente, le cortó en vivo los testículos. Saltaron dos chorros de sangre que enrojecieron las piernas del prelado y empaparon las baldosas del pavimento, hasta encharcarlas. El Obispo palideció, pero no se inmutó. Ahogó un grito de dolor y musitó una oración al Señor de las cinco tremendas llagas. 


En el suelo había un ejemplar de Solidaridad Obrera, donde Alfonso G. recogió los despojos; se los puso en el bolsillo y los fue mostrando, como un trofeo, por bares de Barbastro. Le cosieron la herida de cualquier manera, con hilo de esparto, como a un pobre caballo destripado. Los testigos garantizan que aquel guiñapo de hombre, el Obispo de Barbastro, se habría derrumbado de dolor sobre el pavimento si no hubiera estado atado al codo de su compañero, que se mantuvo y lo mantuvo en pie, aterrado y mudo. 

El Obispo, abrasado de dolor, fue empujado a la plazuela, sin consideración alguna, y conducido al camión de la muerte. «Le obligaron a ir por su propio pie, chorreando sangre». Ante los ojos de los hombres, era un pobre perro escarnecido. Ante los ojos de Dios y de los creyentes, era la imagen ensangrentada y bellísima de un nuevo mártir, en el trance supremo de su inmolación: completaba en su cuerpo lo que le faltaba a la pasión de Cristo.

El heroico prelado, que el día anterior, el 8 de agosto, había terminado una novena al Corazón de Jesús, iba diciendo en voz alta: -¡Qué noche más hermosa ésta para mí: voy a la casa del Señor! José Subías, de Salas Bajas, el único sobreviviente de aquellas primeras cárceles de Barbastro, oyó comentar a los mismos ejecutores: -Se ve que no sabe a dónde lo llevamos. -Me lleváis a la gloria. Yo os perdono. En el cielo rogaré por vosotros... 

-Anda, tocino, date prisa -le decían. y él: -No, si por más que me hagáis, yo os he de perdonar. Uno de los anarquistas le golpeó la boca con un ladrillo, y le dijo: «Toma la comunión». Extenuado, llegó al lugar de la ejecución, que fue el cementerio de Barbastro. 

Al recibir la descarga, los milicianos le oyeron decir: «Señor, compadécete de mí». Pero el Obispo no murió aún. Lo arrojaron sobre un montón de cadáveres, y después de una hora o dos de agonía atroz, lo remataron de un tiro. «No le dieron el tiro de gracia al principio, -dice Mompel- sino que lo dejaron morir desangrándose, para que sufriera más». Sabemos, por otras fuentes, que «la agonía le arrancaba lamentos». Se le oía decir: «Dios mío, abridme pronto las puertas del cielo». Varios milicianos le oyeron musitar, también: «Señor, no retardéis el momento de mi muerte: dadme fuerzas para resistir hasta el último momento». Y repetía muchas veces «lo de su sangre y el perdón de los demás». Otro testigo le oyó que «ofrecía su sangre por la salvación de su diócesis». 


Después de muerto, Mariano C. A. y el Peir lo desnudaron; y El Enterrador le dio a Mariano C. A. los pantalones, que se puso dos días después, «porque estaban en buen uso»; y a José C. S. El Garrilla le dio los zapatos. «Los llevé hasta que se me rompieron», declaró él mismo después de la guerra, antes de ser ejecutado.

Hoy todos ellos son beatos de la Iglesia. Contemplar sus ropas ensangrentadas, los muebles, papeles y todo tipo de objetos en los que grabaron el testimonio de su fe, sus huesos quebrantados por el odio, es todo un aldabonazo a las conciencias adormiladas de los cristianos de hoy. Su martirio, su sacrificio generoso y valiente, su amor a Dios sigue siendo hoy semilla de esperanza.


Hace un año se estrenó en los cines de toda España la película "Un Dios prohibido", que refleja de un modo fiel la verdad de su martirio. El Padre Claretiano que nos acompañó durante el recorrido del museo nos contó cómo varios de los actores que habían actuado en la película se habían convertido y que uno de ellos pidió el Bautismo tras visitar el museo y estar delante de sus restos.

Como decía un buen amigo que me acompañó, la diferencia entre el perdón cristiano y la supuesta justicia pretendida por los portavoces de la desmemoria histórica se comprueba en los frutos: reconciliación y perdón frente a división y odio.

