la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 25 de abril de 2018

Matar un dios / por Jorge Arturo Díaz Reyes



 “aquí vinimos a divertirnos, a pasarla bien y el cliente siempre tiene la razón”. Pues creo que todo lo que se hace con el toro durante la faena tiene como único fin su muerte, ritual, honorable, piadosa, precisa, rápida, indolora y exangüe. Si esto no se logra, lo demás fracasa. Es el acto mayor del culto, sacrificar un “dios”.

Matar un dios

Cali, 24 de abril 2018
A bajamar de la pasada feria sevillana quedan desperdigados diversos recuerdos. Pero tres, por coincidentes pueden retratar el estado actual de la cultura taurina, en una plaza insignia, “meridiano de la historia y el arte de torear”.

Me refiero a las broncas contra el palco por no conceder tres primeras orejas. Una de “Sospechor”, tercero de El Pilar, el miércoles 18, a José Garrido con estocada tendida, desprendida, tarda y avisada. Otra de “Opaco”, segundo de Jandilla, el jueves 19, a El Juli, con estocada caída. La tercera, de “Hechizo” primero de Fuente Ymbro el sábado 21, a Padilla con estocada trasera tendida. Las tres, imperfectas ejecuciones de la suerte suprema.

Debo aclarar que lo digo como testigo que ha seguido las corridas a través de la minuciosa transmisión televisiva de “Toros en directo”, cuyas cámaras lentas y primeros planos permiten precisar. También, que por supuesto considero sagrado el derecho a opinar, exigir y expresarse del público que asiste, paga y sostiene la fiesta. Ni más faltaba. Discuto es el concepto mayoritario de la corrida que parece manifestar lo abroncado en estos casos:

El suponer que la liturgia de la suerte máxima y la colocación del acero son superfluos para el juicio final sobre la faena y su posible premiación.

El creer que una mayoría circunstancial está por encima de los cánones éticos y estéticos, la tradición, el reglamento y la autoridad. El interpretar la ley a gusto del momento.

Discrepo también del pretexto: “aquí vinimos a divertirnos, a pasarla bien y el cliente siempre tiene la razón”. Pues creo que todo lo que se hace con el toro durante la faena tiene como único fin su muerte, ritual, honorable, piadosa, precisa, rápida, indolora y exangüe. Si esto no se logra, lo demás fracasa. Es el acto mayor del culto, sacrificar un “dios”.

Mi aplauso a los valerosos presidentes: Anabel Moreno Muela, Fernando Fernández-Figueroa y Gabriel Fernández Rey.

martes, 24 de abril de 2018

Paseando por Roma la Ciudad de las Siete Colinas / Fotografía: La Loma


Arco de Constantino el Primer Emperador Cristiano

Este arco de triunfo fue construido para conmemorar la  victoria  del emperador Constantino sobre Majencio en el año 313. En el ático se lee la siguiente inscripción: Al Emperador y César Constantino, el grande, el pío, el afortunado, que por inspiración de Dios, grandeza de espíritu y valor de su ejército, liberó al estado del Tirano y de sus partidarios, el Senado y el Pueblo de Roma dedicaron este arco de triunfo.

Roma, 23 de Abril de 2018
Fotografías: La Loma

El Coliseo es un anfiteatro de la época del Imperio romano, construido en el siglo I d. C. y ubicado en el centro de la ciudad de Roma.



El Coliseo monumento más emblemático de la capital italiana 




 
Cruz del Via Crucis y Cruz de Indulgencia en el Coliseo de Roma



Templo de Venus y Roma
Se sitúa en el extremo oriental del Foro Romano, cerca del Coliseo. Era uno de los templos más grandes de Roma y estaba dedicado a las deidades Venus y Roma. Fue construido por el emperador romano Adriano, que empezó su construcción en 121. Fue inaugurado catorce años más tarde, en 135, pero no fue terminado totalmente hasta el año 141 por Antonino Pío.

Obra arquitectónica romana civil, conmemorativa, realizada por la dinastía Flavia en el siglo I, concretamente en el año 81 después de Cristo, por el emperador romano Domiciano poco después de la muerte de su hermano mayor, Tito, para conmemorar las victorias de éste, incluido el Sitio de Jerusalén del 70 d. C. 

Alto relieve del Arco de Tito
El personaje más importante es el emperador, la victoria ante Jerusalén lo corona de laurel y es transportado por los legionarios en una carroza.

En el friso se encuentran imágenes de Tito entrando triunfante en Jerusalén seguida por la cuadriga imperial: el Genius Populi Romani y el Genius Senatus.













 



¿Por qué nos tiene que representar en Eurovisión un “charnego de mierda” que nos insulta y desprecia?



