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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 16 de noviembre de 2017

Si Cristiano no es feliz en el mejor club deportivo de la historia... / por Juan Manuel Rodríguez




Si Cristiano quiere más dinero, tiene que decirlo. Si quiere que se le consulten los fichajes, tiene que decirlo. Si pretende que le paguen una posible multa de Hacienda, también tiene que decirlo. Y si algún día decide dar el paso y decirlo, el Real Madrid está en la obligación de responderle a las tres peticiones que no, que en el mejor club deportivo de la historia es su presidente quien decide


Si Cristiano no es feliz en el mejor club deportivo de la historia... 

El lunes, el periodista Edu Aguirre dijo en El Chiringuito que Cristiano se quería ir del Real Madrid en junio, que se lo había comunicado al club y que Florentino Pérez había vuelto (vuelto) a remitirle a la cláusula de rescisión, que está valorada en mil millones de euros. El martes, Edu añadió que Cristiano quería dejar claro que no era por dinero sino porque no se había sentido bien tratado, que le había parecido una falta de respeto que el club se interesara en M'Bappé y que la gota que había colmado el vaso había sido el presunto interés por Neymar. Ante esta información, uno puede reaccionar básicamente de dos formas: creyéndola o no creyéndola. Nuestros lectores, oyentes o telespectadores suelen acusarnos a los periodistas, y en especial a los deportivos, de especular o, directamente, de mentir; pero, lejos de ser pura, la visión del aficionado suele estar tanto o más mediatizada que la del periodista.

Habrá quien no crea la información de El Chiringuito porque haga una permanente enmienda a la totalidad del periodismo como profesión o porque no le caiga bien el periodista en cuestión u odie el programa en el que interviene. Habrá quien no crea la información simple y llanamente porque no quiera creerla o porque se agarre al clavo ardiendo de que otras veces también se dijo que Cristiano quería irse, y ahí sigue, en el Real Madrid: lo de Pedro y el lobo. Habrá, en fin, quien no crea la información porque tenga a su vez otra distinta, pero convendremos en que estos casos serán uno entre un millón. Y, por el contrario, habrá quien la crea porque sea antimadridista y piense que el jaleo en el Madrid le viene bien para su propio beneficio, que es el mal del Madrid. Todas estas posturas, y alguna más que se me escapa, son por supuesto lícitas... pero ninguna, goza de esa angelical pureza que se nos pretende vender.

Ayer me llamaron corporativista por escribir en Marca que yo creo a pies juntillas la información de Edu Aguirre. Es curioso, y paradójico al mismo tiempo, que se acuse de corporativismo al único director de un programa deportivo radiófonico nocturno que tiene una sección todos los viernes, la que conduce Richard Dees, en la que se critica abiertamente a los periodistas, empezando por mí mismo y siguiendo por un montón de compañeros y, muchas veces, amigos personales. Yo, que además de periodista soy consumidor de periodismo, tengo en mi particular lista a periodistas a los que creo y a los que no, y a Edu Aguirre le creo porque le he visto trabajar y porque sé de primera mano que tiene muy buena relación con Cristiano y con su entorno. Y como creo a Edu Aguirre, tengo que opinar de su información, que acredito que es cierta.

Lo que opino es básicamente lo mismo que opiné cuando, allá por 2012, Cristiano dijo que no era feliz aquí. Recuerdo que entonces firmé un artículo en Libertad Digital diciendo que el Real Madrid debía liberar al jugador para que pudiera ser feliz y aquello me originó insultos de lo más originales, siendo el más gracioso de todos el de "antimadridista". Si sabemos que Cristiano no era feliz en el Madrid allá por 2012 es fundamentalmente porque lo dijo él mismo. Él dijo hace 5 años que no era feliz, pero estamos en 2017 y sigue en el Real Madrid, de modo que tampoco hay que ser Hércules Poirot para deducir que su enfado de entonces tenía que ver con el dinero que percibía por sus servicios. Ahora Cristiano vuelve a decirle al club que se quiere ir, pero hoy su infelicidad, incomodidad o disgusto no tiene nada que ver con el dinero. ¿Por qué está hoy inquieto Cristiano? ¿Porque, conocedor de que su jugador franquicia cumplirá 33 años en febrero, el Real Madrid planifica su futuro deportivo? Si el Real Madrid le entregara las llaves presentes y futuras del club a un futbolista, entonces el Real Madrid no sería el Real Madrid, sería el Barça.

¿Estoy faltando yo al respeto a Cristiano?... En absoluto. Lo que estoy diciendo es que yo estimo tanto a Cristiano y le estoy tan agradecido que quiero su felicidad profesional (porque la personal la tiene, y abundante) por encima de todas las cosas y que si dicha felicidad no está en el mejor club deportivo de la historia sino en otro menor, el Real Madrid debe facilitarle una salida negociada. ¿Quiero yo que el Madrid prescinda de Cristiano?... De ningún modo. Dudo que en el estadio Santiago Bernabéu se vea a otro jugador así en los próximos 50 años. ¿Estoy tratando yo de desestabilizar al Real Madrid hablando de la información que dio el lunes Edu Aguirre en El Chiringuito?... Eso es directamente ridículo. Del Real Madrid se fue don Alfredo Di Stéfano y, mal que bien, el club sobrevivió a aquel tsunami: con Cristiano pasará lo mismo.

Si Cristiano quiere más dinero, tiene que decirlo. Si quiere que se le consulten los fichajes, tiene que decirlo. Si pretende que le paguen una posible multa de Hacienda, también tiene que decirlo. Y si algún día decide dar el paso y decirlo, el Real Madrid está en la obligación de responderle a las tres peticiones que no, que en el mejor club deportivo de la historia es su presidente quien decide cuánto cobran los jugadores, son sus técnicos quienes deciden qué jugadores interesan y es cada cual quien tiene que vérselas con Cristóbal Montoro. Vaya donde vaya yo siempre le estaré agradecido a Cristiano. Y si se queda, que al final puede suceder que se quede, le seguiré defendiendo. Pero en el Real Madrid no se hacen las cosas al estilo del Barça, de lo contrario hace tiempo que Neymar ya estaría vistiendo de blanco.