la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 29 de abril de 2013

ZARAGOZA: DESOLACIÓN E INTRIGA / Por Fernando S. García Terrel


Noelia Mota

Fernando Saturio García Terrel 
Zaragoza, 29 de abril de 2013
Si en mi comentario de la semana pasada les decía que habíamos acudido a la plaza de toros a la Corrida Concurso de Ganaderías, 843 espectadores, no puedo decir lo mismo sobre los que nos juntamos en los tendidos el día del Santo Patrón San Jorge, pues no alcanzamos ni a esa cifra. Esto huele a chamusquina. Menos mal que los empleados del coso levantaron la huelga que habían convocado para estas fechas pues de lo contrario ni la corrida del día 20 ni la de del 23 se hubiesen celebrado y si, suspendido, para contento y regocijo del empresario que se hubiese ahorrado así unos dineros importantes y ya saben que lo que le encanta a esta empresa es el ahorro, la tacañería en todo y para todo. 

Salvo la primera tarde ya no se concentraron para las siguientes en la plaza del Portillo, esa veintena de antitaurinos para protestar contra la muerte de los toros. Se han debido de percatar que su presencia no es necesaria pues la Fiesta de los toros, se muere en Zaragoza, por si sola. 

En la mañana del día 23 en el Palacio de la Aljaferia dos mil personas entre políticos y otras clases sociales habían asistido al acto institucional propio de la fecha, pero por la tarde ninguno de los que habían ido a rendir pleitesía, acudieron a la plaza de toros. Me parece lamentable que en el día del Patrón de los aragoneses ni un político fuese a la corrida de toros, aunque solo fuese a hacer acto de presencia y demostrar su solidaridad con la causa taurina. Esto es ya harto sospechoso. Se nota que por estas tierras el promocionar y defender la Fiesta de los toros es ya una práctica inusual y hasta políticamente incorrecta, aun por parte de los populares. 

Me extraño ver al redactor taurino de Heraldo de Aragón lejos de su habitual localidad en la barrera del tendido ocho, por eso le pregunté al propio Ángel Solís el motivo del cambio y me explicó que la empresa Serolo, siguiendo su línea de escatimar gastos, no había ni pagado la publicidad que encargó al periódico el año pasado y por tanto el medio que representa había dejado de comprar su abono. Así da gusto, sí señor, hay que tener contenta a la prensa. 

De lo que salió al ruedo la tarde del Patrón tan solo puedo decir que fueron seis toros de Jaralta tan dispares en comportamiento como en presentación y que los matadores no pudieron ni con los más potables. Pobre balance para el arte que se les suponía a Morenito de Aranda, a Pérez Mota y al gitano Oliva Soto. 

La siguiente cita taurina en el coso de Pignatelli la tuvimos el sábado con la novillada picada a la que concurrimos, pese a ponerse a la venta localidades de hasta cinco euros, los de siempre. La empresa, siempre inoportuna y desafiante anunció que al final del festejo se sortearían, entre los que ayer pasaron por las taquillas, las entradas gratuitas para presenciar la próxima Feria del Pilar. Este mismo sorteo se repitió tras el festejo de rejones. Presupongo que aunque el juicio por el desahucio se celebrará el 24 de mayo, y que tras la sentencia caben recursos y apelaciones, no deja de parecerme una postura prepotente el que sorteen unas localidades para una feria que quizás ellos ya no puedan organizar. Aunque me temo que sí. 

Flojos, flojísimos los novillos-toros de Manuel Caro Andrade del que se devolvió tan solo el primero pero bien podían haber seguido el camino de los corrales otros mas de los que saltaron al ruedo. Novillada mal presentada, desigual de caras, tipo y peso de la que me quedo con la estocada de Gómez del Pilar a su segundo, por lo que creo que obtuvo el único trofeo, con el comportamiento del quinto (no hay quinto malo) que tras una voltereta al gaditano Ángel Puerta, le dejó diezmado pero nos ilusionó por un momento en una tanda muy buena con la muleta que no tuvo continuidad y se terminó con nuestras ilusiones antes de entrar hasta seis veces a matar. El francés Cayetano Ortiz poco rodado, se pasó de faena en el de la jota que pudo haberle servido para su lucimiento y fallo en exceso con los aceros escuchando dos avisos. 

Se comentaba en los mentideros que la empresa ha dicho que hasta septiembre no volverá a organizar festejos taurinos en nuestro coso y al respecto recuerdo a Servicios Taurinos Serolo que en la carta que nos envió en su día a los abonados explicaba claramente que en el abono de primavera se componía de dos corridas de toros, una de rejones y una novillada picada a celebrar en el mes de abril. Esto lo ha cumplido, pero queda para rematar este primer ciclo una corrida de toros y dos novilladas con picadores que se celebrarían en los meses de mayo/junio/septiembre. ¿Nos dejara sin toros en mayo y junio para cargar la suerte en septiembre? O es solo rumorología. 

Pese al generoso esfuerzo de la rejoneadora Noelia Mota, sufragando con el 50% el precio de las localidades para las damas que quisieran asistir a la corrida de rejones, (gesto últimamente muy prodigado por los diestros), el reclamo tampoco funcionó y tan solo un tercio de clientes acudieron al pobre espectáculo ecuestre en el que los buenos cinqueños del Conde de la Maza fueron mal rejoneados y peor matados por el calagurritano Sergio Domínguez, el navarro Armendariz y la madrileña Noelia Mota. Estos dos, dieron sendas vueltas al ruedo por su cuenta. Se salvo de la quema ella gracias a una oreja que le pidieron y consiguieron del Usía pese al feo rejón de muerte con que despachó al de la jota, que solo fue un metisaca de efecto rápido. 

Camparon por sus respetos rejoneadores y sus auxiliadores o subalternos y pese a que el reglamento dice que: “Los rejoneadores no podrán clavar a cada res más de dos rejones de castigo (algunos clavaron tres) y de tres farpas o pares de banderillas (clavaron hasta nueve). Ordenado el cambio de tercio por el presidente, el caballista empleara los rejones de muerte, de los cuales no podrá clavar más de tres (clavaron bastantes más) ni podrá echar pie a tierra, para dar muerte a la res si previamente no se hubieran colocado, al menos, dos rejones de muerte (se desmontaron con un solo rejón de muerte). “Con el rejoneador saldrán al ruedo dos peones que le auxiliaran en su intervención en la forma que aquel determine, absteniéndose estos de recortar, quebrantar o marear la res”, se pasaron toda la tarde infringiéndolo sin que mediara consentimiento u orden expresa de sus jefes de filas, permaneciendo antirreglamentariamente en el ruedo durante las faenas, lidiando hasta la saciedad, dejando los capotes en las troneras de los burladeros, haciendo ruedas y otras lindezas prohibidas, impropias de un coso de la categoría que tuvo, ante la indiferencia de la autoridad del callejón. 

En las salidas de la plaza se palpa el ánimo de los aficionados de la Misericordia zaragozana, pues: “Misericordia, es la disposición a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas”. Ya saben a qué me refiero.