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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

martes, 16 de enero de 2018

La alianza de Simón Casas y Ramón Valencia, con una razón de ser desconocida.




Se trata de un "acuerdo de colaboración", que no implica de antemano un forma mercantil, sino que es un genérico que permite muchas explicaciones. El Grupo Simón Casas Production --accionista en minoría de Plaza 1, pero su primer ejecutivo-- y la Empresa Pagés --que gobierna Ramón Valencia-- han sellado una alianza con el genérico propósito de "potenciar todos los vectores de desarrollo de la Tauromaquia", que es como no decir nada, porque permite todo genero de interpretaciones. Lo mismo puede ser un acuerdo defensivo, como una propuesta para conseguir nuevas cuotas de poder taurino. Desde luego, se debe suponer que para nada no es; algún objetivo tienen. Y un dato a tener en cuenta: lo suscribe personalmente Casas, esto es: sin la compañía de Nautalia, que es su socio actual en Madrid.


Media docena de líneas para no decir lo principal
La alianza de Simón Casas y Ramón Valencia, con una razón de ser desconocida


Con media docena de líneas, Simón Casas y Ramón Valencia han dado a conocer su alianza empresarial, que no explican ni por qué ni para qué. El muy escueto texto del comunicado difundido por los interesados todo lo que dice es lo siguiente:

“Ramón Valencia, presidente de la empresa Pagés, y Simón Casas, presidente de Plaza 1 y de Simón Casas Production han llegado a un acuerdo de colaboración en relación con las plazas de toros que gestionan: Madrid, Sevilla, Valencia, Nimes, Málaga y Alicante.

El objetivo es el de potenciar todos los vectores de desarrollo de la Tauromaquia priorizando el fomento de la calidad y la protección de los nuevos valores".

La noticia tan inconcreta cogió a todo el mundo con el pie cambiado, tanto por lo inesperado, como por su absoluta falta de la menor explicación. De hecho, eso de  que será para “potenciar todos los vectores de desarrollo de la Tauromaquia” es como no decir nada. ¿Para sanear cuentas y aumentar la liquides?, ¿para tener más fuerza en el sector?, ¿para evitar que otros adquieran más porcentaje de poder en este planeta?... Cualquier explicación puede valer, en tanto los protagonistas no aclaren sus intenciones.

De hecho, al mundo del toro le ha pillado por sorpresa. Tres ejemplos:

José Luis Benlloch, en Las Provincias:
Noticia confirmada, naturalmente a través de un comunicado que se ha convertido en la vía preferida de los taurinos, es la alianza entre Ramón Valencia, empresario de Sevilla, y Simón Casas, que afecta directamente a esta tierra. El comunicado dice algo tan etéreo como: "El objetivo es el de potenciar todos los vectores de desarrollo de la Tauromaquia priorizando el fomento de la calidad y la protección de los nuevos valores". Dicho así pues bien... quiero decir que nos quedamos como estábamos, sólo que un poco o un mucho más concentrados. A pesar de su ambigüedad --es evidente que la noticia no aclara si habrá contrataciones conjuntas, ni hasta dónde llega el fomento o a qué se refiere exactamente con los vectores-- ha causado gran revuelo y ha disparado las especulaciones. Lo seguro es que se trata de un posicionamiento, una estrategia en tiempos de bloques empresariales.

Patricia Navarro, en La Razón:
Dicho lo cual, no deja claro en ningún momento qué tipo de acuerdo es y en qué se va a fundamentar esta sorprendente “alianza”, quizá en tiempos difíciles o al menos convulsos.

Álvaro R. del Moral, en El Correo de Andalucía:
Esta alianza, en cualquier caso, ha causado una gran sorpresa en todos los estratos del mundillo taurino dado que supone poner a girar en un mismo vértice a los dos cosos más trascendentales del toreo.

