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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

lunes, 4 de diciembre de 2017

Ponce asombra en Insurgentes / Por Paco Mora



Enrique toreó anoche a beneficio de los damnificados por el reciente terremoto que tanto daño hizo en México, pero también para que los que trasnochábamos para verlo en el marco de la plaza más grande del mundo, volviéramos a comprobar que su biografía sigue sin conocer el techo.

Ponce asombra en Insurgentes

Paco Mora
Vale la pena acostarse tarde los domingos, para ver las corridas que se transmiten en directo desde La Monumental de Insurgentes de México. Sobre todo, si torea Enrique Ponce. El de Chiva enloqueció a los 25.000 espectadores que tuvieron la suerte de contemplar, este primer domingo de diciembre, su grandiosa faena al toro de Teófilo Gómez que tuvo que regalar ante la insistencia de un público que no se resignaba a dejar pasar la ocasión de ser testigo de su inconmensurable torería, que había quedado poco menos que inédita en los dos moruecos de su lote que no sirvieron ni para tacos de escopeta.

Al toro de Teófilo no le sobraba nada; pero tenía fuerza, casta y bravura suficientes como argamasa para que el valenciano cincelara su obra. No se puede concebir más dominio de los terrenos, de las distancias y del temple en su labor, de una altura artística que rozo la perfección en cada uno de sus trazos. Aquello parecía pura brujería, de tal modo que incluso el toro seguramente llegó a creerse, dentro de su irracionalidad, y a juzgar por lo que le estaban haciendo, que era un toro de bandera. Pero la realidad es que si anoche, en el ruedo del embudo de Insurgentes había algo fuera de lo común, era el talento, la entrega, la armonía y el sentido del compromiso de un Enrique Ponce que no se cansa de superar sus propias marcas.

Enrique toreó anoche a beneficio de los damnificados por el reciente terremoto que tanto daño hizo en México, pero también para que los que trasnochábamos para verlo en el marco de la plaza más grande del mundo, volviéramos a comprobar que su biografía sigue sin conocer el techo.