Que su sangre bendita siga dando abundante fruto y vertiendo amor sobre nuestra querida España.

Que le envíen a Griezmann el vídeo de las lágrimas de Koke / por Juan Manuel Rodríguez


A Griezmann, que se irá o se quedará pero cuya relación con el club colchonero ya no volverá a ser jamás la misma, deberían enviarle a casa el vídeo de las lágrimas de Koke para que aprendiera un poco acerca de lo que supone respetar, querer, amar y defender de verdad unos colores.


Que le envíen a Griezmann el vídeo de las lágrimas de Koke

Koke se echó a llorar ayer a moco tendido en el acto que organizó el Atlético de Madrid para anunciar su ampliación de contrato hasta el año 2024. Estamos más o menos acostumbrados a que jugadores o entrenadores (aunque en éste último caso eso sea más difícil) lloren cuando se van de un club en el que llevan muchos años, pero es más difícil ver llorar a un futbolista por quedarse. Además, Koke consintió que su equipo de toda la vida incrementase su cláusula de rescisión hasta los 150 millones de euros. Pero en el caso de Koke no hay cláusulas ni hay tampoco tutías, en el caso de Koke hay amor sincero a unos colores, hay agradecimiento y hay fidelidad, hay respeto. La cláusula de rescisión de contrato de Koke es emocional y, hoy por hoy, no parece que nada ni nadie vaya a ser capaz de romperla.

Koke será el Totti del Atleti. Será su Gerrard. Su Le Tissier. En el club colchonero son conscientes de lo extremadamente complicado que es tener a un futbolista así, capaz de respetar los códigos y la palabra dada hasta el final. Es cierto que, por mucho que un club quiera blindar a una de sus estrellas, el futbolista acaba jugando donde quiere, y ejemplos tenemos para dar y tomar; Koke ha elegido acabar su carrera en su equipo de toda la vida. También es verdad que se lo ha ganado con su rendimiento sobre el terreno de juego pero, reitero, Koke es una especie en extinción, un rinoceronte de Java, un leopardo de las nieves, un oso polar o algo así. A los Kokes del futbol hay que cuidarlos, protegerlos, mimarlos... y el Atleti lo sabe.

Contrastan las lágrimas de verdad de Koke, que siente el Atleti, con las medias verdades de Griezmann, que no lo siente. Griezmann, y a las pruebas de sus últimas exhibiciones televisivas me remito, no siente el Atleti... pero eso no es tampoco excusa para zaherir al club al que sigue perteneciendo y a los aficionados que le quieren. A Griezmann, que se irá o se quedará pero cuya relación con el club colchonero ya no volverá a ser jamás la misma, deberían enviarle a casa el vídeo de las lágrimas de Koke para que aprendiera un poco acerca de lo que supone respetar, querer, amar y defender de verdad unos colores. Mientras que Koke sueña con llegar a ser algún día el primer capitán de su equipo de toda la vida, Griezmann sueña con el Balón de Oro. El primero es un rara avis, el segundo un magnífico futbolista... del montón.

Duodécima de Feria. Los pobres nietos de Idílico dieron un sustín a sus matadores en el capote / por José Ramón Márquez


Tarde de Cuvillos
La linde de la peor Feria que se recuerda


Luego, a la salida, dice mi amigo Andrés: “Hemos visto la mejor corrida de Cuvillo en años en Madrid”, y eso es verdad si del toro sólo quisiésemos su entrega incondicional a la muleta, pero es que le pedimos muchísimo más.


Los pobres nietos de Idílico dieron un sustín 
a sus matadores en el capote


Hoy no fue ni mucho menos el día de Talavante. Con la miel de romero que nos dejó en los labios el otro día con la faena al del Conde de Mayalde, el amo del cartel era el Camaleón de Badajoz, que aún no se han olvidado sus espléndidas maneras en la de la Prensa, y tardarán en olvidarse. La apuesta ganadora era hoy la del extremeño, que ni Juan Bautista ni Roca Rey están en condiciones hoy por hoy de disputarle nada a Talavante en Madrid, pero como tantas veces ocurre la bola no cae en el número que uno seleccionó o, peor aún, cae en la casilla blanca del cero, la banca gana. Primer día de auténtico ambientazo de San Isidro, con Plaza llena y en los carteles los tres que se han dicho más arriba y el ganado del Cuvillo, los famosos cuvis por los que se matan todos los que son algo en esto de los toros, la estirpe de Idílico, el indultado en Barcelona, el señor de las adelfas, muerto en extrañas circunstancias que acaso tienen que ver más con los costes de la manutención del animal que con su salud propiamente dicha.