Nos quedamos, pues, con la sorpresa, que es un genérico en el que caben tanto un roto como un descosido. Especialmente cuando se trata de dos empresarios que se mueven en el limbo de las dudas: uno crece y crece, pero no hay modo de saber con que fundamento financiero; el otro, con una plaza que cuyo rumbo no consigue enderezar desde hace años.

Un dato bastante marginal al caso, pero curioso: ambos eluden referirse  a su partición en en la plaza de Málaga, en la que andan implicados con otra media docena de empresarios en un convenio cuyos resultados aún están por ver. Y, como es lógico, entre sus poderes Simón Casas ya no cita a Zaragoza, donde no se le ha concedido la prórroga del contrato que había solicitado.

¿Qué significa esta alianza?

Para la Empresa Pagés este género de alianzas ha tenido históricamente una razón económica. Recordemos como hace casi 40 años, en los tiempos de don Diodoro Canorea, ya acudió a asociarse primero con Manolo Chopera, luego con la Casa Balañá, cediendo incluso una amplia capacidad de decisión en la confección de los abonos. En ambos casos detrás había unas necesidades económicas urgentes para el gestor de la Maestranza.. Pero de ambas situaciones salió el empresario sevillano, cuando las cosas se empezaron a enderezar y volvió a su independencia.

¿Se repite ahora la misma historia? Es probable que no; al menos, que no lo sea en la misma dimensión que en el pasado. Las circunstancias actuales son muy diferentes en todos los sentidos a las de hace cuatro décadas.

En ese caso, ¿será cuestión de una economía de escala? Tendría sentido, porque parece evidente que salir al mercado con esa panoplia de plazas y de abonos tiene sus ventajas a la hora de establecer las condiciones para contratarse con ganaderos y toreros. Y hasta con las televisiones de pago. Quien no acuerde con este duopolio se quedaría en buena medida fuera del juego principal de la temporada, desde luego. Pero eso no supondría quedarse en el banquillo: hay muchas otras plazas que también son de primera en las que tendrían vía libre, aunque nunca será lo mismo una campaña sin Fallas, Sevilla, Madrid y Nimes, por ejemplo.

¿Podría tratarse de una maniobra defensiva, para equilibrar la balance de poderes con la conjunción de la empresa de los Chopera con la del mexicano Alberto Bailleres? Podría tener un sentido lógico, desde luego. Con la creación de la empresa BMF, participada por el Grupo Bal  --sociedad matriz del grupo mexicano-- y por Martínez Flamarique SL, ese grupo tiene una importante capacidad de crecimiento, aunque hasta la fecha no lo han desarrollado en la medida que se esperaba, o se temía, según los casos y los intereses. De hecho, nunca han disimulado su interés por hacerse presente en Madrid y/o Sevilla, como plazas emblemáticas del año taurino.

Desde luego, controlar al escalafón de toreros difícilmente podría ser la razón de ser de estas dos alianzas. Ninguno de los dos grupos tiene hoy capacidad de control sobre las figuras, porque andan muy dispersas en sus poderdantes, cuando los imprescindibles --Ponce, El Juli, Morante…-- apuestan por la independencia en su gestión.  Tan sólo la Casa Matilla, aunque con sus limitaciones, cuenta con un elenco más amplio de toreros necesarios.

Faltan datos, prácticamente todos, para lograr entender el “acuerdo de colaboración” --que es algo muy distinto de un acuerdo societario-- que han firmado la sociedad propia de Simón Casas –esto es: sin la compañía de Nautalia, que es su socio en Madrid-- y Ramón Valencia. De hecho, tan sólo una cosa parece seguro: a humo de pajas no lo han hecho, por más que ambos sean empresarios poco previsibles. Cuando nos adentremos en la temporada se irán despejando todas las incógnitas actuales.

Por eso, mientras tanto habrá que quedarse a una carta segura: confirmando la tendencia de los anteriores, el negocio taurino no es que haya cambiado de manos,  a lo que ya no responde es al modelo del pasado.