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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 13 de junio de 2014

El pulso de la temporada: Los grandes acontecimientos del toreo casi nunca salen como se piensan… / Por J.A. del Moral








Don Julán López "El Juli", jugándose la vida en Nîmes....

"...Los estrepitosos fracasos en el mano a mano del Domingo de Resurrección en Málaga, el mal paso del primero y el protestado éxito del segundo en Madrid, y el anunciado como gran gesto de la campaña de El Juli con los toros de Miura en Nimes, lo atestiguan..."

El pulso de la temporada: Los grandes acontecimientos del toreo casi nunca salen como se piensan…
  • Lo ocurrido en la corrida de Miura en Nimes fue la gota que colmó el vaso. También el de la paciencia de los aficionados galos que, hartos de caídas y devoluciones – volvieron tres a no se sabe donde porque en el coliseo romano no hay corrales – tras el mosqueo general que padecieron con las raspas miureñas

…Y cuanto más se rodean de solemnes y artificiosos actos, tanto más suelen terminar en fracasos. Eso es lo que está ocurriendo por ahora con lo que programaron con exageradas presentaciones de lujo y de glamour rozando la horterada, Morante de la Puebla y El Juli. Los estrepitosos fracasos en el mano a mano del Domingo de Resurrección en Málaga, el mal paso del primero y el protestado éxito del segundo en Madrid, y el anunciado como gran gesto de la campaña de El Juli con los toros de Miura en Nimes, lo atestiguan. En Nimes se produjo un gran escándalo por la pequeñez y la invalidez de la mitad del ganado, además de por lo que escandalizaron los sobreros que sustituyeron a los tres devueltos, curiosamente dos de la ganadería de casa, Garcigrande, ¡cómo no¡ Y qué me dicen del clamoroso “culo veo culo quiero” con los mano a mano frente a Hermoso de Mendoza tratando de epatar al único importante entre Ponce y el rejoneador en Bilbao, ambos con un toro de Victorino por cabeza. Los de José Tomás en Málaga y de El Juli en Huesca producen por lo menos sonrisas… Y lágrimas…

Este famoso dicho es muy viejo: “El hombre propone, Dios dispone y el toro lo descompone”. Sin embargo, creo que las cosas se pueden hacer mejor y, sobremanera, más de verdad.

...y Morante en Las Ventas

A ver. Si tanto Morante como sobre todo El Juli pretendían hacer algo verdaderamente especial y digno de general admiración, lo primero hubiera sido elegir plazas realmente importantes. Quitemos la de Madrid por lo que tanto influye en el devenir de las corridas con figuras el caprichoso y follonero público de Las Ventas. Pero ahí estaban Pamplona, Valencia, Bilbao, Zaragoza… por no hablar de la por ambos vetada Maestranza de Sevilla, en donde los que organizan compran las corridas conforme a la gran categoría que les corresponde y los toreros dicen si aceptan las o la que les muestran, sin que se cambien los toros seleccionados en principio aunque siempre lo intentan sus veedores, su apoderados o ellos mismos en persona. ¿O no? En esto, o se actúa con seriedad, o todo se va al garete. Por eso precisamente eligen plazas dúctiles y maleables como La Malagueta y el Coliseo Romano de Nimes que, siendo tenidas de primera, los toros que suelen lidiarse son de segunda cuando no de tercera. En Nimes llevan años en los que es rarísimo ver lidiar una corrida como las que allí salían y se exigían. Y ello sin hablar de las famosas matinés en las que se lidian reses de cuarta por lo que al trapío se refiere.

En Málaga, como también en Córdoba, cometieron una gran equivocación convirtiendo sus plazas de segunda en de primera porque este cambio se presta a toda clase de cambalaches. Pero en Nimes, tanto la Alcaldía como los aficionados no deberían consentir lo que allí pasa ahora.

Pero bueno, a lo que íbamos. En el mano a mano de Málaga del Domingo de Resurrección, la corrida, además de chica – tres y tres de distintas ganaderías elegidas a modo por los señoritos -, salió mala y no hubo nada que rascar. Y ello tras ser anunciada con un cartel precioso en el que aparecía el Dúo de la Africana con los retratos de Joselito y Belmote detrás, nada menos, y sin decir de quien sería el ganado. Los ilustres espadas fueron desde el hotel a la plaza en un automóvil de época. ¡Toma ya¡ Y, para colmo, tuvieron que remediar la falta de público regalando tres o cuatro mil entradas y ni con esas se llenó la plaza pese a que pusieron el cartel de no hay billetes con una absoluta desvergüenza. Este fue el estreno con el autobús de Morante incluido.

Tras varios éxitos julistas en plazas de menor calado y los sucesivos fiascos morantistas salvo el pelín exitoso de Córdoba y del petardazo de San Isidro del que el propio Morante declaró con nocturnidad y alevosía que no había podido estar a gusto por el mal estado del ruedo venteño – ¡hombre, por Dios nuestro Señor de la Siete Yagas, Morante, que en Madrid este año han triunfado más toreros que desde hacía mucho tiempo y sobre el mismo piso¡ -, llegó el día más esperado de don Julián López y, aunque cortó una oreja concedida sin mayoría y por ello muy protestada, ya escribí de esa tarde que el gran triunfador fue S.M, El Rey Don Juan Carlos I y que aunque El Juli no perdió la batalla tampoco ganó la guerra. O sea, que la actuación de don Julián siendo buena profesionalmente hablando como cabía esperar de su innegable maestría, no lo fue tanto como todos hubiéramos querido. El propio torero más que nadie. En absoluto fue algo verdaderamente importante.

Lo ocurrido en la corrida de Miura en Nimes fue la gota que colmó el vaso. También el de la paciencia de los aficionados galos que, hartos de caídas y devoluciones – volvieron tres a no se sabe donde porque en el coliseo romano no hay corrales – tras el mosqueo general que padecieron con las raspas miureñas que se corrieron, prorrumpieron en serias protestas que dieron al traste con la pretendida proeza de don Julián al salir sobreros que se trajeron debajo del brazo. En qué cabeza podía caber que la gente no iba a pensar en qué tiene que ver matar una miurada como las de Madrid o Pamplona que hacerlo frente a la birria de Nimes. Los gestos, o se hacen en serio o no se hacen. Me dicen que el empresario Simón Casas salió a la palestra en el diario Midí-Libre afirmando que la culpa la tenían los hermanos Miura por mandar lo que mandaron… ¿Quien ha creído eso?

Ya está bien de tantos acontecimientos que de ninguna manera pueden serlo, señores. Y ya está bien del “culo veo culo quiero” con lo de los recientemente anunciados mano a mano de José Tomás en Málaga y de El Juli en ¡Huesca¡, ambos con Pablo Hermoso de Mendoza, tratando de emular al de Enrique Ponce y el gran rejoneador navarro que tendrá lugar en las Corridas Generales de Bilbao en el que ambos lidiarán y matarán un toro de Victorino Martín. Nada que ver, absolutamente nada porque la diferencia por la categoría de las plazas y por los toros que se correrán es, sencilla y llanamente, abismal. ¿O no?
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