Bueno… además de los toreros, que venían a hacer lo que Dios les fuese dando a entender, y de los cuvis, que venían a entregar sus vidas, vinieron hoy a Las Ventas seis misteriosos personajes que hicieron el paseo a lomos de unos jamelgos guateados y que a estas alturas aún no nos explicamos qué demonios vinieron a hacer a la Plaza, aparte de practicar una especie de escamoteamientos, entradas y salidas como en las comedias ésas de puertas que se abren y se cierran. Ahí vimos entrar y salir a Alberto Sandoval, a “Puchano”, a Miguel Ángel Muñoz, a Manuel Cid (aquél al que un crítico de los “serios” hizo hermano de Manuel Jesús “El Cid”), a Sergio y Manuel Molina, vestidos de oro, tocados con un castoreño que jamás vio un castor, cabalgando cada uno a su manera sobre los lomos de sus correspondientes pencos, que echaron la tarde entrando y saliendo de la Plaza obedientes a los toques de clarín y de los que aún no sabemos cuál fue su cometido en la corrida. Se dijo por allí que eran picadores.

Lo primero que cuvi nos puso enfrente fue un salinero, que no hacían falta prismáticos para ver que el animal presentaba en el orto algo que no debía estar ahí, y que la ciencia veterinaria nos aclare si es que el bicho llevaba partida tan sensible parte de la anatomía o que simplemente estaba herniado. Sea lo que fuere, el animal se cayó al salir del primer simulacro de vara, con lo que ya estábamos con la mosca detrás de la oreja en cuanto al desarrollo ganadero de la tarde. La cosa no fue a mayores y el salinero Tobillita, número 75, llegó a la muleta de Juan Bautista con la suficiente entereza como para que no se armase la mundial. Juan Bautista da la impresión de que siempre abre cartel, que ya desde que debutó con picadores le persigue la maldición de abrir siempre los carteles. Con Tobillita, que le gustaba la solanera más que a Dámaso González en sus buenos tiempos, se dedicó a practicar el aseo, que en el toreo está reñido con el triunfo y el buen toreo. La base de su tauromaquia se halla en el descarrile y el enganchón. Esos fueron los mimbres con los que comenzó Juan Bautista su obra; luego, para no salirse de lo de todos los días, aplicó el famoso cite con el pico que como sigamos así va a acabar siendo lo canónico, pues apenas se ve otra forma de hacerlo, y junto a esa ventajista y medrosa manera de citar se produjo su resultado más evidente que es el toreo por las afueras con el toro bien despegado de la anatomía del toreador. Con esos mimbres de tan poca altura planteó Juan Bautista su serie cumbre compuesta de seis redondos, en los que se obligaba tan poco al toro, se le dejaba tan a su aire, que lo mismo podían haber sido sesenta y seis o más. Luego, otra serie igual acompañando el viaje del bien educado toro que venía de serie con una lenta velocidad embestidora, de los que no llama la atención ni uno de los que dio porque, realmente, a medida que va pasando la faena se nota bien que el torero no pone nada en esa partida, que todo lo pone el toro, que para eso los cría cuvi así. Con la izquierda no le sale nada y ante la cosa de seguir trapaceando se vuelve a la diestra. Una estocada desprendida y un descabello bastan para acabar con el sardo.

El segundo, a quien se puede denominar sin ánimo de exageración como cabra jabonera, con el número 29, era Tristón, aunque nosotros hubiésemos preferido mejor a Leoncio el león. Éste es para Talavante. Después del simulacro de las varas, Roca Rey se empeña en un quite por chicuelinas del que sale acosado por el animal que le persigue hasta el burladero del 10, que se dice pronto lo de ver al matador de postín y con el capote en la mano huyendo a escape por media Plaza acosado por un Cuvillo.

