la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 29 de mayo de 2017

Lo peor de lo peor / por Paco Delgado




Un grupo antitaurino ya ha dejado ver sus intenciones y ha estado enredando -y dejando ver sus carencias y vergüenzas- en Alicante para intentar que se retire la imagen de Miguel Hernández del cartel anunciador de la feria de Hogueras.


Lo peor de lo peor

Un grupo antitaurino ya ha dejado ver sus intenciones y ha estado enredando -y dejando ver sus carencias y vergüenzas- en Alicante para intentar que se retire la imagen de Miguel Hernández del cartel anunciador de la feria de Hogueras.

La diferencia entre maldad e ignorancia es a veces difusa e imperceptible. Y si muy negativa es la maldad, cuando esta se alía con la ignorancia aparece lo peor a lo que puede llegar el hombre. Hace más de cuatro siglos ya lo dijo Galileo: la ignorancia es la madre de la maldad y de todos los demás vicios.

Pero no hemos aprendido y seguimos, contumaces e inasequibles al desaliento, prosperando en el arte, cada día más común, de hacer daño a quien no esté de acuerdo con nuesta manera de pensar.

Hace unos días, la empresa gestora de la plaza de toros de Alicante presentó el cartel anunciador de la feria de Hogueras, en el que se rinde homenaje al poeta de la tierra Miguel Hernández en el año que se cumplen 75 de su muerte.


El cartel, obra de Joserra Lozano y que cuenta con el beneplácito y conformidad de la familia, muestra el rostro del poeta de Orihuela junto a la imagen de un toro y versos del poema “Llamo al toro de España”, en los que reivindica la importancia de la Tauromaquia para España como seña de identidad y que en la actualidad siguen teniendo el mismo mensaje de tolerancia por un arte que es patrimonio cultural de nuestro país. Hay que recordar también que la temática taurina es uno de los motivos que más se repite durante toda la obra de Miguel Hernández, que hasta, en 1934, colaboró escribiendo biografías de toreros para la enciclopedia “Los toros” de José María de Cossío. Ya en su primer libro, Perito en luna, editado en enero de 1933, se pude comprobar que hay dos octavas con temática íntegramente taurina, la titulada Toro y la que nombra Torero. Por no extenderme y hablar de los muchos recitales y conferencias que dio a partir de los contenidos de su Elegía media del toro…

Sin embargo, grupos antitaurinos, haciendo gala una vez más de su intransigencia e ignorancia, han abierto una campaña para que se retire la imagen del poeta oriolano del cartel, argumentando que “es bochornoso e indecente que se use el rostro de Miguel Hernández junto a la cabeza de un toro”… Como si fuese ajeno a este espectáculo del que tanto gustó.

Y si hay maldad cuando se pretende provocar perjuicios -a la empresa gestora de la plaza, a los responsables políticos de la misma, a los aficionados a los toros, a la gente que no sepa de qué va la cosa y que pueda pensar que esto de la tauromaquia es una atrocidad…- no menor es la ignorancia que exhiben estos presuntos defensores de la perfección ideal.

Quienes así claman contra lo que ellos creen manipulación, demuestran, una vez más, su absoluta falta no sólo de educación, sino de formación y preparación. Miguel Hernández, uno de los referentes más importantes de la tauromaquia y que mejor ha expresado en su poesía la metáfora de la tragedia y la gloria que representa la tauromaquia, era muy aficionado a los toros y en su producción literaria la simbología taurina fue una constante y figuran numerosos poemas taurinos, al igual que sucede con toda la Generación del 27, una serie de extraordinarios poetas que hasta estuvieron respaldados por un torero, Ignacio Sánchez Mejías.

Nacho Lloret, gerente de la empresa gestora del coso alicantino, ha dejado bien claro que con esta elección se quiere hacer visible que los toros son patrimonio cultural por ley, que están dentro del Ministerio de Cultura en la Dirección General de Bellas Artes: “Y quien quiera negar eso es que está fuera de juego, sobre todo cuando se hace desde el desconocimiento y la intolerancia”.

Albert Boadella lo dijo más fuerte: son unos fanáticos y contra los fanáticos no se pueden oponer razones.

Amores y odios / por Ignacio Ruiz Quintano


Montal y Bernabéu

El Barça no va de club de fútbol, sino de escuela de valores, y su mayor valor consiste en luchar por lo que odia. Por ejemplo, y en palabras del defensa central Gerardo Piqué, por “la Copa de vuestro Rey” (a quien los culés pitan), trofeo que otros llaman Copa de España (a la que esos mismos culés insultan).


 Amores y odios

Abc

Luchar por lo que se odia también es cosa de mérito.

Rummenigge odia al Madrid por el arbitraje de cuartos de final y su forma de luchar contra eso será no ver la final de Cardiff. Como el Barça.

El Barça no va de club de fútbol, sino de escuela de valores, y su mayor valor consiste en luchar por lo que odia. Por ejemplo, y en palabras del defensa central Gerardo Piqué, por “la Copa de vuestro Rey” (a quien los culés pitan), trofeo que otros llaman Copa de España (a la que esos mismos culés insultan).

Oficialmente, también odiaban al Generalísimo, aunque luego les arregló el papeleo del Campo Nuevo y lo condecoraban cada vez que él se dejaba.

–Un día coincidimos en el aeropuerto de Londres ellos y nosotros. ¡Ya sabe usted cómo son! Su presidente, Montal, se compró un perro, y lo llevaba en brazos. En la aduana no se lo dejaban pasar, pues debía pagar derechos. Montal preguntó cómo se podía arreglar el asunto, pues el chucho había costado lo suyo. El aduanero dijo que se pagaba por los animales vivos, pero no por los disecados. Montal llamó al utillero para que disecara al perro, porque, si no, le iba a costar una fortuna.

