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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 18 de marzo de 2017

La verdadera entrega del torero / por Rafael Comino Delgado



Uno de los secretos del "Monstruo", (Manuel Rodriguez "Manolete") creo que fue precisamente el sobrepasar la línea, prácticamente, todas las tardes

La verdadera entrega del torero

Rafael Comino Delgado
Catedrático de la Universidad de Cádiz
Les he oído decir a muchos toreros, y precisamente hace pocos días se lo oí a Paco Ureña, tras cortar una oreja a su segundo toro en Valencia, que cuando se entregan de verdad el toro lo percibe y saca todo su fondo, su contenido de bravura. Germán Estela entrevisto a Ureña en el callejón y al preguntarle por las dificultades que había tenido el toro, destacó más bien lo bueno y dijo, "cuando uno se entrega de verdad el animal acaba dándotelo". Esta es una gran verdad.

Efectivamente cuando el torero sobrepasa una línea, a la cual muchos son capaces de llegar, pero sobrepasarla la sobrepasan muy pocos, los elegidos, el toro saca más de lo que parecía tener y llega el éxito. Paco Ureña la sobrepasa frecuentemente y torea muy puro, pero ha fallado con la espada en momentos claves, por eso no es gran figura. ¡Todo se andará!

Siempre se ha dicho que de cada 100 toros, 50 serán mansos, 20 regulares , 20 pasables y los 10 restantes serán bravos, aunque tal vez hoy día el número de bravos sea mayor y del mansos menor, pero es evidente que la mayoría serán pasables o regulares. Esto quiere decir que pocos serán imposibles para el éxito y pocos serán extraordinarios. En el resto influirá muchísimo el torero, su capacidad, su disposición, su entrega, su clarividencia.

También se ha dicho siempre que cuando el torero está en buen momento (algunos casi siempre lo están) el toro malo parece regular, el regular, bueno y el bueno, extraordinario. Sí, porque el torero rápidamente ve las características del toro y tiene la capacidad y claridad mental para aplicar las medidas necesarias para llevar a cabo la lidia requerida.

El maestro Antonio Ordóñez decía que a lo largo de la temporada, siempre había cuatro o cinco tardes en que tienes que sobrepasar ampliamente esa línea para ser de verdad figura, y naturalmente llevaba razón, si bien creo que las muy grandes figuras de verdad sobrepasan, o han sobrepasado, esa línea más de cuatro o cinco tardes a la temporada.

Algunos la sobrepasaron casi todas las tardes, como fue el caso de Manolete o el Cordobés, por poner dos ejemplos incuestionables.

Uno de los secretos del "Monstruo", (Manuel Rodriguez "Manolete") creo que fue precisamente el sobrepasarla, prácticamente, todas las tardes, por tanto su entrega, lo mismo en una plaza de primera que una de pueblo, por eso les hacia faena al 90 % de los toros. Y del Cordobés , su mismos compañeros decían que apretaba una barbaridad, que era imposible seguir su ritmo, puesto que todas las tardes salía a jugársela de veras.

Ello así dicho parece fácil pero es muy difícil, pues generalmente hay que pisar unos terrenos extremadamente comprometidos, aguantarle y cosentirle muchísimo al toro. Lo que hoy se dice "tragarle mucho". 

El esfuerzo, sobre todo, mental, es enorme porque la tensión también lo es, y hacer eso frecuentemente solo está al alcance de unos cuantos privilegiados, superhombres.