Después del simulacro de las varas se empeña en un quite por chicuelinas del que sale acosado por el animal que le persigue hasta el burladero del 10, que se dice pronto un matador con once años de alternativa y con el capote en la mano huyendo a escape por media Plaza acosado por un Cuvillo. El toro, a quien algún taxonomista no duda en tildar de chivo, recibe un inicio de faena variado y de poco compromiso rematado con el clásico pase de trinchera. El toro en comportamiento educado y buenista es como la continuación de el del Conde de Mayalde, sin una mala mirada ni una embestida maleducada, pero éste no es el Talavante del otro día, conciso y riguroso, éste es el Talavante de la faena larga y del reinicio, del resteo diríamos. La segunda serie es a menos al carecer de profundidad el planteamiento del matador, luego profundiza en esa línea que le lleva al toreo en paralelo, despegado, de nuevo el ominoso cite con el pico a esa hermanita de la caridad que era Tristón para dar lugar a un trasteo sin emoción y de un cariz extremadamente pueblerino, de fiestas patronales y procesión a la caída de la tarde. Mata de un pinchazo soltando la muleta y de una entera arriba, delanterita.

El tercero, Aguador, número 24, es para Roca Rey. A éste se le puede calificar sin ánimo de exageración como albóndiga o mejor aún almóndiga, que esto lo acepta la RAE. Le recibe con lances de pegolete, que son los que se dan con los pies juntos, y después del inexistente tercio de varas vuelve al pegolete, que se ve que le gusta. Su faena de muleta comienza en los medios dando cuatro pases del Celeste Imperio y un remate con el del desprecio. Luego sigue su trasteo por redondos tomando al toro por las afueras, como hacen todos. Se cree que se luce, sin ver que no pone en Las Ventas otra cosa que vulgaridad, desaprovechando las condiciones sumisas y tontorronas del Aguador y no da un solo pase por detrás, que ésta es la noticia auténtica de esta faena. Acaba con la vida de Aguador, que nada malo ni inconveniente le hizo, con un bajonazo.

Con Relatero, número 110, que cae a la grava en los lances iniciales, vuelve a la palestra Juan Bautista, que plantea su trasteo sobre la base del toreo a la media altura, para evitar que se caiga el animal más de lo que lo hace. La faena se desarrolla con el ruido de fondo del run-run de la protesta contra el toro que todo lo que tiene de blando lo tiene de buena persona deseosa de agradar y que de tan tonto a veces nos trae el recuerdo de lo bien que le iría un campano al cuello con su alegre tolón, tolón. Juan Bautista continúa su faena sin acabar de recibir toda la atención del público, luego hace eso de tirar el estoque de mentira, no se sabe para qué, y después de no haber dado un solo muletazo digno de tal nombre cita a recibir, cobrando una estocada baja.

La salida de Nenito, número 63, no es como para dejar lo que estés haciendo por ponerte a mirarle, pero a la postre fue éste el toro de la tarde. Simplemente porque sacó lo suyo de picante e inteligencia, porque no se sumó a la entrega de los que le precedieron sino que manifestó su corazoncito, su fondo genético que le dispuso, contra toda la selección de su amo, a crecerse en el castigo. Sale Talavante acosado de sus lances de capa en un quite, esta vez hasta la primera raya, y lo mismo le ocurre a Trujillo en banderillas. ¡He aquí el toro para que Talavante refrende lo del otro día!, dice un optimista que no se daba cuenta de que ya había puesto de manifiesto Talavante las nulas ganas que tenía de ir al sitio donde se torea. El animal, al ver que no se le manda, se va haciendo con las riendas de la faena, se va viniendo arriba y ciñéndose y colándose en los muletazos con los que Talavante más que torear se defiende. Talavante se obstina en su mundo fueracacho y el toro es el que realmente está toreando al torero. En un momento dado el toro le trompica y le cala y tras unos momentos de indecisión, el extremeño vuelve a la cara del toro arropado por toda la simpatía del amable público que jalea los muletazos de poca monta con los que sigue sin poder dominar la embestida, el genio y la chispa de Nenito, vencedor a los puntos. Lo mata de bajonazo tirando la muleta. Luego, con la ayuda de la exasperante lentitud de los benhures de la mula acaban dándole una oreja, por darle algo.

El último en salir fue Hoacino, número 31, al que Roca hizo una especie de fantasía capotera que no le salió lo que se dice perfecta. Su inicio de muleta fue con el pase cambiado por detrás, y luego otro y ahí el toro se rompió, muerto en vida, no se sabe cómo, aunque las hipótesis iban encaminadas hacia temas relacionados con la calidad de la heroína.

Luego, a la salida, dice mi amigo Andrés: “Hemos visto la mejor corrida de Cuvillo en años en Madrid”, y eso es verdad si del toro sólo quisiésemos su entrega incondicional a la muleta, pero es que le pedimos muchísimo más.

