la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 22 de enero de 2015

Cuando a Charlie-Hebdo le hacían gracia los asesinatos de ETA en España.



Revista Charlie-Hebdo / Portada de 2 de Julio de 1980

 ‘Bombas en España’, aparecía una supuesta turista francesa en top-less a la que la explosión de un artefacto de ETA levantaba sus senos caídos. Y dice muy contenta: “Qué bien: esto sube los pechos”


En el año de 1980, ETA asesinó a 100 personas. Guardias civiles, militares, policías y civiles entre los cuales había mujeres y niños…

Que se recuerde, no hubo una manifestación en Francia que reuniera a millones de personas en todas las ciudades para solidarizarse con los españoles. Tampoco se recuerda que los presidentes y primeros ministros de Europa encabezaran una marcha en Madrid en recuerdo de las víctimas, y para condenar el terrorismo.

Peor aún: Francia sirvió de refugio a aquellos que asesinaban en España. Los policías españoles y los guardia civiles se detenían en la frontera con Francia viendo cómo se les escapaban de las manos aquellos asesinos y terroristas. Era una banda criminal. No eran refugiados políticos.

Las presiones de la diplomacia española permitieron que en 1984 se firmara un acuerdo entre el ministerio del Interior español y el francés para acabar con ese refugio de delincuentes.

Por aquellas fechas, el semanario satírico Charlie Hebdo publicó una portada en la cual satirizaba los asesinatos de ETA. En una de ellas, titulada ‘Bombas en España’, aparecía una supuesta turista francesa en top-less a la que la explosión de un artefacto de ETA levantaba sus senos caídos. Y dice muy contenta: “Qué bien: esto sube los pechos”. Fue la portada del número del 2 de julio de 1980.

No creo que esa portada hiciera reír a las familias de las víctimas. A mí me sobresaltó. Pero me di cuenta de que, en realidad, no era una burla de España sino una crítica a la indolencia de los franceses, que venían a España a disfrutar del sol, la playa y la paella, y les tenían sin cuidado los asesinatos con bombas.

Creo que España se ha beneficiado de muchas cosas venidas de Francia: sus ideas, sus empresas, sus inversiones, sus turistas y muchas cosas más.

Pero hay que poner las cosas en su sitio. Francia protegió a los terroristas, no ayudó a España y mientras tanto disfrutó de nuestras playas como si no pasara nada. No hubo manifestaciones de repulsa al terrorismo de ETA, con miles de personas llevando chapas y carteles que dijeran: Je suis espagnol.

Creo que ninguna de las víctimas del terrorismo de ETA se merece ese trato y ese olvido. Me habría encantado que esos actos de solidaridad que hemos visto ahora en Francia tras el atentado contra Charlie Hebdo se hubieran visto en París cuando ETA cometía cada uno de sus crímenes.

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