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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

miércoles, 31 de julio de 2013

Salamanca: El Tormes baja revuelto / Por Álvaro R. del Moral


la Glorieta de Salamanca con el monumento a Julio Robles


"..La única concesión a la primera fila -Manzanares y Talavante con Hermoso por delante- pertenece a tres lidiadores inscritos en la gran patronal reunidos en una mixta sin tensión que parece un partido amistoso..."

El Tormes baja revuelto

Por Álvaro R. del Moral 
La ruina también se viste de charro. Más allá de las ausencias inexcusables -El Juli, Morante o Perera- la feria de Salamanca parece haber sido trazada por un funcionario aburrido para salir del paso y cumplir el expediente. Hablamos de una de las capitales del toro y el toreo que verá pasar sus días grandes con unos carteles de circunstancias en los que ni son todos los que están y faltan muchos de los que son. La única concesión a la primera fila -Manzanares y Talavante con Hermoso por delante- pertenece a tres lidiadores inscritos en la gran patronal reunidos en una mixta sin tensión que parece un partido amistoso. Dicen que Morante se había apalabrado en firme con el empresario Manuel Martínez Erice para abrir ese mismo cartel, que tenía que haber sido la estrella del ciclo. Un aireado ‘sms’ sacaba al de la Puebla a última hora de la feria bajo la excusa de una más que discutible “política empresarial” que hundía irremisiblemente el serial antes de que empezara.

¿Quién tiene las llaves del futuro? El empresario vasco aún aludió a la negativa de El Juli para verse anunciado a orillas del Tormes. “Habrá que preguntarle al propio torero las razones”, soltó Martínez Erice. No hace falta interrogarle. Las pésimas relaciones de los Choperitas y el maestro madrileño son públicas y notorias. La ruptura se produjo en el corazón de la inoperante guerra catódica y durante la gestación de la feria de San Isidro de 2012. Y esa gresca, también es más que sabido, ha provocado el alejamiento voluntario del torero del escenario venteño. Tampoco hay que darle demasiadas vueltas a la independencia de Perera, uno de los matadores imprescindibles del año que está viendo silenciados inexplicablemente muchos de sus grandes triunfos. Pero el asunto es mucho más grave. Si los grandes nombres de la patronal taurina responden con esta mínima altura de miras a una compleja situación que demanda valentía, imaginación y apuesta de calidad es mejor entregar las llaves al casero. El circuito, viciado y cerrado a nuevas incorporaciones, veta a otros empresarios con ganas de romper la baraja aunque sí ha permitido la entrada de aventureros que han quemado plazas y ensanchado ronchas. También hay que guardar un palito para el senado torero y hacernos eco del hartazgo de muchos de esos mano a mano de circunstancias que sólo persiguen mantener la pasta de unos y otros. Algunos toreros también deben dar el paso: abriendo carteles, admitiendo nuevos paladines y variando el argumento ganadero en algunas plazas. El personal -y no hablo del torismo vocinglero y el psedoaficioando melancólico- empieza a hartarse también.

Pasaron los jueves de julio. La buena noticia es que el ciclo de promoción en Sevilla lo volvió a ganar un sevillano de Villamanrique de la Condesa y alumno de la escuela de Camas. Lo hizo limpia y legítimamente lidiando cuatro novillos -dos de Cayetano Muñoz en la fase clasificatoria y dos de Juan Pedro en la final- que le permitieron ir a más sobreponiéndose a sus propios nervios hasta mostar su auténtica capacidad con el eral que le presentó más complicaciones el pasado jueves. El fallo del jurado es justo y El Manriqueño es legítimo ganador. Pero también es de ley mencionar otros nombres como el del muy preparado y solvente novillero madrileño Amor Rodríguez, que respondió al buen nombre de la Fundación El Juli en la que se está preparando. Llegados a este punto nos saltaremos la clasificación oficial para salvar otro chico que, sin cortar trofeos, mereció estar en la gran final. Se trata del pacense Luis Manuel Terrón, auténtico héroe y único novillero que supo resolver la situación en la noche de terror propiciada por los jurásicos e inmensos novillos de El Serrano. Terrón sumó valor y sentido de la responsabilidad y merece estar en el cuadro de honor más allá del veredicto oficial del jurado que cerró la terna definitiva con el mexicano Llaguno, un torero de aires arcaizantes que está por ver y cuajar. Ya saben que la empresa Pagés repescó al camero Jesús Bayort en el duelo postrero aunque los nervios le jugaron una mala pasada. Del nivelito del resto de los aspirantes anunciados -cada vez más añosos, por cierto- es mejor guardar un cauteloso silencio.
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