Éste es el chascarrillo que Bernabéu contó en una ocasión al Generalísimo, también condecorado por Montal, y por cuyas Copas los culés pelearon toda la vida, claro que por odio, como leones, ganando un montón de ellas, aunque no sé qué nombre tendrán ahora en el Museo.

Del Generalísimo, del Rey o de España, la Copa, en fin, es el Trofeo Emblemático del Barcelona, que luego le ha servido para salir al extranjero a disputar la Copa de Ferias, más tarde Recopa, título que la propaganda del sistema ponía por encima de la Copa de Europa, una competición que entonces estaba reservada para los campeones de Liga.

Si los culés lucharan por lo que aman, podrían estar en Cardiff con la Juve, pero como prefieren luchar por lo que odian estuvieron con el Alavés en el Calderón pitando el himno. Vivimos en plena cultura socialdemócrata y, así como en Europa se rebaja la importancia de la pólvora y el islam, en España se rebaja la importancia de los pitos y el himno.

Los culés creen odiar el himno y a la primera nota silban como a la primera campanada el perro de Pávlov salivaba. El odio (“ese gran embustero”, decía Santayana, el mayor filósofo español, razón por la cual Ortega jamás lo mencionó) fue la mostaza para darle algún sabor a una final con el Alavés, con Messi en figura, pues Messi sólo hay uno y juega en el Barcelona, ucase que todavía no se ha podido aplicar para explicar un Mundial con Argentina.

Messi sólo hay uno y juega con Argentina.

Gracias, por cierto, a la cultura socialdemócrata, Messi parece haber ganado seguidores en España desde su condena por fraude fiscal, así que no sabemos qué pasaría si al final se torciera lo de Cristiano con el fisco, que ya vemos a los rapsodas de guardia recurriendo al humor para ponderar ese carácter competitivo del astro portugués que lo habría llevado a intentar superar al astro argentino en todos los terrenos, incluido el del amor al dinero. A todo esto, y en atención a la raigambre popular del fútbol, ¿por qué no permiten a estos tipos liquidar sus deudas tributarias con goles al modo como otros artistas de renombre las liquidan con “obra”?

Pávlov



EL EDIPO DE MOURINHO

Con un guiño a los poetas del gol (“Hay muchos poetas en el fútbol, pero no ganan títulos”) Mourinho ha ganado una Uefa que mete al United en Champions, y lo ha hecho con Fellaini, que no es ni Messi ni Cristiano. El secreto de Fellaini es la fe de Mourinho, por quien, segúndice, se dejaría romper un pie, si se lo pidiera, y no importa si el derecho o el izquierdo, pues, para el fútbol, ambos parecen igual de humildes. ¡Un pie de Fellaini en la mesa del verdugo! Ese pie valdría más que el “Pie Vicente del Bosque” (“Humo heidelbergensis”) que Arsuaga, el Vendedor de Humo de Atapuerca, expone en el Museo del Mono de Burgos. El Edipo (“aquél que conoce la respuesta del enigma de los pies”) de Mourinho es, pues, Fellaini, cuando la millonada se pagó por Pogba. ¿Qué sería de Pogba con la fe de Fellaini?

Pep Guardiola, una joya / por Juan Manuel Rodríguez



...845,4 millones de euros gastados por Pep Guardiola desde que se hiciera cargo del banquillo culé. Hace falta tener la cara más dura que el cemento armado para criticar al Real Madrid por fichar a Vinicius por 45 millones cuando tú eres el entrenador europeo y mundial que más dinero ha malgastado en jugadores (la lista es interminable) desde que te hiciste cargo de un banquillo.

Pep Guardiola, una joya

Juan Manuel Rodríguez
Decía el periodista y escritor Henry-Louis Mencken que un cínico es aquel que, cuando huele flores, busca un ataúd. Y, mucho más recientemente, el filósofo y entrenador de fútbol José Mourinho dijo que había tres clases de entrenadores: "Los que no critican nunca a los árbitros, que son una minoría; los que sí se quejan de los árbitros, entre los que yo me incluyo; y hay un tercer grupo, en el que por ahora sólo está Pep Guardiola, que se queja de los aciertos de los árbitros". Y no sólo eso: Pep Guardiola también era perfectamente capaz, como así quedó demostrado en infinidad de ocasiones, de afirmar con contundencia que él jamás criticaba a los árbitros para, en la frase siguiente, hacerlo. Una joya.

Y así sigue Guardiola, nerviosísimo después de su primer año en blanco: más solo que la una en el grupo de entrenadores que critican los aciertos arbitrales, oliendo flores y buscando el ataúd y ahora, y esto es una novedad, criticando al Real Madrid por fichar a Vinicius haciendo añicos el mercado por un crío de 16 años... cuando él lleva haciéndolo desde hace años primero en el Barça, más tarde en el Bayern y ahora en el City. Hace seis días, Guardiola se mostraba muy irascible cuando le preguntaban por Vinicius, futbolista que le interesaba y que, como sucediera en su momento con Odegaard, acabó inclinándose por el Real Madrid. Pues bien: dos días después de que Guardiola criticara lo alocado del mercado, el City anunciaba el fichaje de Bernardo Silva por 50 millones de euros, que pueden acabar siendo 80. Y hoy se ha sabido que el equipo inglés pagará otros 50 kilos por Ederson Moraes, el portero del Benfica. Una joya.