La Feria de Nautalia es un naufragio

LAS VENTAS. LA CORRIDA DE NUÑEZ DEL CUVILLO EN EL OBJETIVO DE ANDREW MOORE



FERIA DE SAN ISIDRO 2017
MONUMENTAL DE LAS VENTAS
 Miércoles, 24 de mayo de 2017

Décima cuarta corrida de San Isidro. Lleno de «No hay billetes». Toros de Núñez del Cuvillo, con cierta casta, manejables; varios, flojos.

JUAN BAUTISTA, de corinto y oro. Estocada y descabello (silencio). En el cuarto, estocada desprendida en la suerte de recibir (saludos con división).

ALEJANDRO TALAVANTE, de pizarra y oro. Pinchazo y estocada (saludos). En el quinto, estocada caída y perpendicular en la suerte de recibir (oreja). Pasa a la enfermería.

ANDRÉS ROCA REY, de azul marino y oro. Estocada caída (silencio). En el sexto, estocada (palmas de despedida).

-- Fotografías de Andrew Moore --





























14ª de San Isidro en Madrid. Talavante vuelve a triunfar herido y tan torero como la copa de un pino /// por J.A. del Moral



Salvó la tarde. Lo de menos fue la oreja que cortó tras solicitarla el público con apasionado frenesí. Lo realmente importante fue cómo toreó a sus dos toros de Núñez del Cuvillo con tanta verdad como limpísima donosura. Su primera faena fue cuasi perfecta aunque decreciente en por demasiado larga, perdiendo la oreja con la espada. La segunda, meritísima porque el quinto toro embistió con mucho temperamento y porque la culminó tras ser cogido y herido. La extensa cornada fue superficial y es de suponer que no le impedirá cumplir en los dos festejos que le faltan en la feria. Juan Bautista Jalabert no terminó de redondear sus dos actuaciones aunque cuajó buenos y elegantes momentos. A Roca Rey no le sonrió la suerte. Modosito con el nada fácil tercero al que mató muy feamente y frustrado con el sexto que tuvo que matar nada más iniciada su faena por romperse una pata.

Talavante vuelve a triunfar herido
 y tan torero como la copa de un pino

J.A. del Moral · 25/05/2017
Madrid. Plaza de Las Ventas. Decimocuarta de feria. Tarde veraniega con lleno de no hay billetes

Seis toros de Núñez del Cuvillo, bien aunque desigualmente presentados, de vario pelaje y desigual juego. Manejable a mejor aunque soso el muy blando primero. Muy noble el más enterizo segundo. Noble aunque muy a menos el tercero. Muy blando aunque manejable el cuarto. Francamente temperamental el manso en varas quinto. E inédito el en principio manso sexto por romperse una pata a poco de empezada la faena de muleta.

Juan Bautista (corinto y oro): Estocada trasera y descabello, silencio.
Alejandro Talavante (pizarra y oro): Pinchazo y estocada, ovación con saludos. Estocada caída al encuentro, oreja.
Roca Rey (marino y oro). Estocada muy baja, silencio. Estocada, silencio.
Parte facultativo de la cogida de Talavante. Herida por asta de toro de tercio inferior de la cara interior en el muslo derecho con una trayectoria hacia arriba y hacia dentro de 20 centímetros que produce amplio despegamiento de tejido celular subcutáneo sin afectación de plano muscular. Pronóstico reservado.


La grandísima expectación con llenazo aunque la reventa ofrecía localidades quince minutos antes de comenzar el festejo, solamente se cumplió para bien con Alejandro Talavante aunque amargamente por resultar extensamente herido al final de su emotiva además de sabrosa faena al muy temperamental quinto de la tarde. Especialmente mientras toreó por meritísimos y emocionantes naturales.


La heroica hombría del extremeño quedó patente cuando, una vez volteado y visiblemente herido, se negó a que le colocaran un torniquete en el muslo y continuó toreando hasta matar a su enemigo con la media rosa teñida de sangre. Alejandro volvió a triunfar en su segunda cita isidril. Pero lo le menos fue la oreja conquistada a sangre y fuego. Podría haber cortado la oreja del segundo toro de no haber fallado con la espada aunque su primera y excesivamente larga faena transcurrió de mayor a menor emotividad. Ciertamente, tuvo en sus manos el mejor lote de la desigual corrida de Cuvillo. Pero sus respuestas a la fortuna fueron admirables y en esta feria otra vez demostrativas del gran momento que atraviesa el extremeño. La gente estuvo con Talavante y el gran torero con la gente que se le entregó con agradecido frenesí y le ovacionó con enorme fuerza mientras cruzó el ruedo por su pie hacia la enfermería, orgulloso y sensiblemente emocionado por cuanto suponía esta tarde para él. Segunda de su conquista más definitiva de Las Ventas. Ojala que cure pronto pueda culminarla.


