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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 2 de junio de 2012

SAN ISIDRO: LOS ROMANCES / Por Antolín Castro


El primer cuadri de la tarde


LOS ROMANCES
Por Antolín Castro / España
S.I.- Los romances son buenos, muy buenos, casi imprescindibles diría yo, pero vistos desde el exterior del propio romance ya no son tan románticos, adolecen de muchas cosas y les sobran otras cuantas.

Ya se que no es el día de los enamorados y que quizá este preámbulo pueda parecerles fuera de lugar, pero es que es lo primero que se me ha ocurrido al abandonar hoy la plaza de Las Ventas. No me digan que no es bonito ver a alguien suspirar por otro, es que es bonito de verdad. Pero no comparte la misma opinión otra persona que no suspire. Eso pasa en los toros mucho, quizá donde mas pase.

El mundo de las figuras es un mundo de suspiros, proteste usted ante una faena de Cayetano o de Manzanares ante seguidores que suspiran por ellos y se encontrarán con el rechazo del suspirador. De igual modo, recuerdo quienes bebían los vientos de un tal Curro Romero y la cara que ponían los de la localidad de al lado viendo aplaudir unos lances o unas trincheras. Toda la vida igual, cuestión de romances.

Y la tarde de hoy ha sido eso y más o y nada más, mucho romance. De entrada en la plaza había mucho romance con la ganadería, legendaria y merecedora de muchos premios a los largo de la historia. Celestino Cuadri es uno de los nombres más venerados por la afición y con razón. Pero… ¿puede llegar ello hasta el romance?, puede, si señor.

Claro que si el romance se sostiene sobre unos es simultáneo que no lo sea sobre otros y eso pasó esta tarde. Público enamorado de los toros más que de los toreros, que actuaron en desventaja. Puede que uno no lo haya visto tan claro y de ahí que siempre un romance tenga el tratamiento de subjetivo.

Los toros de Cuadri no dieron mucho juego a la hora de torearlos, de estampa si la dieron y eso no es subjetivo, pues será difícil de afirmarlo y esperamos ansiosos a que José Luis Bautista nos saque de dudas. Hay que tener en cuenta que él lo hará sin tener que guardar romance, pues es tarea que hace todos los días con todos. Claro que lo mismo se ha dejado enamorar por ellos. Ya nos lo contará.

Otro romance que tenía la plaza y que se ha visto frustrado ha sido con Javier Castaño, dadas sus buenas actuaciones en los últimos días se le esperaba con mucha expectación y un lance, un descuido, le ha podido suponer una importante lesión cervical. Le deseamos que no. Ese romance de la afición con él se hacía muy difícil que quisieran bailar con otro. Rafaelillo y Bolívar no les parecían suficientemente atractivos para iniciar un nuevo romance a todo correr.

Rafaelillo y Bolívar no han estado mal, quizá tampoco bien, pero no se les ha querido para bailar esta tarde, no daban la talla para enamorar a un público enamorado de los de Cuadri y de Castaño. En el caso de los toros un romance apasionado que no se justificó debidamente. Un toro fue el que merecía ese romance, el tercero de la tarde, pero los demás no son los cuadris que conocemos. Con él el colombiano no encontró el modo de bailar bien apretadito y en armonía, no terminando de entenderse. Ese fue un momento clave para que la gente, en ausencia de calor humano, se quedará con el calor animal. Y es que en cuestión de romances ya se sabe.

Rafaelillo le tocó bailar con la más fea del baile y el romance no surgió. El público olvida que hubo romance con él y cuando hay desamor se producen estas rupturas borrascosas. No era para tanto, y en el que mató por Castaño hasta dibujó algún muletazo de verdad, intermitente, y que no llegó a enamorar. Los romances de hoy fueron para unos y los otros no fueron capaces de enamorar. Pasa muchas veces y tampoco es para devolverse las fotografías. Los dos, murciano y colombiano, tienen hoja de servicios inmaculada y merecen nuestro respeto. Si hoy no ha sido su día, otro día será.
Un romance de la afición de Las Ventas 
con Domingo Navarro que no está roto

Un romance más había reflejado en la plaza y es que en ella no se olvidó a quien tenía que haber estado hoy. Por ello la afición colgó una pancarta dando las gracias a quien echaba de menos, Domingo Navarro. Ese si que es un romance que no se ha roto todavía, ni se romperá. Le echamos de menos todos. Que le vamos a hacer si somos unos románticos.
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