Ayer se celebró en Cataluña Sant Jordi, donde se regalan libros y rosas. A solo tres semanas de representar a su país en Eurovisión, el tal Alfred, hijo de Alfredo García y María Jesús Castillo, descendiente de una familia de rumberos, obsequió a su amada con una novela titulada «España de mierda», del cantante Albert Pla. En algunas de sus ediciones, la portada del libro es una estelada. 

¿Por qué nos tiene que representar en Eurovisión
 un “charnego de mierda” que nos insulta y desprecia?

L. Ventoso (R).- El Festival de Eurovisión es espuma de cerveza. Un desparrame de frivolidad algo locuela, envuelta en láseres, lentejuelas, disfraces inenarrables y un ratio delicioso de frikis por metro cuadrado, tanto en el escenario como en los graderíos de los «eurofans». Cantantes imposibles. Melodías chicle mil veces regurgitadas. Baladas desgarradas de cartón piedra. Jevis de saldo. Jabatas rompedoras y gachós con pectorales de gladiadores.

Pastorcillos del Tirol o Albania sorprendiéndonos con su folclore psicodélico. Poperos de Azerbaiyán o Letonia con tupés que merecen el premio Pritzker de arquitectura con laca. Cantantes españoles más malos que la quina y en los últimos años ridículamente abonados al inglés… Pero ahí, en su desacomplejada insustancialidad pop, radica el indudable encanto kitsch del festival. Eurovisión es lo que los anglosajones llaman «un placer culposo», en el que todos sucumbimos más de una vez. Sin embargo, aun siendo un asunto menor, el certamen presenta una peculiaridad. A diferencia del Festival de San Remo, donde los cantantes se representan a sí mismos, aquí acuden defendiendo la bandera de un país. Hay una cierta honrilla nacional en juego.

España lleva una racha eurovisiva equiparable a los resultados electorales del gran Sánchez: hemos pasado del resbalón al descalabro. Pero este año el país se ha ilusionado con dos chavalillos, Amaia, pamplonica de 19 años dotada de un vozarrón, y su novio televisivo, Alfred, un chico de 21 del cinturón de Barcelona. Fueron promocionados a través de OT y TVE nos ha endilgado su canción hasta en la sopa (raro es el Telediario sin el inefable estribillo). Hasta ahí todo normal: un pasatiempo blanco vendido a través de la habitual mercadotecnia televisiva.

Ayer se celebró en Cataluña Sant Jordi, donde se regalan libros y rosas. A solo tres semanas de representar a su país en Eurovisión, el tal Alfred, hijo de Alfredo García y María Jesús Castillo, descendiente de una familia de rumberos, obsequió a su amada con una novela titulada «España de mierda», del cantante Albert Pla. En algunas de sus ediciones, la portada del libro es una estelada. Qué risa. Ahora unas preguntas: 

¿Se permitiría el ocurrente Alfred el lujo de regalar en Barcelona un libro titulado «Cataluña de mierda»? Tengan por seguro que no, porque se lo comerían crudo por «facha». ¿Está capacitado para representar a España alguien que decide molestar con tan poco juicio a sus compatriotas, que lo han apoyado con afecto y hasta han pagado con sus impuestos su promoción, pues TVE la abonamos a escote? ¿Podemos deducir que algo le pasa al buen Alfred con España, toda vez que en 2014 subió a su cuenta de Instagram fotos pro Diada y pro independencia?

Conclusión: sobran triunfitos por España adelante, pues brotan como setas, capaces de hacerle los coros a la gran Amaia con igual solvencia que este muchacho. Así que sería un detalle que mandasen a Lisboa a otro. 

Muchos españoles no queremos que nos represente un tipo que nos desprecia, aunque sea en un circo musical intrascendente. Y es que el asunto al final no es tan anecdótico: no podemos seguir adulando a gente que nos rechaza.

*Articulista de ABC/Titular de AD


TENTADERO BENÉFICO EN VITIGUDINO . La Fiesta demuestra su compromiso con las personas que más lo necesitan


Excelente tarde taurina en Vitigudino con fines solidarios / CORRAL

Juan Mora, Diego Urdiales, Javier Castaño, Damián Castaño, Eduardo Gallo y Alejandro Mora torearon vacas de El Pilar, Montalvo, Sánchez de Valverde, Galache, Barcial, Valdefresno y Eduardo Martín Cilleros.