Juan Bautista añadió a su proverbial facilidad y largo oficio sus crecientes maneras perfeccionistas aunque con desigualdad porque el primer toro tardó en romper a bueno – hubo que “hacerlo” en los primeros pasajes – y la obra resultó excesivamente larga en su metraje. Lo muy blando del cuarto que fue banderilleado entre protestas de parte del público, no impidió que Talavante y Juan Bautista se lucieran en sus turnos de quite. Luego, la faena del espada francés fue también larga y de trazados desiguales, con un bajón en su mitad y crecida al final, pasando el público de la indiferencia a la atención festiva.

La mala suerte se cebó con Roca Rey que perdió ayer su infalibilidad triunfal. Únicamente celebrada con sus vistosas intervenciones en su quite y en la réplica al brillante de Juan Bautista en el sexto y último toro de la tarde. Roca Rey se arrepintió de su brindis al público en su primera faena al tercero. No tuvo la fe que le acompaña habitualmente ni acertó a dar con las teclas precisas en su desigual labor con la muleta. Pasajes de indiferencia y muy pocos en pretendida remontada con el público muy exigente y censor cuando Andrés toreó por las afueras, obligándole a cruzarse. El bajonazo con que mató, terminó de estropearlo todo.


A por todas salió Roca Rey en el sexto con el que se jugó la cogida varias veces librándose por puro milagro en pasajes realmente espeluznantes. Tanto en los quites como en la esta vez brindada faena que tuvo que cortar apenas iniciarla por romperse una pata el enorme y cornalón animal. Una primera tarde negra para el limeño ya español. Le queda otra. Ojala tenga más suerte.


Curro Vázquez y Nacho Lloret agreden a Juan Miguel Núñez por criticar la gestión de Las Ventas / Taurología



Aunque en los medios convencionales la noticia ha pasado bastante desapercibida, a través de Radio Nacional de España y de las redes sociales se ha conocido la agresión sufrida por el veterano periodista Juan Miguel Núñez por parte de Curro Vázquez y Nacho Lloret, dos de los principales miembros del equipo directivo con que cuentan Simón Casas y sus socios de Nautalia Viajes. Tan lamentable proceder tomaba causa de las opiniones y valoraciones dadas por Núñez acerca de la gestión que los nuevos empresarios vienen haciendo en Las Ventas, que en nada difieren de las que han manifestado muchos aficionados.


No todo es de color de rosa. La empresa que encabeza Simón Casas también tiene cosas y casos sobre los que debería dar explicaciones, a las que no debiera ser indiferente el Centro de Asuntos Taurinos de Madrid. La primera, también la más urgente en necesitar de una explicación pública que todavía no ha llegado: la agresión verbal y física sufrida por el periodista Juan Miguel Núñez por parte de dos miembros destacados de los nuevos gestores: Curro Vázquez y Nacho Lloret.

Ocurrió al término de la corrida del pasado dia 21. Como se sabe, Toros TV --de Movistar Televisión-- dedica una espacio especial para entrevistar a un aficionado. Ese día habian citado al que fuera jefe de la sección taurina de la agencia EFE, Juan Miguel Núñez, quién entre otras declaraciones hizo una valoración crítica acerca de la gestión que Simón Casas y sus socios de Nautalia vienen realizando en Las Ventas. Nada especialmente diferente de lo que opinan muchos aficionados, pero que al aparecer en las pantallas de TV levantó las iras de la Empresa.

De hecho, como se comprueba con la visualización del video de esta entrevista, no se encuentra motivo alguno para una reacción tan intespectiva como la que tuvieron Vázquez y Lloret. Aunque el audio de la grabación que se localiza en Youtube es de baja calidad, se puede consultar en la dirección electrónica:


En las redes sociales

La noticia saltó a la luz pública a través de las redes sociales, donde Paco Cañamero publicó un mensaje que decía: “Gravísimo ataque a la libertad de expresión ayer en Madrid contra el periodista Juan Miguel Núñez por parte de Nacho Lloret y Curro Vázquez”.