El bueno de Moraes, que estará tan sorprendido como el resto, sustituiría así a Claudio Bravo, otro caprichito de Pep que le costó 20 millones al City y que lleva desde abril sin jugar un solo partido. A sumar: 341,5 millones en el Barça por un lado, 203,9 millones en el Bayern por el otro y, ahora, otros 300 (y eso que está precalentando) en el City, hacen un total de... 845,4 millones de euros gastados por Pep Guardiola desde que se hiciera cargo del banquillo culé. Hace falta tener la cara más dura que el cemento armado para criticar al Real Madrid por fichar a Vinicius por 45 millones cuando tú eres el entrenador europeo y mundial que más dinero ha malgastado en jugadores (la lista es interminable) desde que te hiciste cargo de un banquillo. Pero Pep Guardiola no tiene problemas con eso: jugó una final olímpica con España, disputó con la selección un Mundial y una Eurocopa, vistió la camiseta nacional 47 veces y, nada más colgar las botas, se declaró independentista. Lo dicho: una joya.

'San Isidro'. Doble Puerta Grande para Ventura y Leonardo / por Andrés Amorós



Se agradece que sean dos rejoneadores, Diego Ventura y Leonardo Hernández, en vez de tres, por la posible competencia, aunque no sea uno de ellos Pablo Hermoso, con el que Diego sí tiene auténtica rivalidad, pero el navarro lo elude. Los murubes de los varios hierros del Niño de la Capea dan un juego excelente; destaca el magnífico segundo. Los dos caballeros abren de nuevo la Puerta Grande (para Ventura, es la número catorce) y logran un brillante espectáculo.


Doble Puerta Grande para Ventura y Leonardo
Excelente mano a mano a caballo con una noble y brava corrida del Capea

ANDRÉS AMORÓS 
ABC . Madrid, 28/05/2017
Segundo festejo de rejones: gran entrada, a pesar del bochorno y el riesgo de lluvia. Después de las últimas jornadas de pasión –a favor y en contra–, vuelve un ambiente más amable: el público acude, esta tarde, a pasarlo bien, no a ser un severo juez, como otras veces. Se agradece que sean dos rejoneadores, Diego Ventura y Leonardo Hernández, en vez de tres, por la posible competencia, aunque no sea uno de ellos Pablo Hermoso, con el que Diego sí tiene auténtica rivalidad, pero el navarro lo elude. Los murubes de los varios hierros del Niño de la Capea dan un juego excelente; destaca el magnífico segundo. Los dos caballeros abren de nuevo la Puerta Grande (para Ventura, es la número catorce) y logran un brillante espectáculo.

Hace ocho días, Diego Ventura abrió, una vez más, la Puerta Grande. Esta tarde, se entrega desde el comienzo. Con «Lambrusco», recorta perfectamente al primero, «Veleto» sólo de nombre. «Nazarí» lo lleva cosido a la grupa y se luce en los quiebros impecables. Acierta al matar, con el albino «Remate»: primera oreja por una faena técnica y emocionante.

Como el tercero sale distraído y algo flojo, «Añejo» lo embarca con buenos «muletazos». «Roneo» podría presumir de sus cambios, en la cara, pero es alcanzado. «Fino» provoca la arrancada desde cerquísima, levanta un clamor. Diego le quita el cabezal a «Dólar», clava a dos manos, como ya hizo en Sevilla, y pone a la gente de pie. También acierta con el rejón de muerte y corta dos merecidas orejas: una labor completa, muy espectacular. Comparte la ovación con «Dólar».

Sale con pies el quinto «Navajito» (nombre de otro triunfador de la casa) pero se para un poco. «Sueño», la joya de Ventura, se cuela por un hueco mínimo. El nuevo «Ritz» logra quiebros comprometidísimos pero, con «Bombón», no mata a la primera.

No tuvo fortuna con las reses Leonardo Hernández, la vez anterior. El segundo, un gran «Caracol», veloz y bravo, alcanza en varios derrotes al albino «Sol»: se libra por estar despuntado pero no es grato. «Despacio» arriesga al quebrar muy en corto y logra el par a dos manos. Las corvetas de «Xarope» y el certero rejón, con una muerte espectacular, aplaudiendo el caballero al toro, le hacen ganar también la oreja.

En el cuarto, «Verdi» cita de punta a punta y acierta en los quiebros. Se aplauden las piruetas en la cara que hace «Charro cantor». Con el muy elástico «Xarope», Leonardo se luce en desplantes pero necesita el descabello.

Llega al final la lluvia. Brilla Leonardo con el negro y fuerte «Calimocho». Entusiasma el par a dos manos con «Despacio». Con «Xarope», logra el rejonazo que necesitaba para la oreja y la salida a hombros.

Resumen claro: un gran espectáculo de toreo a caballo, con nobles toros del Capea; un vibrante Leonardo Hernández y un magistral Diego Ventura: ahora mismo, sin duda, el número uno.

Postdata. En una brillante Tercera de ABC, Gonzalo Santonja ha denunciado cómo unos políticos populistas de Alicante se negaban a admitir que Miguel Hernández fue un gran aficionado a los toros. Tiene razón Santonja: da risa su ignorancia. Añado yo: da vergüenza su sectarismo. Basta con que abran «El rayo que no cesa» para encontrar algunos de los más hermosos poemas taurinos, en los que el poeta se identifica con el toro bravo: por el amor («Una querencia tengo por tu acento») y por el destino trágico («Como el toro he nacido para el luto»). Cuando Miguel vino a Madrid, sobrevivió gracias al apoyo de José María de Cossío, que le dio trabajo en la preparación de la enciclopedia «Los toros»: redactó biografías de toreros, que aparecen, en la obra, sin firmar. Puedo asegurar que Miguel Hernández escribió, por ejemplo, la biografía del mítico «Tragabuches» (tomo III, p. 962), tan pintoresca como cualquier folletín romántico.

Diego Ventura revolucionó a lomos de «Dólar»- Palloma Aguilar

FICHA

MONUMENTAL DE LAS VENTAS. Domingo, 28 de mayo de 2017. Décima octava corrida de Feria. Casi lleno. Toros de Carmen Lorenzo (1º, 2º y 4º), El Capea (3º) y San Pelayo (5º y 6º), en general nobles y bravos; destaca el magnífico 2º.

