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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

jueves, 4 de enero de 2018

La islamización de la Navidad en Europa: “Una intolerable e involuntaria sumisión al Islam” / por Soeren Kern



La temporada de Navidad de este año ha estado marcada por polémicas relacionadas con el islam en casi todos los países europeos. La mayoría de los conflictos han sido generados por las élites políticas y religiosas multiculturales de Europa, que están haciendo todo lo posible por secularizar la Navidad, presumiblemente para asegurar que los musulmanes no se ofendan por la festividad cristiana.


La islamización de la Navidad en Europa:
“Una intolerable e involuntaria sumisión al Islam”


La temporada de Navidad de este año ha estado marcada por polémicas relacionadas con el islam en casi todos los países europeos. La mayoría de los conflictos han sido generados por las élites políticas y religiosas multiculturales de Europa, que están haciendo todo lo posible por secularizar la Navidad, presumiblemente para asegurar que los musulmanes no se ofendan por la festividad cristiana.

Se le ha cambiado el nombre a muchos mercados navideños tradicionales —Desfile de Invierno de Ámsterdam, Placeres de Invierno de Bruselas, Mercado de Invierno de Kreuzberg, Villa de Invierno de Londres, Festival de Invierno de Múnich— para proyectar una apariencia multicultural de tolerancia laica.

Más problemáticos son los crecientes esfuerzos por islamizar la Navidad. La reteologización de la Navidad se basa en la falsa premisa de que el Jesús de la Biblia es el Jesús (Isa) del Corán. Esta fusión religiosa, a veces referida como “Crislam”, está ganando terreno en un Occidente que se ha vuelto bíblicamente analfabeto.

En Gran Bretaña, por ejemplo, la Iglesia de Todos los Santos de Kingston upon Thames celebró recientemente una conmemoración conjunta del nacimiento de Jesús y Mahoma. La “Celebración del Milad, el Adviento y la Navidad” del 3 de diciembre tenía por objetivo “conmemorar el nacimiento del profeta Mahoma y aguardar el nacimiento de Jesús”. El servicio, de una hora de duración, dedicó un tiempo a la oración islámica y después se cortó un pastel de cumpleaños.

El destacado blog cristiano “Archbishop Cranmer” reprochó a la iglesia su falta de discernimiento:

“Fijémonos en que este evento está “conmemorando el nacimiento del profeta Mahoma”, pero no aguarda el nacimiento de nuestro señor Jesucristo, el hijo de Dios. Mahoma se lleva su condición de profeta, mientras que Jesús se queda sin su condición de profeta, ni de predicador, ni de rey, ni de mesías. Es la exaltación del profeta Mahoma junto al del simple y viejo Jesús, porque, claro, haberle añadido cualquier pretensión de divinidad habría hecho sentir marginados a los musulmanes (si es que no estaban ya marginados por una celebración haram [prohibida por el islam], lo que no habría sido muy intercredos ni una obra misionera con demasiado tacto, ¿verdad?”.

El blog añadía que la exaltación de Mahoma en las iglesias es proclamar de facto que Mahoma es más grande que Jesús:

“Cada vez que una iglesia concede a Mahoma el epíteto de “Profeta”, están rechazando la crucifixión, negando la resurrección de Cristo y refutando que el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros, porque Mahoma negó todos estos dogmas fundacionales de la fe cristiana”.

Anteriormente, se había leído un pasaje del Corán que negaba que Jesús fuese el hijo de Dios durante una misa en la Iglesia Episcopal escocesa de Glasgow en la Epifanía, una festividad que conmemora la reencarnación de Dios en la persona de Jesucristo. Uno de los capellanes de la Reina, Gavin Ashenden, se refirió a la lectura del Corán como “blasfemia”. Prosiguió diciendo que “hay otras maneras considerablemente mejores de construir ‘puentes de entendimiento’ con los musulmanes”.

En Londres, el Grupo Parlamentario Multipartidos para los Musulmanes Británicos, un grupo parlamentario compuesto de miembros de la Cámara de los Comunes y la Cámara de los Lores, elaboró un informe titulado “Una muy feliz Navidad musulmana”, con el objetivo de llamar la atención sobre la “humanidad” de los musulmanes durante las Navidades. El informe declara:

“Demasiado a menudo, oímos hablar de las organizaciones benéficas musulmanas por la negativa cobertura mediática […] Menos aún oímos hablar de la “Feliz Navidad musulmana”. Los comedores benéficos, los bancos de alimentos, las cenas de Navidad, la limpieza de Año Nuevo: trabajos que mantendrán muy ocupadas a las organizaciones benéficas musulmanas durante el periodo de Navidad”.