TENTADERO BENÉFICO EN VITIGUDINO (SALAMANCA)
La Fiesta demuestra su compromiso con las 
personas que más lo necesitan


Salamanca al día23 de Abril de 2018
El mundo del toro demostró este domingo en Vitigudino su compromiso con las personas, especialmente con las más necesitadas. Toreros, ganaderos, asociaciones taurinas, en total más de un millar de aficionados se dieron cita en la plaza de toros de Vitigudino en respuesta a otro aficionado preocupado por el bienestar de las personas, por aquellos que menos tienen.

Y así, la Fiesta hizo piña y sacó a relucir sus valores en un tentadero a beneficio del Comedor de los Pobres; la entrada: un poco de arroz, legumbres, harina o patatas, cualquier alimento era bien recibido. El público acudía con sus bolsas que entregaba a la entrada del coso, y todo para surtir al Comedor de los Pobres de Salamanca, servicio que presta la Asociación Amigos del Silencio.   

Y en la arena, Juan Mora, Diego Urdiales, Javier Castaño, Damián Castaño, Eduardo Gallo y Alejandro Mora, seis toreros que levantaron de los asientos al público por su compromiso con los valores que encierra la Fiesta; y en el callejón, algunos de los ganaderos que se sumaron a lo que acabó siendo una auténtica tarde de toros. Reses de El Pilar, Montalvo, Sánchez de Valverde, Galache, Barcial, Valdefresno y Eduardo Martín Cilleros contribuyeron a poner el ambiente de los mejores carteles.

La apoteosis llegaba al final. Después de ver a Gallo vestido de calle sometiendo a una vaca con genio de Barcial y escuchar los pasadobles con la gaita y el tamboril a El Mariquelo, la sobrera de Martín Cilleros entraba tres veces al caballo de Javier Martín, que también puso la exclamación en los tendidos con varios puyazos. Todos los diestros se despidieron con esta excelente novilla sobre la que prestó atención su ganadero y que sembró el delirio en los tendidos.

Aficionados llegados de todos los puntos de la provincia vibraron en la plaza de Vitigudino como en las mejores tardes de toros, y a todos ellos, toreros, ganaderos y asociaciones taurinas, los promotores de esta iniciativa y responsables del Comedor de los Pobres agradecían su compromiso con las personas, sobre todo con las más necesitadas. En definitiva, todo un acontecimiento taurino y solidario que seguro tendrá continuidad. 

Julián Flores, precursor de este tentadero benéfico narraba para este diario cómo surgió la idea a partir de ser consciente “de la labor que está realizando el Comedor de los Pobres de Salamanca” en favor de los más necesitados, una iniciativa en la que encontró a Javier Castaño como principal apoyo junto a su hermano Damián y asociaciones taurinas, porque “después ha sido todo más fácil”.

Para Javier Castaño participar en este tentadero benéfico ha sido todo “un orgullo contribuir a una causa tan noble. Nada más que me lo propuso Julián no dudé ni un momento porque todos los voluntarios hacen una labor encomiable. En el siglo en el que nos encontramos y en el país en que vivimos que haya gente pasando hambre, lo veo como un crimen. He intentado poner mi granito de arena para juntar a asociaciones, ganaderos y toreros, para que sea un éxito artístico y en la recaudación de alimentos y comida, que es el objetivo”.

Por su parte, la presidenta de la presidenta de la Asociación Amigos del Silencio, colectivo impulsor del Comedor de los Pobres, Queti Luciano, señalaba sobre esta iniciativa que “todo lo que nos venga en ayuda de la misión, nos parece fenomenal, un gracias grandísimo para Javier Castaño y su hermano Damián, ganaderos y peñas que han tenido esta idea”, concluía.

El evento estaba promovido por la Asociación Taurina Villa de Vitigudino en colaboración con la Asociación Taurina de Guijuelo, Acarte, Asociación Media Verónica Macotera, Peña Cultural Taurina Albero Charro, Asociación Cultural Taurina de Aldeadávila, Juventud taurina de Salamanca, Asociación Taurina 15 de octubre Alba de Tormes, Toro del Voto Villoria, Pasión Taurina de Babilafuente y Ayuntamiento de Vitigudino. Del mismo modo, el matador peruano Roca Rey ponía su granito de arena donando su capote, de la corrida de Sevilla, para esta causa y que fue sorteado entre los aficionados.  

FUNDACIÓN DIARIO MADRID. VII CICLO DE COLOQUIOS TAURINOS



Mayo de 2018 / A las 13 horas
Los días Jueves 3, Viernes 4, y Lunes 7
Calle Larra, 14, Madrid


Monterrey (México). Nueva salida a hombros de Enrique Ponce



El peninsular dio catedra y toreó a placer dos ejemplares de Arroyo Zarco, a pesar de que en algún momento el viento pudo ser cómplice de una mala tarde para la terna.