DIEGO VENTURA, rejón (oreja). En el tercero, rejón (dos orejas). En el quinto, pinchazo, rejón y descabello (saludos). Salió a hombros.

LEONARDO HERNÁNDEZ, rejón (oreja). En el cuarto, rejón y descabello (petición y saludos). En el sexto, rejón y dos descabello (oreja). Salió a hombros.

Ocho caballos llevaba el coche del Espartero / por Jean Palette-Cazajus


Manuel Garcia (El Espartero)


Somos agrios, resentidos, cáusticos, virulentos, crepusculares. El día que procedan a la detención de los culpables de asesinar el espectáculo que tanto pretendemos amar, nos detendrán también a nosotros por complicidad y cooperación necesaria.


Madrid, 28.05.2017
“Plaza de Toros de de Madrid - Función del 27 de mayo de 1894... durante la lidia del primer toro, ha sido conducido a esta enfermería el diestro Manuel García “Espartero” en estado de profundo colapso. Reconocido detenidamente, resultó presentar una herida penetrante en la región epigástrica, con hernia visceral; una contusión en la región esternal y clavicular izquierda. Prestados los auxilios de la ciencia para el caso más alarmante que era el colapso y reconocidos como ineficaces, se le administraron los últimos Sacramentos, falleciendo el herido a las cinco y cinco minutos de la tarde y a los veinte minutos de su ingreso en la enfermería”. 

Tal día como ayer, en Madrid, hace 133 años, el miureño Perdigón segaba la vida de Manuel García Cuesta el Espartero. Nacido en 1865 en la sevillanísima plaza de la Alfalfa, tomó la alternativa en 1885 de manos de Antonio Carmona ·El Gordito”. Fue el prototipo del torero nacido para morir trágicamente e inspirar coplas populares. Él dijo aquello de “más cornás da el hambre”. Dicen que el dinero se le iba en ayudar a “su gente”. En otro alarde coplero se casó con doña Celsa de Fonfrede viuda del ganadero Concha y Sierra que terminó, pues, doblemente viuda, excitando de paso la imaginación coplera y la mala leche popular. Doña Celsa es abuela y bisabuela de la sevillana dinastía de los Pareja Obregón.

La plaza de la Alfalfa, Sevilla, hacia 1885

Parece que fue en vida un fenómeno mediático “avant la lettre”. Su popularidad excedía en mucho su cualidades de torero. Cuando murió, los cocheros de Sevilla transportaron gratuitamente la muchedumbre que quería acudir al cementerio de San Fernando. Podemos considerarlo como uno de los pioneros del posterior “tremendismo”. Su torpeza en el ruedo le valió incontables cornadas. Dicen que el fue el inventor del famoso “cartucho de pescao” que medio siglo más tarde popularizaría Pepe Luis Vázquez. Dicen también que fue de los primeros en atreverse a pisar el terreno del toro, en meterse en aquellos terrenos en que “si no te quitabas tú, te quitaba el toro”. Como no tenía categoría para ser un revolucionario del toreo, como faltaban unos años para que amaneciera un Belmonte, el toro de entonces, no precisamente el de ahora, lo quitó.

Su increible popularidad, semejante a la del casi contemporáneo Antonio Reverte (1870-1903), parece acreditar la idea de que la leyenda histórica de los toreros nada tuvo que ver nunca con su intrínseca calidad. Lo mismo cabría decir de la propia popularidad de la fiesta de toros. Podríamos afirmar sin mucho riego de equivocarnos que el aura y la leyenda que rodearon los toros durante siglo y medio fueron cimentadas por gente que no acudían a las plazas. Entre las más de 20 000 personas que acudieron al entierro del Espartero, dicen que hubo gran mayoría de mujeres. El gran Díaz Cañabate, nacido en 1897, 3 años después de la muerte del torero de la Alfalfa, recordaba que, todavía en su juventud, las mujeres no iban a la plaza. Las únicas féminas presentes eran las meretrices y las queridas oficiales. Las mujeres “decentes” empezaron a acudir en los años 30, al amparo de los cambios sociales y de la introducción del peto.

Me obsesiona desde hace tiempo tal cuestión. Si sólo hubiese dependido de nosotros, los aficionados serios, o que presumen de serlo, el aura y el mito de la tauromaquia se habrían quedado en la asepsia de un quirófano. Somos agrios, resentidos, cáusticos, virulentos, crepusculares. El día que procedan a la detención de los culpables de asesinar el espectáculo que tanto pretendemos amar, nos detendrán también a nosotros por complicidad y cooperación necesaria.

De Izda a dcha: Fernando Gómez García "El Gallo",
El Espartero y Francisco Arjona Reyes "Currito"

De propina, los versos de Fernando Villalón, que tenía 13 años cuando presenció, muy impresionado, el entierro del Espartero. Luego el enlace a un concurso de Canal Sur. Y Las bonitas sevillanas del Espartero, las cantan, creo yo que con desparpajo, gracia y mucho rajo popular, tres chicas bastante auténticas ellas. Adjunto las letras por orden de interpretación. El problema es que el iletrismo generacional las lleva a veces a cantar cada una lo que le sale del moño. Para comparar con su versión de la copla 3, un poco tontorrona, adjunto, como 3 bis, la copla original más fiel a la realidad histórica. En cuanto a las coplas que yo numero como 4 y 4 bis, el trío hace con ellas un popurrí literariamente indigesto.

Giralda, madre de artistas,
molde de fundir toreros,
dile al giraldillo tuyo
que se vista un traje negro.

Malhaya sea Perdigón,
el torillo traicionero.

Negras gualdrapas llevaban
los ochos caballos negros;
negros son sus atalajes
y negros son sus plumeros.
De negro los mayorales
y en la fusta un lazo negro.