En Escocia, el gobierno regional fue acusado de “socavar” el patrimonio cristiano británico al promover “festivales de invierno” para las minorías étnicas mientras que ignora la Navidad. El ministro de Desarrollo Internacional de Escocia, Alasdair Allan, prometió cerca de 400.000 libras (535.000 dólares) para financiar 23 eventos durante los meses de invierno. Se refirió a ellos como “fechas clave en nuestro calendario nacional” y dijo que el programa “excitante y diverso” ayudaría a los escoceses a “celebrar toda la grandeza de nuestro maravilloso país durante los meses de invierno”. Ninguno de los eventos, sin embargo, tiene conexión alguna con la Navidad. Un portavoz de la Iglesia Católica de Escocia dijo:

“Es profundamente decepcionante que el gobierno escocés haya decidido no reconocer la realidad religiosa de la Navidad en sus actos del Festival de Invierno. Más de la mitad de la población declaró que su religión era la cristiana en el último censo. Los católicos, y otros cristianos, podrían preguntarse con razón por qué este festival, financiado con dinero público, no incluye ningún evento concebido para ayudar a los escoceses a celebrar el nacimiento de Cristo, que es sin duda la celebración más importante de los meses de invierno”.

Gordon Macdonald, de la organización benéfica cristiana CARE, añadió:

“Es parte de la secularización general que lleva teniendo lugar en el seno del gobierno escocés desde hace unos años, donde nuestro patrimonio cristiano y nuestro sistema de valores se han visto debilitados como consecuencia directa de las políticas del gobierno”.

En Dinamarca, una escuela de primaria en Graested canceló una misa tradicional para conmemorar el comienzo de la Navidad con el fin de no ofender a los alumnos musulmanes. Algunos padres acusaron a la escuela de doble moral: recientemente celebró un acto llamado “Semana de Siria”, en la que los niños se adentraban en la cultura de Oriente Medio. La junta directiva de la escuela, ignorando a los padres, se puso de parte de la escuela:

“La junta directiva respalda la decisión de la escuela de crear nuevas tradiciones [el énfasis es mío] que involucren a niños y jóvenes”.

El primer ministro danés, Lars Lokke Ramussen, que fue a ese colegio de niño, dijo que la decisión debía revocarse. La ministra de Sanidad, Ellen Trane Norby, añadió:

“Las escuelas de primaria danesas tienen el deber de difundir la educación, y enseñar los valores culturales y los conocimientos vinculados a la Navidad es una parte esencial de ello”.

En Francia, el mercado navideño anual del distrito de Croix-Rousse en Lyon se canceló a causa de los desorbitados costes de seguridad que conllevaba la protección del evento frente al terrorismo islámico. El festival de luces anual de la ciudad sí siguió adelante este año. El gobernador militar de Lyon, el general Pierre Chavancy, dijo que, debido al carácter “sensible” del evento, se desplegarían 1.500 soldados y policías, asistidos por perros, brigadas a lo largo del río y equipos de detección de minas, como medida de seguridad.

En la vecina Bélgica, el jefe de la Cruz Roja de Lieja, André Rouffart, ordenó a las 28 oficinas de la ciudad que retiraran los crucifijos para afirmar la identidad laica de la organización. Los críticos dijeron que la decisión formaba parte de su intento para “modificar ciertas terminologías” y “romper con nuestras tradiciones y nuestras raíces” con el fin de apaciguar a los musulmanes. 

“Antes lo llamábamos vacaciones de Navidad, ahora decimos vacaciones de invierno”, dijo un voluntario de Cruz Roja allí. “Al mercado navideño de Bruselas ha sido rebautizado como ‘Placeres de Invierno’. Dejemos que las cosas sigan siendo lo que son”.