Le acompañaron en triunfo El Payo y Leo Valadez
Nueva salida a hombros de Enrique Ponce

Monterrey (México). 23.04.2018 
Para Ponce fue una tarde muy completa ya que cuajó a los dos toros de su lote, con dos faenas de antología, sobre todo la faena del segundo de su lote que fue de abandonarse y de torear con el alma, como sólo él lo siente.
Fue muy emotivo ver cómo la afición se prodigó en un gran trato y respeto hacia el de Chiva, al que brindó cariño y entrega durante su actuación, en momentos hasta compartiendo con sutiles sonrisas mientras oficiaba con la muleta, cuando del ingenio de los aficionados se escuchaba algún ocurrente grito desde el tendido.

La faena a su primero, “Eloy”, fue larga, principalmente por derechazos, detenidos, pausados, llevando al toro cosido en la sarga y levantando como resorte a los aficionados.

Para su mala fortuna un pinchazo inoportuno antes de una estocada entera, trasera y tendida le privaron de cortar los apéndices que ya tenia ganados, pero a cambio saludó en el tercio.

La de “Manchadito”, el cuarto de la función, fue otro portento de clase y sabiduría. Tras el puyazo de José Palomares, el valenciano dibujó una faena suave, de hondo calado, en la que su creación de “la poncina” abrochó una tanda final, antes del estoconazo que le valió para cortar las dos orejas.

Octavio García “El Payo”, quien goza de gran cartel con los regios, regaló preciosos y cadenciosos lances a un ejemplar incierto, que miraba al bulto mas que seguir a los engaños. Con la madurez que le han dado los años, el queretano sometió al astado y le ejecutó una faena de mucho valor y mérito. Mató de estoconazo fulminante y se le concedieron las dos orejas.

Ante el quinto volvió a estar a la altura y ya para entonces la afición que había visto triunfar a Ponce, se daba por bien servida, pero El Payo se sublimó y no queriendo cruzar a pie el ruedo al final, se creció y logró cortar otra oreja para su espuerta.

En su primer actuación como matador en la monumental regia, Leo Valadez demostró que está bien puesto y que su inclusión en el serial de arranque de temporada está justificado.
Valiente y cariado con el capote, al recibir de hinojos en tablas al tercero, el hidrocálido hilvano series de derechazos muy aseados que le valieron fuertes carretadas de aplausos. Para su mala fortuna una estocada entera que caló por el costado izquierdo y luego un interminable y mal manejo de los aceros, le hizo escuchar los tres avisos después de 21 golpes con la espada corta.
Pero faltaba el sexto y ya con sus alternantes paladeando la salida a hombros, salió Leo decidido y ante “Setentón”, con la tarjeta de sorteo y enchiqueramiento anunciándolo con 520 kilos y en el cartelillo con 499, bordó el toreo en otra faena derechista de muy bien gusto, que coronó de estocada entera para desorejar a su enemigo y acompañar a Ponce y El Payo en la salida en volandas.

Todo quedó listo para el tercer festejo del próximo domingo en el que alternarán Sebastián Castella, Juan Antonio Adame, Sergio Flores y otro torero que sustituya a Andrés Roca Rey, pudiendo ser el murciano Paco Ureña, que haría su presentación ante la afición local.

Ficha
Monterrey, N.L.- Plaza Monumental. Dos tercios de entrada en tarde soleada. Toros 
Arroyo Zarco, bien presentados, bajos y manejables en general. Pesos. 465, 480, 475, 483, 490 y 520 kilos. Enrique Ponce (gris perla y oro): Ovación y dos orejas. 
Octavio García “El Payo” (canela y oro): Oreja y oreja.
Leo Valadez (sangre de toro y oro): Pitos tras tres avisos y dos orejas. 
Incidencias: El ganadero Santiago Pérez Salazar salió a hombros con los toreros

VENEZUELA. EL PARAISO DE LOS MARAÑONES / por Fortunato González Cruz


Jesús Enrique Colombo y Fortunato González

..y allí presenciamos cómo Jesús Enrique Colombo, nuestro gran torero, que se asoma como una esperanza de tornar a los gloriosos tiempos de los Girón, demostraba su maestría en la sencillas faenas del campo y le hizo un bozal al caballo, enhebró las poleas del brete, despuntó los toros, corrió tras ellos al salir de los cajones hacia los corrales. Diligente y atento, estaba en todo y era el primero en acudir para ayudar a los demás y templar una cabuya, o abrir y cerrar una puerta. 