Mocitas las de la Alfalfa;
mocitos los pintureros;
negros pañuelos de talle
y una cinta en el sombrero.
Dos viudas con claveles
negros, en el negro pelo.

Negra faja y corbatín
negro, con un lazo negro,
sobre el oro de la manga,
la chupa de los toreros.

Ocho caballos llevaba
el coche del Espartero.

SEVILLANAS DEL ESPARTERO

1.Al hijo del Espartero,
lo quieren meter a fraile
Y las cuadrillas le dicen
Torero como tu padre.

ESTRIBILLO:
Arsa la guasa, que te
Metiste en la cocina, que te
Llenas de telarañas, que te
Llenaste los calzones,
Que la cecina era de caña.

2. Los toritos de Miura
No le tienen miedo a nada
Porque ha muerto el Espartero
El mejor que los mataba.

3.Las viudas de Sevilla
Menester que se compongan
Porque ha muerto el Espartero
Para que las quiera El Bomba.

(3 bis. La viuda de Concha y Sierra
menesté es que se componga.
Porque se ha muerto el Espartero
Y la pretende el Bomba.)

4.La Maestranza ha puesto 
Luto en sus balcones
Y las banderas a media asta
Y mandó poné crespones
En los chiqueros de la plaza

4. bis. Vaya una pena
Se ha muerto el rey de los toreros
De luto está Sevilla entera
Y se han teñío los pañuelos,
De negro toas las cigarreras.

5.Ricardo Torres Bombita
Se ha enamorao de la Goya.
Y la Goya no lo quiere
Porque le tiró cebollas.

Celsa Agniel de Fonfrede

domingo, 28 de mayo de 2017

¡¡¡ Viva España !!!



En desagravio por el enésimo e insultante menosprecio - público y tolerado - que, una vez más, se ha perpetrado contra el Himno de nuestra Patria por parte del odio separatista, en el Estadio Vicente Calderón y de nuevo ante la pasmosa pasividad de todos los COBARDES Y TRAIDORES que poblaban el Palco Oficial.



¡¡¡ Viva España!!!

Esto se va al carajo / Por Paco Mora




Hay que aceptar que lo de Juan Pedro está podrido, lo mismo si sale bajo mínimos, como el encierro de Córdoba, como si le echan al lomo seiscientos y pico kilos como el de hace pocos días en Madrid. Y no digamos el de Zalduendo del día anterior en la tierra de Lagartijo, Guerrita y Manolete. Los responsables de ambos hierros deberían, por ética ganadera elemental, hacer un alto en el camino, anular todos sus compromisos, apuntillar toda la camada y reconstruir la ganadería sobre las cenizas de los “cenizos” que envían a las plazas hoy por hoy.

Esto se va al carajo

Acabo de regresar de Córdoba. ¡Puff...! Y no sólo por el calor, que eso por sabido se calla. Me he prometido a mí mismo no volver a viajar para ver toros a ninguna capital de provincia, si en los carteles no veo anunciados toros de Fuente Ymbro, Alcurrucén, Victorino, Adolfo Martín, Jandilla o Cuadri. Con toros -es un decir- de Juan Pedro Domecq no me vuelven a sacar de mi casa ni Joselito, Belmonte o Manolete que resucitaran.

Y no sólo porque la del sábado día 27 en el coso de Los Califas fuera una corrida “anovillada”, más aún “abecerrada”, sino porque el encierro carecía de la fuerza y vitalidad necesarias para aguantarse en pie. Y, además, sin un atisbo de casta. Hasta el punto que dudo que los animalitos hubieran pasado el reconocimiento ni como novillada en los corrales de cualquier plaza seria de segunda como Albacete o Logroño, pongamos por caso. Hay que aceptar que lo de Juan Pedro está podrido, lo mismo si sale bajo mínimos, como el encierro de Córdoba, como si le echan al lomo seiscientos y pico kilos como el de hace pocos días en Madrid. Y no digamos el de Zalduendo del día anterior en la tierra de Lagartijo, Guerrita y Manolete. Los responsables de ambos hierros deberían, por ética ganadera elemental, hacer un alto en el camino, anular todos sus compromisos, apuntillar toda la camada y reconstruir la ganadería sobre las cenizas de los “cenizos” que envían a las plazas hoy por hoy.

Es cierto que el sábado en Cordobita la llana, Enrique Ponce, “el resucitador”, le cortó las orejas al cuarto de la tarde, en una faena aterciopelada, de auténtico enfermero, llena de mimo y sabiduría torera que consiguió que el animalejo no se desplomara víctima de un infarto de miocardio, como le ocurrió al sexto de la tarde, que no aguantó ni el primer galope y falleció cristianamente -limpio de todo pecado- antes de enfrentarse a los caballos. Pero es que Ponce no hay más que uno y para darle al toro sus tiempos, sus distancias, y llevarlo a media altura para que no se le rompiera en mil pedazos, como un vaso de cristal de Bohemia, es un auténtico privilegiado. Y claro, como lo bien hecho bien hecho está, y visto como transcurría la tarde, el público cordobés -santo, santo, santo- decidió divertirse con lo que había, que era bueno y pletórico de profesionalidad y gusto.

Pero la Fiesta no es eso. La Fiesta, y sobre todo en manos de Enrique I “El Grande” es, y deber ser, mucho más. El de Chiva se merecía un toro bravo y encastado, y eso hoy por hoy no se lo puede dar el hierro de Juan Pedro, que ha cambiado “el toro artista” por el muerto que anda. Al Fino de Córdoba, tan torero, tan poderoso y con tanta necesidad de un triunfo grande, sus dos toros no le sirvieron ni para aperitivo. En cuanto a Cayetano, entre los “olé los toreros guapos” y demás exudaciones de las revistas de la entrepierna, se hizo con una oreja perfectamente descriptible en su importancia.

