la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 30 de marzo de 2015

Recordando a Agapito, el puntillero de Las Ventas (1955-1983)


 
"...Ya a mediodía, en el patio de caballos de la plaza, el consejero de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, José Luis García Alonso, descubrió una placa en su honor y expresó "la profunda satisfacción y una cierta tristeza" de los aficionados..."

Agapito Rodríguez, puntillero
  • Actuó cerca de 30 años en Las Ventas y estuvo considerado como una figura del toreo
WILLIAM LYON 
Publicado el 13 OCT. 1983
Durante casi 30 años, Agapito Rodríguez ha actuado de puntillero en Las Ventas. Sumando sus actuaciones en otros cosos, ha rematado más de 14.000 toros. Ayer actuó por última vez. Por la mañana, en el patio de caballos de la plaza se descubrió una placa que conmemora su larga trayectoria, y por la tarde actuó en una corrida dura de Palha. Después de muerto el último toro, el público sacó a hombros a Agapito. Ahora seguirá asistiendo a las corridas, pero sin la responsabilidad de antes.

Tras 28 años de rematar toros en la primera plaza del mundo, se ha retirado Agapito Rodríguez. Ayer remató su propia carrera taurina. Ayer apuntilló su último toro, y su puntilla se tornó de plata.Como todas las verdaderas figuras del toreo, Agapito se cortó la coleta con una corrida de verdad: los toros de Palha venían descarados de pitones y embistieron duros y encastados. Agapito no se amilanó. Apuntilló todos a la primera. Al comenzar el festejo le dieron una puntilla de plata, y al final fue sacado a hombros.

Ya a mediodía, en el patio de caballos de la plaza, el consejero de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid, José Luis García Alonso, descubrió una placa en su honor y expresó "la profunda satisfacción y una cierta tristeza" de los aficionados.

Agapito, emocionado, le contestó que sí y que gracias a todos. Muchos aficionados se acercaron para abrazarle o pedir su autógrafo. Cuando firmaba, parecía temblarle un poco la mano.

Este hombre bajito y delgado nació hace 60 años en El Pardo y toreó algunas novilladas sin gran fortuna. Se fue a trabajar al Matadero Municipal de Madrid y en 1955 debutó como puntillero en Las Ventas. Calcula que a lo largo, de su carrera ha rematado más de 14.000 toros.

"La labor del puntillero puede ser fundamental en el triunfo del matador", dice Agapito. "Sobre todo si el diestro ha estado bien: quiere que el toro muera pronto para que no se enfríe el ambiente." Luego añade: "Y si ha estado mal, pues también quiere que se muera pronto, claro".

Agapito señala que uno de los diestros que más importancia concedió al puntillero fue Luis Miguel Dominguín, uno de los primeros matadores en llevar en su cuadrilla a su propio puntillero. De todos los matadores que ha visto, Agapito se queda con Domingo Ortega. "Era un sabio del toreo", dice Agapito. "Entendía los toros a la perfección". Y Agapito tuvo fama de rematar pronto, fue una figura en esta modalidad. "Al meterles mano a los toros he tenido suerte. Paco Camino me decía que yo no levantaba al 98,5% de los toros", dijo, con una sonrisa. Claro que a veces pasaba lo contrario. "Cuando levantas al toro con la puntilla es un momento amargo, has perjudicado al matador y a ti mismo".

Agapito ha cosechado grandes triunfos, sobre todo al tener que apuntillar desde el burladero a toros inválidos que no querían seguir a los cabestros hasta el corral. En dos de estas ocasiones, la corrida se televisaba, y en una de las tardes el público le obligó a dar la vuelta al ruedo. Pronto Agapito dejará el matadero -tras 32 años- y se dedicará a su familia. Espera poder matar el gusanillo en algún que otro festival o novillada de pueblo.

Un aficionado le preguntó por qué se marchaba, y contestó, como todas las grandes figuras: "Porque ha llegado el momento. Yo podría seguir unos años más, pero luego un día me podría coger un toro y la gente diría: 'Mira, todavía sigue éste, y fijate lo que le ha pasado'. Prefiero irme a tiempo".

Entonces se calló un momento, como pensando por primera vez en lo que hacía. "Oiga", dijo al aficionado, con un gesto casi de pánico. "¿Y si resulta que esto lo echo de menos más de lo que pensaba?"