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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 14 de noviembre de 2017

Los tres enemigos de Gareth Bale / por Juan Manuel Rodríguez



Bale tiene tres enemigos desde que llegó a España. El primero son las lesiones, el segundo es la mala prensa y el tercero es un sector del madridismo que ha comprado la burra coja de que el Real Madrid juega mejor sin él sobre el campo y que, más que ser una aliada, la BBC es el enemigo.


Los tres enemigos de Gareth Bale

Gareth Bale llegó al Real Madrid en el mes de septiembre de 2013. Lo hizo después de un verano muy tenso, con el propietario del Tottenham apretándole las clavijas a Florentino Pérez y el jugador en un paso previo a lo que podriamos denominar como declaración unilateral de independencia. De lo que pagó por él el Real Madrid, 91 millones de euros, no tiene la culpa el jugador, que yo creo que los valía, sino la situación; y es que poco antes de que el Madrid se acercara a Bale el Barça se había entrometido en el fichaje de Neymar y acabó ofreciéndole al jugador lo que nadie salvo Rosell, hoy en prisión, y Bartomeu, posteriormente investigado por ese fichaje, podían darle... de aquella manera. A mí la de Bale me pareció una operación deportiva fantástica porque, independientemente de dónde fuera o por qué lo hiciera Neymar, y el futbolista galés me parecía (y me sigue pareciendo) un potencial Balón de Oro.

Si echamos la vista atrás, los números de Bale en el Madrid no son tan malos como algunos pretenden hacernos ver. En realidad, sus números en el Real son incluso mejores de lo que fueron en el Tottenham. Allí, 56 goles y 58 asistencias en 6 temporadas completas; aquí, 70 goles y 55 asistencias en 4 temporadas y unos meses. Bale no vino al Madrid como un goleador porque para eso ya estaba Cristiano, así que 70 goles no parece una cifra nada despreciable: 22 el primero, 17 el segundo, 19 el tercero y 9 el cuarto; este año lleva 3. En 4 años, Bale ha ayudado a conquistar 11 títulos, 8 europeos y 3 nacionales: una Liga, una Copa, una Supercopa, tres Copas de Europa y dos Mundiales, que en diciembre pueden ser 3. Asi que quienes comparan a Bale con Woodgate lo hacen para provocar o para ofender, aún más, al jugador. Y quienes comparan su rendimiento con el de Robben o con el de Prosinecki, lo hacen con el ánimo de desinformar.

Robben estuvo en el Real Madrid 2 años y marcó 13 goles en total y dio 14 asistencias, contribuyendo a ganar una Liga y una Supercopa; Prosinecki, por su parte, jugó tres temporadas en el Madrid y marcó 11 goles en total, 1 la primera, 4 la segunda y 6 la tercera. Jonathan Woodgate estuvo 2 años en el Madrid, el primero no jugó y el segundo sólo disputó 10 partidos. Comparar a Bale con Robben, con Prosinecki y, sobre todo, con Woodgate sólo tiene un objetivo y es seguir ridiculizándolo. Pero el jueves (mas carnaza) Bale volvió a lesionarse. Es su decimonovena lesión desde que llegó al Real Madrid. A pesar de lo cual, ha marcado esos 70 goles y ha dado esas 55 asistencias que citaba antes. Eso por no decir que Bale marcó probablemente el gol más espectacular de la historia de las finales de la Copa del Rey.


Bale tiene tres enemigos desde que llegó a España. El primero son las lesiones, el segundo es la mala prensa y el tercero es un sector del madridismo que ha comprado la burra coja de que el Real Madrid juega mejor sin él sobre el campo y que, más que ser una aliada, la BBC es el enemigo. Contra el primer enemigo, contra las lesiones, se puede luchar con tranquilidad y con suerte, pero da la impresión de que a Bale no le van a dejar tranquilo mientras esté en España. Contra el segundo, la mala prensa, es imposible luchar: Bale tiene mala prensa fundamentalmente porque juega en el Madrid y porque un sector importante de la misma interpretó, yo creo que erróneamente, que el galés vino para quitarle el puesto a Isco. Y en cuanto al tercer enemigo, al que Bale tiene en su propia casa, es un enemigo imbatible, un enemigo desesperante, un enemigo terrible contra el que ni Gareth Bale ni nadie tiene absolutamente ninguna posibilidad. Cuando la afición del Madrid la toma con un jugador, y hay mil ejemplos, éste lo tiene imposible para revertir la situación. Para ese sector de aficionados, que no sé ni quiero cuantificar, lo mejor que puede hacer este chaval es coger las muletas y regresar a Cardiff, así de poético.