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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

viernes, 17 de noviembre de 2017

Preocupante Sevilla / por Ricardo Díaz-Manresa


Ramón Valencia afirma que la temporada en Sevilla ha sido mejor en el plano artístico que en el económico porque las aspiraciones empresariales no se han visto cumplidas ni en el número de abonados ni en la mejora de la economía. Se quedó todo, según Ramón Valencia, a mitad de camino, incluso menos de la mitad.

Preocupante Sevilla

Ricardo Díaz-Manresa
Preocupante sí. Nos preocupa más todavía después de leer las últimas declaraciones sobre la temporada del 2017 de su hombre fuerte Ramón Valencia.

Afirma que la temporada en Sevilla ha sido mejor en el plano artístico que en el económico porque las aspiraciones empresariales no se han visto cumplidas ni en el número de abonados ni en la mejora de la economía. Se quedó todo, según Ramón Valencia, a mitad de camino, incluso menos de la mitad. Mal asunto cuando ya está todo normalizado y van las figuras que llenan los carteles, con el interés teórico que deberían suscitar. Preocupante.

Y pide a las figuras que deben adaptarse a los tiempos y nos tenemos que apretar todos el cinturón.
Es más. Afirma que están lejos de los 230.000 espectadores de anteriores temporadas porque en el 2017 se quedaron en 180.000 (dato gravísimo) y la temporada 2016 en 170.996. O sea que han aumentado en 4000 pero muy lejos de los tiempos felices. Muy preocupante.
Preocupante porque la Maestranza siempre ha sido un chollo, pero…temporadas malas anteriores y la rebelión de las figuras puso la guinda y parte de la puntilla a esta plaza. Ríos de riqueza anuales que se han quedado en muy poco.

Continúa Ramón Valencia afirmando que los carteles redondos no siempre son rentables. Coincide con Simón Casas en parte porque según sus responsables en la Maestranza no siempre y en Las Ventas, siempre…
Y para arreglar esta situación sorprende diciendo que en bajar los precios no está la solución…
Quéééééééééé, don Ramón? Tenéis los precios más altos de España, con Bilbao…Y ya véis cómo van estas dos ferias fundamentales para el toreo. Que nos lo explique…
Y dentro de su verdad, que creo equivocada, señala que ha visto en muchas plazas este año más gente en la sombra que en el sol. Pero, hombre, no quieren ir por la incomodidad de aguantar tanto calor, porque el nivel de vida ha cambiado y además los precios ¿cuáles eran?

Y, para rematar, otra perla: debemos aprovechar la bajada del IVA no para bajar las entradas sino para lograr cierto equilibrio económico…Esto es, señor Valencia, pensar en los aficionados. Siempre pensando en ellos. Y después se queja de que cada vez va menos gente.

Y en su estrategia de defensa, que no parece dé frutos, afirma que no han subido el precio de las entradas en Sevilla, sino que han subido unas y bajado otras. Pero que hacen la misma recaudación en caso de lleno. Nos lo creemos pero no hemos visto, ni nos los darán, los datos que lo confirman.
Todo se resume en tendidos de sombra a distintos precios. Las primeras filas en general más caras y las últimas más baratas.

Y se lamenta de la desaparición de las corridas del 15 de agosto y del 12 de octubre…porque no había público…¿Sí buenos carteles y precios razonables? . Lo fácil es suprimir y no luchar.

Total, a Ramón Valencia, que me dicen es una persona equilibrada, le hace falta más valentía y más coherencia.

En la deserción de las figuras, clave del bajón del público en Sevilla en crisis desde entonces y con muchas calvas en las tardes de farolillos (lo nunca visto) contribuyó decisivamente la falta de estrategia del problema. Entonces, sin figuras, los carteles se quedaron vacíos.

Les faltó, a él y a Canorea, valentía, prudencia y coherencia.
Ya que bajaron muchísimo los carteles pero no los precios, que lo hicieron muy poco y los abonados, literalmente, huyeron y no han vuelto, a pesar de que las figuras sí lo hicieron tras el enorme daño causado. Pensaron que sólo con la feria llenaban con tanto público que hay en Sevilla en esas fechas. Pero no.
Está comprobado que el que se va difícilmente vuelve.

Pues sí, señor Valencia, más valentía y más coherencia y prudencia. Porque lo de Sevilla preocupante es una realidad.