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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 8 de abril de 2017

La cobardía de Balañá / Por Paco Mora



En Barcelona no habrá toros porque a Pedrito Balañá Mombrú le tiemblan las cachas cuando piensa en desobedecer al separatismo catalán, que basa su fuerza en el acoquinamiento de aquellos a los que el dinero no los hace fuertes y libres sino más débiles y vulnerables.

La cobardía de Balañá

En Barcelona no habrá toros porque a Pedrito Balañá Mombrú le tiemblan las cachas cuando piensa en desobedecer al separatismo catalán, que basa su fuerza en el acoquinamiento de aquellos a los que el dinero no los hace fuertes y libres sino más débiles y vulnerables.

Aquí puede pasar todo sin que pase nada. Me explico. El Tribunal Constitucional dictaminó hace poco, después de mucho estudiar el caso y de no pocas vacilaciones, que en Cataluña -por tanto, también en La Monumental de Barcelona- se pueden dar toros. Vamos, que en la legalidad vigente no existe ningún escollo insalvable para que el inmueble de la Calle Marina de la Ciudad Condal, abra sus puertas para aquello que fue construida. Es cierto que pocos días después, el mismo Tribunal hizo algunas jerigonzas legalistas, que bien estudiadas no rectificaban en modo alguno el dictamen primigenio.

Sin embargo, la empresa Balañá, dueña de la plaza, ha hecho el Tancredo sin ni siquiera parpadear ante la decisión del Constitucional. El nieto del don Pedro de nuestros entrañables recuerdos, solo ha abierto la boca para dejar muy claro que no piensa acogerse a la sentencia del citado Tribunal para organizar corridas de toros en la que fue primera plaza del mundo, en número de festejos celebrados. El único argumento del “nietísimo” es que la situación política de Cataluña no lo aconseja. Pero... ¿Qué coño tendrá que ver la política con la Fiesta de los Toros a la que son aficionados hombres y mujeres de todas las condiciones sociales, credos e ideologías?

Ahora se comprende que el líder de Esquerra Republicana diga alto y claro que en Cataluña habrá referéndum, pese a la suspensión del presupuesto arbitrado para su celebración, “porque el Tribunal Constitucional no tiene autoridad para impedirlo”. Hay muchos modos de ignorar la legalidad, y uno de ellos es metiendo el miedo en el cuerpo de quienes tienen mucho que perder enfrentándose a los designios del independentismo, cada día más desafiante y farruco. Y el señor Balañá Mombrú tiene grandes intereses, que le aconsejan no incomodar a los que manejan el cotarro catalán. Luego, dejémonos de rodeos: En Barcelona no habrá toros por la cobardía, el egoísmo y la ambición económica del empresario y propietario de la Monumental.

Porque la solución de sacar la plaza a concurso, para que otro empresario con más coraje que él afronte la organización de la temporada taurina, también la ha descartado el niño Balañá. Que acumulará todo el dinero que quiera y pueda pero que, ante la afición del mundo entero, está quedando como el culo. Porque a su cobardía tiene que unir la traición y el desprecio a lo que le dio la oportunidad de ser un rico heredero.

En fin, que quede claro. En Barcelona no habrá toros porque a Pedrito Balañá Mombrú le tiemblan las cachas cuando piensa en desobedecer al separatismo catalán, que basa su fuerza en el acoquinamiento de aquellos a los que el dinero no los hace fuertes y libres sino más débiles y vulnerables.