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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 30 de diciembre de 2011

¡¡Desperta Ferro!! / Por Paco Mora


¡¡Desperta Ferro!!
Por Paco Mora

Ha sido en Galicia donde los enemigos acérrimos de nuestra cultura han dado el segundo paso en su cruzada contra todo lo español, prohibiendo a los menores de doce años la asistencia a los espectáculos taurinos.

Así empezaron en Cataluña, esgrimiendo unos supuestos derechos del menor contra los sólidos derechos de sus padres, y a los niños se les impidió la entrada en la plaza de Tarragona sin contar con ellos para nada. José Félix González, el empresario, en un alarde de imaginación trató de salvar los muebles instalando una guardería en la plaza de la Imperial Tarraco, para entretener a los niños mientras los papás disfrutaban de verónicas y naturales. 

Pero eso sólo fue el principio del fin. Luego fueron estrechando el cerco, hasta conseguir darle el golletazo a las corridas en Cataluña. Para ello, pusieron en juego una gran capacidad de intriga, mentira y odio a todo lo español. Son como la grama; se van introduciendo en las rendijas para reventar todo lo que de carácter sólido puedan encontrar a su alcance en nuestro acervo cultural. Ellos, los antiespañoles, no saben construir más que sobre los escombros. A eso pretenden reducir nuestra cultura, nuestra familia, nuestra historia y todo aquello que nos unió durante siglos y siglos. Y no cejan en el empeño. Llevan erosionando, resquebrajando y derribando más de treinta años, todo lo que huela a cultura, costumbres y tradiciones de este solar hispánico con el que no pudieron acabar ni los bárbaros del norte, ni las plagas medievales ni el Imperio Romano. 
Pero en el grado de molicie, descreimiento y pasotismo de esta pobre juventud nuestra, junto a la vida muelle y desprecio a todo lo que no sea mirarse el propio ombligo de los mayores, han encontrado el mejor aliado los liberticidas. Quizás un día tengamos que declamar como el poeta: “Estos que ves hora, campos de soledad mustio collado, fueron un día Itálica famosa…”
Y entonces ya será demasiado tarde. Sólo nos quedará el ¡Desperta ferro!
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