la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 25 de mayo de 2010

MORANTE Y RAJOY / Por I. Ruiz Quintano

Francia, Morante, la silla y ....¡oh, lá, lá,!

"...Si Rajoy acudiera a Las Ventas en tarde de Morante
se arriesgaría a quedarse sin reloj... y sin silla...."
"...Para oír hablar de huelga hay que ir a los toros,
donde los periodistas propagan huelgas contra los toreros." (1)

IGNACIO RUIZ QUINTANO
Madrid.-Martes , 25-05-10
El periodista es un torero sin valor para ponerse delante del toro. Por eso, una vez al año, la prensa da salida a esa nostalgia (nostalgia del barro) de sus asociados con una corrida de toros en Madrid. Una gala, la de hoy, de toreo moderno, que tiene dos versiones: la industrial, al frente de la cual está Julián López, y la lúdica, encabezada por Morante, que el domingo, en Francia, para tapar el petardo del viernes en Madrid, toreó subido a una silla, como escribía don Jacinto Benavente porque en la habitación había un ratón.
En esta versión lúdica del toreo moderno habría que incluir a Tomás, que representa la parte seria, es decir, al augusto, que era el que nos metía miedo de niños, en oposición al «clown», que es la parte festiva que representa Morante, que ha tomado prestado de Julián García el número de la silla para mantener en ascuas la expectación periodística.
Morante, que ya dominaba el prodigio de parar los relojes, como Uri Geller, ingresa en la cuarta dimensión del toreo con la silla de Julián García. ¡Qué bien hace Rajoy cuando no va a verlo! Antes, en el Congreso, era costumbre que el jefe de la oposición -presunto heredero del poder- ocupara el escaño situado verticalmente debajo del gran reloj que llevaba la batuta temporal del salón, esperando que éste marcara su tiempo.
Si Rajoy acudiera a Las Ventas en tarde de Morante se arriesgaría a quedarse sin reloj... y sin silla. Cuando Iñigo llevaba a «Directísimo» a Uri Séller, éste la tomaba con los relojes: paraba los que andaban, y los que no andaban, los ponía en marcha. «No creo que duren mucho», decía Enrique Busián, con su escepticismo de maestro relojero que conocía la frase que daba Salomón a quien le pedía una sentencia que sirviera para la alegría y para la pena:
«Y todo esto pasará». Que también vale para Zapatero, contra quien nadie plantea una huelga. Para oír hablar de huelga hay que ir a los toros, donde los periodistas propagan huelgas contra los toreros.
(1) Nota del adminitrador