la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 29 de noviembre de 2011

La "Venta del Batán" de Madrid / Por Aquilino Sánchez Nodal

 

EXHIBICIÓN DE TOROS EN “LA VENTA DEL BATÁN”



Aquilino Sánchez Nodal

Madrid, 29/11/2011.-Despropósitos e intensidad económica impregnan de obligaciones detalladas, sin razón, ni mesura, el nuevo pliego de acceso empresarial a la plaza de toros de Madrid. Las exigencias se desgajan en cánones encubiertos para que parezca diferente pero la auténtica realidad es que todo será mucho peor para el aficionado cabal y cumplidor. La Comunidad vocea la deducción de un millón pero aumentará su beneficio lastrando a la empresa seleccionada con espectáculos deficitarios que tenía asumidos, Beneficencia, Independencia y demás rastrojos que costaban dinero al partido propietario. Doña Aguirre quiere disfrutar sin arriesgar un alamar. La carnaza se oculta trás un aumento injustificado y lineal en el precio de los billetes. Nada nuevo bajo el cielo azul de Madrid cuando prima la rentabilidad sobre la cultura, la divulgación del arte y la tradición más relevantes de Madrid y España.

 

Como los Mandamientos, el pliego se centran en dos, el capitalismo feroz y la suma de cadáveres de empresarios taurinos para posibilitar a un solo pretendiente. La pillería es patrimonio de los buscavidas y los bandoleros siempre actúan en compañía. Tres enemigos que se odian a muerte no han dudado en unirse para crear una sociedad que consiga la explotación de Las Ventas sin entrar en guerra fatricida y a la baja para mayor ganacias individuales y formar un monopolio que les permita mandar en todo el sector taurino. Los Choperitas, los Matilla y don Simón, han llegado a la conclusión de preferir un pastel para tres que una posible ruina para uno solo. Asimismo, someterán a ganaderos, plumillas, lenguaraces del micrófono y dispondrán de las figuras que apoderan para gobernar vidas y haciendas. Extraño cóctel, al final la plaza será, “carne pa lobos”. El litigio por el pestilente pliego ha quedado sin efecto al alza. Todas las propuestas son reducidas a un grupo industrial que pueda atracar impunemente al público y a los profesionales.

Del Batán, ni mú. Pero debemos reconocer el gran acierto que tuvieron los empresarios, Stuyk y Escanciano al crear, hace ahora 70 años, “La Semana Taurina” para mostrar las reses al púbico, coincidiendo con los festejos tradicionales de la Fería de Madrid, llamada poco después, de San Isidro. La imaginación y grandeza de aquellos románticos empresarios del toro les llevó a construir, en la Casa de Campo, en el paraje denominado, “El Batán”, unas alegres y moderna instalaciones con café, taberna de “tente en pie”, corrales, manga de embarque y caminos de acceso sobre las corraletas desde donde se podían contemplar los toros con absoluta seguridad y apreciar el trapio del ganado. Los toros llegaban a “El Batán” una semana antes del día señalado para su lidia en la plaza de toros de Madrid.

Esta costumbre de visualizar lo que se recibiría antes de sentarse en el tendido venía de antiguo. En el Siglo XIX los aficionados madrileños se acercaban a los márgenes de Arroyo Abroñigal, a los prados de “La Muñoza”, al “Soto del Señorito” o al “Puente de Viveros”, dependiendo de la procedencia del encierro, a contemplar los toros e incluso, en el mismo lugar se hacía el apartado y los lotes. Un día antes se trasladaban a los corrales de la plaza, en donde se hacia el sorteo.
La Venta del Batán ha sido durante muchos años un apeadero ideal para disfrutar del toro y la fiesta. Se pasaban horas delante de los corrales, se cruzaban apuestas y se hacían comentarios y discutía tomando unos chatos. Todo ayudaba a la grandeza de la fiesta y la divulgación de las corridas de toros.

- Ese jabonero no puede negar que es del duque. Y, ... aquel berrendo no puede fallar, ¡seguro que derriba! Pero ... ¿donde dejas al castaño? Con ese morrillo que parece una mesa de billar ¡que anchura de pecho! - otro con pupila apuntilla - “ Y esas dos velas tan astifinas ¡dos puñales de Albacete! ... Y se echaba la mañana y se iba a los toros por la tarde con la mente dispuesta y el corazón palpitante.

Nos han arrebatado esa costumbre tradicional madrileña. Ha desaparecido el espledor del Batán. Los aficionados sabemos quienes han sido los culpables del cierre. Ahora, nos falta conocer quien volverá abrir esas instalaciones para lo que fueron creadas. Cosa improbable, ese asunto no otorga puntos para logar el entorchado de empresario de la Plaza de Toros más importante del Mundo. Que Dios los perdone... o no.