Si Manolete hubiera levantado la cabeza, probablemente no habría agradecido ni poco ni nada, el homenaje que pretendía ser la feria de este año en su ciudad de nacimiento.

O las pocas empresas que mandan hoy en el espectáculo taurino, los cuatro o cinco matadores en situación de exigir y los ganaderos que sirven su material a las figuras, se deciden a arreglar el estado de cosas en que fenece a borbotones la Fiesta de los Toros, o esto se va al carajo en cuatro días con pasado mañana.

MADRID. El Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida premia a Antonio Ferrera y Manuel Escribano, “héroes del toreo” / por Juan Miguel Núñez Batlles



De ahí mi reconocimiento y aplauso al “Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”, que vuelve a marcar la diferencia, dado que la categoría del aficionado se calibra también en su sensibilidad y forma de apreciar la heroicidad en forma de proeza, de gesta y hasta de epopeya, la verdadera hazaña del hombre frente al toro.

Y los del Círculo hacen pleno con el galardón instituido: Trofeo “Héroes del Toreo”.


El Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida premia a
Antonio Ferrera y Manuel Escribano, “héroes del toreo”

Juan Miguel Núñez Batlles
De ahí mi reconocimiento y aplauso al “Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”, que vuelve a marcar la diferencia, dado que la categoría del aficionado se calibra también en su sensibilidad y forma de apreciar la heroicidad en forma de proeza, de gesta y hasta de epopeya, la verdadera hazaña del hombre frente al toro.

Y los del Círculo hacen pleno con el galardón instituido: Trofeo “Héroes del Toreo”.
El reconocimiento del valor parece explícito a la hora de catalogar y premiar los méritos de los toreros. Y es que la apreciación a considerar casi se da por hecha, como en la milicia se supone el valor del soldado.

No hay medidores de valor. Sin embargo, por el impacto emocional en el público se puede clasificar el coraje, la bravura y las agallas del hombre que se las ve con el toro.

¿Y cómo se llega realmente al valor, control y dominio con una meta de superación concretada en el reto de querer ser el mejor a toda costa?

Es la actitud en la vida del torero, que nos emociona y apasiona a los aficionados y al público en general. La lucha y la apuesta por salir en triunfo en ocasiones y circunstancias harto difíciles fuera del ruedo y en el mismo.

Y como hasta ahora ningún jurado había recapacitado en tal merecimiento -al menos yo no tengo noticias de que haya establecido algún premio en este apartado-, pienso si es que todos dan por hecho la heroicidad de los toreros. O, algo peor, me pregunto si es que esos méritos no son ponderables.

De ahí mi reconocimiento y aplauso al “Círculo Taurino Amigos de la Dinastía Bienvenida”, que vuelve a marcar la diferencia, dado que la categoría del aficionado se calibra también en su sensibilidad y forma de apreciar la heroicidad en forma de proeza, de gesta y hasta de epopeya, la verdadera hazaña del hombre frente al toro.

Y los del Círculo hacen pleno con el galardón instituido: Trofeo “Héroes del Toreo”.

La primera edición de esta condecoración ha estado inspirada en dos nombres, referentes indelebles en el lema de la heroicidad: Antonio Ferrera y Manuel Escribano.

Nadie en la actualidad con tantos méritos como ellos.

Los dos vienen por sendas bien distintas, aunque coinciden en un punto de partida desde muy abajo. Expertos ambos en la lucha y el vigor para superar todo.

Y es que, en palabras del vicepresidente del “Círculo” y alma mater de este delicioso trajín, el amigo Juan Lamarca, “cuando el toreo nace en la dificultad y termina siendo brillante, tiene una consistencia muy especial”. 

El acto de entrega se desarrolló en el marco habitual de los encuentros que suelen celebrar los leales y legales amigos de los Bienvenida, el “Gran Hotel Velázquez” de Madrid, con una extensa y brillante nónima de incondicionales. Parece mentira, en pleno “sanisidro” y con tantas alternativas sociales con tinte taurino, la gente no falla. Allí estaban los cabales en número muy considerable, y una elegante y distinguida representación femenina.
  • La parte gastronómica
Un almuerzo y previo cóctel, espléndidos, como los que el recordado Suárez-Guanes que nos ha dicho adiós estos días solía catalogar de los “de chuparse los dedos”. Vaya que sí.

Con aperitivos de bienvenida a base de un refrescante chupito de salmorejo, un cazón en adobo de pura marinería, las croquetas de jamón evocación de sabores extremeños y brocheta de pollo al curry sencillamente prodigioso en la combinación de especias.

Como primer plato, una crema de carabineros al armagnac con langostinos y crema de nata, cuyo nombre y contenido es la equivalencia del gusto y el regusto en una fina y delicada expresión. Y “lo fuerte”, las carrilleras de ibérico al vino tinto de Madrid con puré de patata trufado, alarde de no va más. Todavía el postre, una tarta de tres chocolates con espejo de natillas y sirope de fresa. Más los consabidos café y licores. Naturalmente con una cuidada bodega a base de blancos de Rueda y crianzas de Rioja, las cervezas y refrescos a mogollón.

Cuidan bien la panza estos amigos de los Bienvenida.
  • Los galardonados
Y a los postres, la entrega de los reconocimientos. La elocuencia del perseverante Lamarca haciendo referencia a los méritos de Ferrera y de Escribano, ejemplos de tauromaquia heroica.

Detalló Juan las virtudes y merecimientos de ambos diestros, haciendo hincapié en los puntos de inflexión que han tenido y tienen sus respectivas carreras, “los dos, en la senda de los héroes”.

Habló también Juan Miguel Núñez para trazar las líneas gruesas del perfil personal y profesional de los dos espadas.

Y finalmente las palabras de uno y de otro. El valor, el compromiso y la personalidad que se les premiaba, se hicieron patente en sus discursos.