EL PARAISO DE LOS MARAÑONES

Fortunato González Cruz*
Presidente del Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida. Capítulo Venezuela.
Cuando despuntaba el día comenzamos el viaje por la fragosa y empinada vía que parte de la aldea Estanques, sube abriendo a la vista el paisaje de los llanos de El Anís y de La Alegría, nos enseña Chiguará como colocado en un púlpito, trastumba la primera cumbre para bajar a El Molino, uno de los pueblos encantados del sur merideño, sube hasta alcanzar la altura del llamado Páramo del Motor, porque en una anchura del camino le hicieron un pedestal al motor que movió el primer jeep que llegó a Canaguá. Allí debería colocarse un monumento a Eustorgio Rivas, quien manejaba aquel vehículo con un montón de gente atrás empujando cuando era necesario, la más de las veces. 

A la entrada de “Los Marañones” hay dos galpones y allí mismo unos corrales, un brete y el embarcadero de las reses. En los corrales estaban dos toros bravos y un pequeño grupo de personas que hacían lo necesario para meterlos en el brete, despuntarlos y conducirlos a los corrales y chiqueros de la placita de tientas. 

Allí se afanaban el propietario de la finca, Jesús Colombo y su hijo Jesús Enrique, el veterano torero de Seboruco César Vanegas, el torero subalterno Eduardo Graterol y algunos trabajadores. En aquellas alturas donde la neblina baja a lamer el kikuyo y jugar al escondite con las reses, presenciamos cómo Jesús Enrique Colombo, nuestro gran torero, que se asoma como una esperanza de tornar a los gloriosos tiempos de los Girón, demostraba su maestría en la sencillas faenas del campo y le hizo un bozal al caballo, enhebró las poleas del brete, despuntó los toros, corrió tras ellos al salir de los cajones hacia los corrales. Diligente y atento, estaba en todo y era el primero en acudir para ayudar a los demás y templar una cabuya, o abrir y cerrar una puerta. 

Los Santa Colomas pastan en esas laderas. La ganadería “Los Marañones” sigue siendo la realización del sueño de Andrés y Graciela Velutini, con su casa andina construida con amor y buen gusto, con sus rosas y sus hortensias, sus placas que recuerdan tardes de gloria y ese aire encantado que huele al perfume de los fundadores de “Agua Miel”. En aquel vergel del Páramo de la Quebrada del Barro, en la divisoria de aguas de El Molino y Canaguá, se desarrollan nuevos proyectos que revalorizan el lugar y tienden a asegurar la continuidad de la obra fundadora de André Velutini y la ganadería del encaste salmantino. Los Belandria saben de eso porque guardan los valores de la estirpe que alguna vez se vino de Bailadores a aquellos ventisqueros, en sus venas hierve la pasión taurina, conocen la técnica y escuchan buenos consejos para tomar las decisiones más convenientes. Nos hablan con entusiasmo de sus planes y proyectos, de cómo hacer sostenible el mantenimiento de la ganadería brava y su mejoramiento genético.

Cuando contemplábamos el paisaje de la selva nublada andina con sus esbeltas maporas, adornada con las argentas perlas de los yagrumos, tachonado de potreros, mi colega en la alcaldía de Mérida Carlos Belandria comentó: “esto es un paraíso”. Participábamos en la brega de meter los toros, novillos y vaquillas en los corrales de la más coqueta placita de tientas, ateridos de frío y deslumbrados por aquellos momentos de tanta complacencia y valor estético. 

Completadas las tareas, todos estaban embadurnados de barro. Los toreros vistieron de campero y luego vino el despliegue de la bravura de las reses y el arte de los toreros. El de Jesús Enrique Colombo se manifiesta en el temple, ese apasionante ritmo lento, tenue, sublime, con energía y gracia como un aria de Bach o un cante por soleares. Jesús Enrique Colombo comprende el carácter del animal, busca el terreno, se para y manda con un sentido e intuición que me recuerda alguna tienta con Enrique Ponce. Monta el caballo y pica con presión. Y la espada fulminante ahorra la agonía. Comparte generoso su entrenamiento con Luis Rosales y Christian Rondón, muchachos de la escuela taurina de Mérida llenos de ilusión y hambre de aprender. 

Aún siento viva la emoción de este encuentro en “Los Marañones”, con tantas personas comprometidas en una labor que es dura pero apasionante, que augura nuevas energías para la cría del ganado bravo en tierras merideñas, para la gloria de nuestros jóvenes toreros, que ya ocupan lugares destacados en los carteles del mundo taurino.
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**Fortunato González, es Académico de Mérida, Catedrático de la U.L.A. de Mérida-Venezuela / Miembro de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales / Fundador y Director de la Cátedra de Tauromaquia "G. Briceño Ferrigni" de la U.L.A.