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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 12 de mayo de 2017

Real Madrid. Centrémonos en odiar a Bale



Si yo fuera Zidane, el 3 de junio haría una alineación contra los periodistas. Lo digo como lo siento. Si yo fuera Zidane anunciaría ya mismo que si el galés se recupera y llega a tiempo al partido contra la Juve jugarán él y diez más. No lo hará, por supuesto, ni tampoco lo admitiría el futbolista, pero es lo que me pide el cuerpo. Lo único que ha hecho Bale desde que llegó al Madrid ha sido entrenar duro, jugar muy bien al fútbol durante muchas fases de la temporada y no meterse absolutamente con nadie. 

Centrémonos en odiar a Bale

Nada más pitar el infumable Çakir el final del partido, y ahí está la videoteca para dar testimonio de esto que digo, tuve meridianamente claro que irían a por Gareth Bale, y no porque estuviera especialmente inspirado ese día sino porque la maldad boba es transparente. Aparcada momentáneamente la ya tradicional inquina hacia Karim Benzema (¡cómo repudiar el jueves a un tipo que acaba de firmar el miércoles una de las jugadas más memorables de los últimos tiempos!), ahora todo el odio se vuelca hacia el jugador galés, que sigue recuperándose de sus molestias y al que pretenden convertir en un problema. Y van a seguir por ahí hasta que arranque la final del 3 de junio. Lo peor y más sangrante es que habrá madridistas que, una vez más, vuelvan a comprar esa mercancía caducada.

Por supuesto que uno puede tener una idea futbolística sana y creer sinceramente que el Real Madrid juega mejor con Isco o con Asensio que con Bale, pero habría que recusar por ejemplo a todos aquellos periodistas que desde el primer día, desde que el galés puso los pies en el aeropuerto de Barajas, decidieron tomarla con él. Y, obvio es decirlo, es poco creíble, por deshonesta, la opinión que al respecto pueda tener un informador que dijera, por ejemplo, que Bale no sabe jugar al fútbol o que no comprende el juego. Es como si Bale hubiera sido ajeno a las Champions, Supercopas o Mundial obtenidos por el Madrid cuando resulta que el jugador galés ha intervenido en casi todas y, en muchas de ellas, ha sido además una de sus principales y más destacadas figuras.

Si yo fuera Zidane, el 3 de junio haría una alineación contra los periodistas. Lo digo como lo siento. Si yo fuera Zidane anunciaría ya mismo que si el galés se recupera y llega a tiempo al partido contra la Juve jugarán él y diez más. No lo hará, por supuesto, ni tampoco lo admitiría el futbolista, pero es lo que me pide el cuerpo. Lo único que ha hecho Bale desde que llegó al Madrid ha sido entrenar duro, jugar muy bien al fútbol durante muchas fases de la temporada y no meterse absolutamente con nadie. Anoche, en El Primer Palo, Jesús Bengoechea, que es el editor de La Galerna y que vive en Cardiff, nos dijo que había hablado con el entorno más cercano del jugador y que, a la pregunta de si Gareth llegaría a tiempo, las respuesta había sido la siguiente: "Lo único que importa aquí es el Real Madrid". No os equivoquéis, amigas y amigos lectores, porque el odio a Bale, que en cualquier momento puede adquirir la forma de odio a Benzema u odio a Cristiano, es el odio hacia el club y, por ende, el odio hacia todos y cada uno de vosotros. El día que el madridismo comprenda eso dejará de comprar la mercancía averiada de estos santones de la nada.