Escribano habló de la soledad que acompaña y que curte tras el percance. Mientras Ferrera, en claro guiño a un encomiable sentimiento social, quiso desviar estos reconocimientos “a otros héroes. Verdaderos héroes –recalcó-, que luchan y triunfan, y lo hacen en silencio”.

Pláticas redondas, muy sentidas y admirables, como las virtudes premiadas.

El acto finalizó con la imposición a Juan Lamarca de la insignia de honor de la Federación Taurina de Jaén, de parte de sus paisanos Lope Morales, ex alcalde de Beas de Segura, permanente divulgador de una secular tradición cultural taurina como es "El toro de San Marcos" que le otorga identidad a esa localidad jienense, y Manuel Torres, cofundador de esta entidad.

Cerdos separatistas catalibanes vuelven a pitar masivamente el himno nacional español durante la final de la Copa del Rey

 

El himno de España que ha antecedido a la final de la Copa del Rey entre FC Barcelona y Alavés ha recibido una sonora pitada por parte de buena parte de la afición que se encontraba en las gradas del estadio Vicente Calderón, presididas por el rey Felipe VI. Justo antes del himno, la afición del Barcelona ya había empezado a entonar cánticos de ‘¡Independencia, independencia!.

  • En euskera fue presentado el once del Alavés y en catalán el del Barça. El Calderón, en su último partido oficial, no estaba lleno.

Cerdos separatistas catalibanes vuelven a pitar masivamente el himno nacional español durante la final de la Copa del Rey.

Lo que pasa cuando se echa margaritas a los cerdos. El himno de España que ha antecedido a la final de la Copa del Rey entre FC Barcelona y Alavés ha recibido una sonora pitada por parte de buena parte de la afición que se encontraba en las gradas del estadio Vicente Calderón, presididas por el rey Felipe VI. Justo antes del himno, la afición del Barcelona ya había empezado a entonar cánticos de ‘¡Independencia, independencia!.

Como ocurriese en ocasiones anteriores y en finales entre un equipo catalán y otro vasco, la pitada ha sido masiva. Ya lo fue en 2015 en el Nou Camp, cuando se enfrentaron Athletic y Barça, lo que generó que el Comité Antiviolencia se reuniera dos días después para estudiar sanciones y levantara un intenso debate en los ámbitos político y deportivo. Y la segunda hace un año, todas en el Calderón, aunque los aficionados sevillistas ni mucho menos la secundaron.

Después del recibimiento a ambos conjuntos, con un mosaico con banderas azules y blancas en la zona de aficionados vitorianos y con colores azulgranas, por arriba, y rojo y amarillo, de la bandera catalana, por abajo, en la parte de seguidores barcelonistas, comenzó a sonar el himno español y a la vez silbidos procedentes de las gradas, con los 22 jugadores alineados junto al equipo arbitral.

Mientras, en el palco, al lado de Felipe VI -quien por la mañana había presidido en Guadalajara el día de las Fuerzas Armadas-, el lehendakari Iñigo Urkullu y Carles Puigdemont. No estuvo el ambiente previo especialmente politizado en los alrededores del Calderón, con las aficiones en buena sintonía. Aunque la polémica llegó con la supuesta retirada de banderas esteladas por parte de la Policía Nacional. El presidente de la Generalitat se quejó en TV3. “Espero que la Fiscalía no tarde en actuar si ha sido así. Exijo que se actúe si están violando la sentencia judicial por la libertada de expresión”. Al contrario que el año pasado, esta vez la Delegación de Gobierno no había prohibido la presencia de estelades en el recinto. Pero en el fondo del Barça eran multitud, entre alguna tímida de España.

En el fondo vitoriano, que mostró minutos antes una bonita pancarta retro, apenas rastro de ikurriñas. Más esteladas en el lado catalán, que desplegó la suya, enorme: Tots units fem força. En euskera fue presentado el once del Alavés y en catalán el del Barça. El Calderón, en su último partido oficial, no estaba lleno.

2ª de feria en Córdoba. Ponce, en su eternidad.


FOTOS DE JULIO MAZA

Enrique Ponce demostró ayer tarde en Córdoba que la eternidad es posible en el toreo. También que el tiempo es relativo y que puede pararse e incluso entrar en otra dimensión cuando el maestro tiene un capote o una muleta en sus manos. 


Ponce, en su eternidad

Emilio Trigo
Enrique Ponce demostró ayer tarde en Córdoba que la eternidad es posible en el toreo. También que el tiempo es relativo y que puede pararse e incluso entrar en otra dimensión cuando el maestro tiene un capote o una muleta en sus manos. Con el capote demostró que un lance que por el reloj dura unos segundos, puede prolongarse toda una vida en la memoria y el sentimiento del aficionado. Lo hizo en su segundo toro: paró el tiempo. Y lo mismo con la muleta, reiterando su teoría sobre el toreo que perdura para siempre. Ponce construyó esta obra grácil e infinita en un arrebato creador, quizá tocado en su amor propio por una afrenta del palco en su primer toro. Pero sobre todo porque lo que hizo en Córdoba es lo que a Ponce le sale en estos momentos de su carrera: toreo y arte por todos los poros de su piel.

Ponce recibió con mucha suavidad a la verónica al primero de la tarde, ganando terreno hacia los medios y rematando con media. El toro, justo de fuerza, fue medido en el caballo y cuidado por la cuadrilla. Ponce brindó al público y comenzó doblándose con mucha estética con el de Juan Pedro. En la primera serie ya se acopló por completo con el toro, dejando muletazos excelentes. La segunda fue redonda, sin fisuras. Cambió a la zurda y acarició literalmente la embestida del toro. Fue terciopelo y temple, que mezclados hicieron el milagro de construir una buena faena con mimbres muy escasos. Al final de la faena el toro protestó más por el izquierdo, pero Ponce volvió a la derecha para gustarse en dos últimas series que tuvieron la proverbial elegancia de este torero. Todavía hubo pinceladas finales para los paladares más finos como un trincherazo de cartel. Mató de estocada pero el toro tardó en caer. Hubo petición mayoritaria de oreja pero el presidente, incomprensiblemente, no la atendió. Ovación.

