la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 30 de julio de 2013

HABLEMOS DEL AMOR…/ Por Antolín Castro


Toreros de mano a mano en Valencia

"...Con toro sería otra cosa, la rivalidad supuesta hasta podría alimentarse con el que de los dos fuera capaz de algo más que el ballet acostumbrado, pero no, las ganaderías vienen al evento con el mismo espíritu que los toreros, el de pasar la tarde, cubrir el expediente, colaborar con la rutina y la monotonía... y cobrar..."

  • Lejos quedará la esencia de un verdadero mano a mano de dos toreros con ganas de ganarle la partida al rival, de hacer cambiar los honorarios de los dos. No será de toros de lo que hablemos. Hablemos del amor…
HABLEMOS DEL AMOR…

Antolín Castro
España
Con este título, con esta canción, se presentó Raphael al festival de Eurovisión en 1967. Lejos estábamos de pensar que con el paso del tiempo, y del siglo, tendríamos la oportunidad de utilizar de nuevo ese título… pero para hablar de toros.

Nunca como en este 2013 se habían programado tantos carteles mano a mano, incluso por partida triple y consecutiva en una feria, en un afán que no se sabe muy bien cuál es. Los empresarios y los toreros están en la pomada, en el secreto de esos carteles, pero dudo que se sinceren con los aficionados.

Los programan con un inusitado entusiasmo, los venden como la panacea que va a resucitar la fiesta, y el resultado es el que es, nada de nada. Todo cuanto es artificial por muy bien que lo envuelvas o lo presentes, sigue siendo artificial. Por si fuera poco, en ausencia del toro que es el elemento vertebrador de lo que supone una competencia real. Sin toro, o incluso cada uno con su ganadería, no hay competencia… cada cual sigue su mini encerrona de tres en lugar de seis. Nueva modalidad inventada, habrá que darle patente al modelo.

Con toro sería otra cosa, la rivalidad supuesta hasta podría alimentarse con el que de los dos fuera capaz de algo más que el ballet acostumbrado, pero no, las ganaderías vienen al evento con el mismo espíritu que los toreros, el de pasar la tarde, cubrir el expediente, colaborar con la rutina y la monotonía... y cobrar.

Cierto que hay algunos mano a mano diferentes, aunque en muchos casos innecesarios, pero se hacen con toros y con toreros con hambre y eso les da un carácter distinto en todos los órdenes. Ver a Javier Castaño en uno de ellos es saber que la lidia se abrirá hueco, el tercio de varas será tomado en consideración, su cuadrilla apretará los dientes, además de los machos, para banderillear asomándose al balcón de los toros duros y él no dejará pasar ocasión de mostrar su valor sin cuento. Nada de golosinas ni ficción.

Si el oponente es Manuel Escribano, ambos se verán con miuras en Nimes, tendremos delante al más hambriento de los toreros actuales, dispuesto a reclamar sitio a marchas forzadas, su afán abarcará todos los tercios y delante estarán hierros nada y en nada sospechosos de ser meros colaboradores. En esos casos, peleando por ser el más capaz, se vislumbra un mano a mano lleno de verdad y vitalidad.

Los otros, los de las figuras amigos, los de cada uno a lo suyo, los de los toros vistos y revistos en el campo, los de las exigencias para que el enemigo se convierta en colaborador, son meros apaños comerciales ¡luego dicen que se habla del toro comercial! que es como hay que llamar a estos ficticios enfrentamientos. Y es ahora cuando toma valor el titular de este escrito. El discurrir de uno de esos festejos recuerda, se parece a aquella canción: Hablemos del amor… una vez más, que es toda la verdad de nuestra vida… ¿Qué nos importa? ¿qué nos importa? toda esa gente que viene y que va por el mundo sin ver la realidad… ¿qué nos importa?... hablemos del amor...

Lejos quedará la esencia de un verdadero mano a mano de dos toreros con ganas de ganarle la partida al rival, de hacer cambiar los honorarios de los dos. No será de toros de lo que hablemos. Hablemos del amor…
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