Por su parte, Juan Miguel Núñez confirmó la noticia en respuesta al mensaje de Paco Cañamero, escribiendo en Twitter:

“Pues sí. Muy lamentable. Al término de la corrida me han entrevista en Movistar Toros. Y parece que mis declaraciones no han gustado a los empresarios, que se han venido a por mí de malas formas, Lloret insultándome a gritos y sobre todo Curro Vázquez, que de los insultos pasó a las amenazas, y furibundo me tomó por el brazo, zarandeándome con violencia hasta que me pude zafar. La cosa no fue a peor porque puse pies en polvorosa, pensando que a estas alturas de mi vida no sé si vale la pena convertirse en mártir por la libertad de expresión. ¿Miedo?, quizás. Pero, te repito, yo no iba buscando una tragedia y ahora me alegro de que Curro Vázquez no se haya metido en un lío más gordo”.

En los medios informativos, hasta el momento la única referencia que se ha hecho a este grave caso corresponde a la denuncia pública realizada en los micrófonos de RNE por José Luis Carabias. La transcripción íntegra de sus palabras es la siguiente:

“Y al final de esta corrida ha sido insultado y zarandeado por representantes de la Empresa, concretamente por Curo Vázquez y Nacho Lloret, nuestro compañero Juan Miguel Núñez, que fue director de la sección taurina de la agencia EFE, sencillamente porque a través de Movistar+ TV ha dado su opinión de los carteles de la feria San Isidro y de la marcha del ciclo, unas combinaciones flojas, con escasos carteles redondos, pocas actuaciones de figuras y flojos resultados, además de menos asistencia de publico que las que vienen anunciando a bombo y platillo los propios empresarios.

Solo falta que ahora comiencen con procedimientos mafiosos y con amenazas para callar a los periodistas que critican la gestión de Simón Casas y de Nautalia Viajes, con un departamento antiprrensa claramente muy discriminatorio con los medios de comunicación, a muchos de los cuales han mandado a un palco y por el contrario han mantenido sus localidades antiguas a otros porque aseguran que han llegado a acuerdos comerciales con ellos, lo que no han podido hacer con Radio Nacional”.

Más que una agresión

Pero junto a lo que representa esa absurda agresión por una cuestión de opiniones, José Luis Carabias --que es una voz taurina siempre seria y sin estridencias-- añadía una denuncia que parece igualmente muy grave, que los interesados deberían aclarar.

Por lo visto, la Empresa ha hecho una discriminación con los periodistas acreditados para cubrir informativamente lo que ocurre en Las Ventas. Mientras a unos los enviado a un palco, a otros sin embargo les ha mantenido las localidades de las que hasta ahora disfrutan.

Lo grave es la explicación: la razón para mantener esa antigua ubicación en los tendidos de algunos cronistas se debe a “que han llegado a acuerdos comerciales con ellos”. Es de suponer que trata de acuerdos comerciales con los editores de los medios, no con los periodistas. Como el tema es muy delicado, por el buen nombre de los compañeros --de cuya integridad no cabe dudar-- vendría muy bien una explicación clara de en qué consisten tales “acuerdos comerciales”, que si son transparentes igualmente puede ser legítimos, pero no a la inversa.

La personalidad de Juan Miguel Núñez

Juan Miguel Núñez Batlles (Almeria 1951) cuenta con amplia ejemplar su trayectoria profesional, que culminó siendo durante muchos años responsable la sección taurina de la Agencia EFE, gracias a la cuál se difundió la actualidad de los ruedos a toda la geografía taurina, siendo un referente indispensable para la generalidad de los medios informativos.

Como le definió la Asociación de Periodistas de Almería, Núñez tiene demostrada su “gran vocación que muestra por su profesión y la sensibilidad con que realiza sus críticas, nunca agresivas, siempre claras y serenas”.

Pero de Núñez se ha escrito también que es “un todo terreno del periodismo, algo más que un cronista, que un crítico o un revistero; un escritor ecléctico, justo y veraz; lo que le ha permitido ser un líder entre los compañeros de profesión”

El propio periodista, con ocasión de uno de los homenajes que se la han rendido, manifestó su norte profesional: “el pasar desapercibido en esta profesión sublime, es un triunfo, callado también, pero magnífico”.