En el cuarto formó un auténtico alboroto con el capote. Literalmente paró el tiempo con en verónicas que duran todavía. Lances para enmarcar, mecidos, sentidos y cuajados. Toreo de oro puro en un recibo de capa que comenzó de forma sorpresiva con una larga cambiada en el tercio y lances con una rodilla en tierra. Más torería, imposible. Más belleza, tampoco. Todavía se lució en un quite por chicuelinas para cerrar un memorable capítulo capotero.

Tuvo el detalle de brindar esta faena a Finito de Córdoba y buscó un terreno resguardado del aire para volver a parar el toreo, ahora con la muleta. Hubo dos muletazos eternos en la primera serie y temple infinito en la segunda. En la tercera dejó la muleta en la cara y ligó sin solución de continuidad. Por el lado izquierdo el toro dio síntomas de agotamiento, quedándose muy corto. En ese momento su cabeza privilegiada le dictó hacer la Poncina y con ella y dos derechazos retomó el puso de la faena y puso literalmente la plaza de pie. En la recta final de este faenón hizo hasta la bianquina, el nuevo muletazo del repertorio dedicado a su hija Bianca. Fueron dos faenas en una, porque cuando el toro se vino a menos Ponce supo crear de la nada, inventarse un toreo soñado para rematar una faena cumbre. Pocas veces se ve en una plaza de toros tanta unanimidad y entrega por parte del público. Una obra para la eternidad del maestro la provocó. Lo de Córdoba es, desde el momento en que se produjo, uno de los acontecimientos de la temporada. Una faena para la historia. De Ponce. De Córdoba. Y del toreo.

Finito echó una tarde en su tierra muy importante a pesar de no tocar pelo. Juan Serrano continúa en la senda de la alta solera y calidad suprema. ‘Fino’ volvió a dar esa dimensión del toreo eterno, el de las muñecas rotas y el trazo interminable. Juan plasmó sus sentimientos con el capote y con la muleta ante un lote venido a menos. Está claro que las orejas suman para las estadísticas, pero después de lo saboreado queda en menor importancia. Muy similar la estampa del segundo a su hermano primero. Otro bien hecho y con dulzura en su embestida al que Finito le enjareto un saludo muy personal. Lució la verónica es su máximo esplendor y se escucharon muy fuertes las palmas de los paisanos. Este cumplió en varas sin emplearse. Bien la cuadrilla en el tercio. Finito se puso a torear de verdad sin probaturas iniciales. Juan coció a su oponente con la diestra con varios derechos de muñeca rota y extraordinaria ejecución. Obligó al dócil Juan Pedro acariciando la muleta en cada trazo. Se le vio muy a gusto al cordobés que también refrendó sus buenas cualidades por el pitón izquierdo. Por ahí, los interpretó de uno en uno, pero con suma delicadeza. 
De mitad de faena hacia delante el astado quiso rajarse bajando un poco la intensidad del distinguido metraje. Dos pinchazos con un toro aculado en tablas lo enfriaron todo. Juan perfiló el lance al recibir al quinto. Jugó los brazos con prestancia y estalló la verónica eterna en los Califas. El que cerraba el lote de Finito se empleó en varas y llegó con la movilidad justa al último tercio. El de Córdoba ofreció la barriga de la muleta, con el palillo vertical, pero el toro se quedó sin fuelle. Finito intercaló perlas, dosis del toreo de siempre y además un sincero arrimón ante un animal que nunca descolgó. Lástima que no hubiera continuidad y poca transmisión, por la falta de material, porque se le vio muy entregado. Pinchazo y estocada. Ovación.

Cerraba cartel Cayetano. El menor de los Rivera Ordóñez se reivindica cada tarde y suma enteros en su vitola de gran figura. Cayetano se crece cada tarde y no deja escapar cualquier escenario para mostrar su estatus. Todo lo que hace lo plasma con autenticidad, con sinceridad, con verdad y con toda la raza de los genes en ebullición. Cayetano se ha subido al triunfo, manifiesta sus extraordinarias cualidades y va directo sin lugar a dudas, a ser uno de los grandes nombres de la temporada. La oreja llegó en el sexto bis. El titular, fue muy descarado de pitones. Ofensivo el cierraplaza con dos buenos leños que fue devuelto tras echarse y no levantarse más. Hubo que apuntillarlo. Alto el sobrero que tuvo una embestida desclasada con un molesto cabeceo y marcó con rajarse varias veces. Cayetano muy metido en la tarde, ofreció el pecho y prestancia en el embroque para componer estéticamente. Rivera pasajeó muy suave, con dulzura por el pitón derecho, por donde le endosó un trasteo personal, equilibrado y ligado. A zurdas, con medias distancias, con más espacio que ha diestras y con el mismo acento personal. Notable faena de Cayetano con un toro venido a menos. Estocada en buen sitio y oreja al buen toreo. 
Con el tercero, algo desigual de pitones pero morfológicamente bien conformado. Cayetano se expresó a la verónica rematando su compuesto saludo con una larga cambiada en los medios. Desde el principio quiso rajarse haciendo cosas de mansito. Así transcurrió la lidia en todos sus tercios con un toro amagando con rajarse. Empujaba por el izquierdo haciendo rectificar en cada encuentro. Muy templado estuvo Cayetano por el pitón derecho componiendo series ligadas y estéticas. Sin embargo, por el otro enseñó el toro era distinto. Lo mejor llegó con la muleta en la diestra en una faena de más a menos por desinflarse el Juan Pedro. Un manejable a menos con un Cayetano muy dispuesto. Ovación.