la suerte suprema

la suerte suprema
Pepe Bienvenida / La suerte suprema

sábado, 2 de diciembre de 2017

Le echaremos de menos / Por Rafael Comino Delgado



El maestro Padilla siempre ha sido fiel a su Tauromaquia y a su forma de ser como persona, como hombre cabal, por eso se irá con el reconocimiento de todo el taurinismo, pero sobre todo con el respeto y el cariño de taurinos y no taurinos.

Le echaremos de menos

Rafael Comino Delgado
El maestro Juan José Padilla ha anunciado que la próxima será su última temporada en activo. Tras 25 temporadas toreando, y habiendo sido figura en el segundo circuito (corridas duras) y en el primero (corridas llamadas comerciales), un gran torero dejará el vestido de luces, pero estoy seguro que no el traje corto, porque sin duda le veremos en algunos festivales.

Le vamos a echar de menos, porque Juan José forma parte muy importante del panorama taurino mundial del último cuarto de siglo, pues ha triunfado en España, Francia, Portugal (en Lisboa es tan ídolo o más que en Pamplona, que ya es decir), en toda Hispanoamérica, y desde luego es hombre que se hace notar allá donde se encuentre; su acusada y apasionada personalidad llena todo el escenario en el ruedo y en la calle. Su Tauromaquia variada, su enorme energía, su pasión en todo lo que hace, su entrega, su honradez profesional han marcado una época en el toreo.

No hay en el mundo un solo aficionado que tras ver a Juan José Padilla se haya quedado indiferente, o pueda decir que no se entregó, mas allá incluso de lo que era razonable, de acuerdo a las condiciones del toro.

La pureza de su forma de banderillear quedará ahí para siempre, y para que los profesionales puedan aprender.

Su entrega y contundencia con la espada, igualmente serán un espejo donde mirarse los futuros profesionales.

Con el capote y la muleta ha destacado por su variedad, entrega y capacidad para sacar faena a toros a los que parecía imposible. Muchas veces le hemos visto cortarle las orejas a un toro que a priori no tenía un pase, pero a fuerza de insistir, de porfiar, arriesgar y aplicar su tauromaquia ha logrado emocionar al público y triunfar.

Como todos los toreros tendrá algunos detractores, pero los buenos aficionados, incluso aquellos que no se consideren padillistas, tendrán que reconocerle su valía, su profesionalidad y muchas veces, incluso, su heroicidad.

Padilla es uno de los toreros, y no son muchos, que jamás defrauda al aficionado que compra una entrada para verle, ¡jamás!

Se va habiendo triunfado en todas las plazas del mundo, incluso habiendo abierto la Puerta del Príncipe, cosa que muchas figuras no han logrado. Si bien le queda una espina clavada, pues aunque ha tenido buenas tardes en Madrid, no ha logrado abrir la puerta grande de Las Ventas. Dios quiera que en la próxima temporada lo pueda lograr.

El maestro Padilla siempre ha sido fiel a su Tauromaquia y a su forma de ser como persona, como hombre cabal, por eso se irá con el reconocimiento de todo el taurinismo, pero sobre todo con el respeto y el cariño de taurinos y no taurinos.

Maestro, ¡que sea muy feliz en su nueva vida!