la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 31 de marzo de 2013

Padilla, el novio de la vida / Por Paco Mora


 “Sitiado por los pitones quedo mi cuerpo en la arena/ tu medalla estaba al quite con un suspiro de pena/ rumor de beso impreciso, caricia que roza apenas/ ¡Que toro puede asustarme si me cubre tu promesa”
Mario Cabré


Ahora Padilla es el novio de la vida. Es un héroe. Y los héroes viven eternamente…


Por Paco Mora


Hoy han visto en Arles a Padilla en estado puro. Con el que humilla y quiere coger la muleta por abajo, torea y lo hace tan limpio, tan garboso y con tanta técnica como el que más. Y con el que no está dispuesto a colaborar se arrodilla, se mete en su terreno y se la juega dispuesto a dejar la vida en el empeño de complacer al público. Padilla lo da todo, no deja nada para mañana, como si en cada toro le fuera el ser o no ser. No le importa lo que ya tiene demostrado. Lo suyo es una ofrenda constante, con la capa, con las banderillas, con la muleta y con la espada. Da más que nadie. Mejor dicho, lo da todo. Ya puesto a exponer, expone hasta en el paseíllo.

Esta tarde ha vuelto a rozar la tragedia. Lo suyo es marchar al son del cañón. Suerte que como decían los versos del gran Mario Cabré -saludos amigo allá donde estés-: “Sitiado por los pitones quedo mi cuerpo en la arena/ tu medalla estaba al quite con un suspiro de pena/ rumor de beso impreciso, caricia que roza apenas/ ¡Que toro puede asustarme si me cubre tu promesa”. Pero a mí se me puso la carne de gallina viendo como los pitones, cual balas enloquecidas, silueteaban su rostro de hombre honrado, de valiente uno entre mil. Padilla ha sido grande en Arles, como lo viene siendo en toda España y en la América taurina desde que se recuperó de "lo de Zaragoza". No está en el toreo para que le regalen nada. No quiere compasión por lo que ya ha pasado ni trato especial alguno por lo que -Dios no lo quiera- pueda pasar.

Es el último hombre de bronce que queda en el toreo. Un torero de leyenda. La dama blanca de la afilada guadaña se enamoró de él y estuvo a punto de llevárselo, pero la vida tuvo más fuerza y se lo arrebato a la muerte. Ahora Padilla, es el

***
AplausoS

 "...Padilla ha sido grande en Arles, como lo viene siendo en toda España y en la América taurina desde que se recuperó de "lo de Zaragoza"..."