En Alemania, un colegio de Luneburgo pospuso una fiesta de Navidad después de que un estudiante musulmán se quejara de que cantar villancicos navideños en horas de clase era incompatible con el islam. La decisión del colegio de reprogramar el evento como actividad extraescolar no obligatoria generó “un aluvión de correos insultantes e incluso amenazas contra los administradores y directores de la escuela”, según Focus. Para intentar apaciguar a los padres molestos, el director Friedrich Suhr dijo que no se prohibirían las canciones navideñas “no cristianas” como “Rudolf, el reno de nariz roja”. Alexander Gauland, líder del partido antiinmigración Alternativa para Alemania (AfD), dijo que la decisión del colegio era “una sumisión intolerable e involuntaria al islam”, y que era “cobardemente injusta” hacia los niños no musulmanes.

En Múnich, unos anuncios de un “mercado de invierno” mostraban a un muñeco de nieve cubierto con un burka. El presidente de AfD en Baviera, Petr Bystron, señaló la ironía: “Un muñeco de nieve con burka, ¿un símbolo de la tolerancia?” En Halle, el mercado navideño fue renombrado como “Mercado de Invierno”.

En Berlín, el tradicional mercado navideño fue protegido con barreras de cemento para impedir que se repitiera el ataque yihadista del año pasado, donde fueron asesinadas doce personas y 50 resultaron heridas. En Stuttgart, un hombre de 53 años fue arrestado en el mercado navideño después de que afirmara que llevaba una bomba en la mochila. En Potsdam, se cerró el mercado navideño después de que una farmacia cercana recibiera una carta bomba. En Bonn, el mercado navideño fue evacuado a causa de una amenaza de bomba.

En Italia, un colegio de Milán suprimió las referencias a la Navidad en una fiesta y rebautizó la festividad como “El Gran Festival de las Felices Vacaciones”. En Facebook, un político municipal, Samuele Piscina, acusó al colegio de aplicar “una política izquierdista políticamente correcta” que priva a los niños italianos del gozo de la Navidad:

“Tras los belenes y los crucifijos, ahora se le ponen trabas incluso a las fiestas de Navidad. La palabra “Navidad”, un símbolo de nuestra fe y nuestra cultura, no discrimina a nadie. Tomarla con los emblemas de la Navidad no garantiza el respeto de nadie, ni genera una escuela y una sociedad más acogedoras e inclusivas, sino que fomenta la intolerancia hacia nuestra cultura, nuestras costumbres, nuestras leyes y nuestras tradiciones. Creemos firmemente que se deben respetar nuestras tradiciones”.

En Bolzano, se mandó retirar del Ayuntamiento un árbol de Navidad de cartón porque “podría haber ofendido la sensibilidad” de los musulmanes. Un político de la localidad, Alessandro Urzí, se mostró indignado por la decisión: “El rigor burocrático con que se retiró el árbol para evitar el riesgo de molestar a alguien refleja la barbarización del clima cultural”.

En Noruega, una escuela de primaria de Skien anunció que en sus fiestas de Navidad de este año los niños no sólo leerían versos de la Biblia, como es habitual, sino también dos versos del Corán que hacen referencia a Jesús. El inimitable Bruce Bawer explicó las implicaciones:

Los planes navideños del colegio Stigeråsen ofrecen un ejemplo más de dhimmitud: la cobarde sumisión de Europa al islam. Este año, será un par de versos del Corán en un acto navideño; el año que viene, un acto navideño donde ambas religiones se celebren en pie de igualdad; y dentro de no muchos años, quizá una celebración infantil donde no haya ni cruz ni árbol de Navidad, sólo alfombras de oración, bendiciones en árabe y hiyabs para las niñas.

En España, el Ayuntamiento de Madrid sustituyó las fiestas navideñas de la capital con una neopagana “Feria Internacional de las Culturas”

Según la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena, exmiembro del Partido Comunista de España, el motivo expreso del evento, de un mes de duración, es descristianizar la Navidad para hacerla más inclusiva:

“Todos sabemos que la Navidad es una fiesta de origen religioso, pero también es una celebración de humanidad y solidaridad. Por lo tanto, el Ayuntamiento de Madrid quiere hacer todo lo posible para que todos los que están en esta ciudad, sean de donde sean, puedan disfrutar la Navidad”.

Rompiendo con la tradición, el Ayuntamiento de Madrid también se ha negado a colocar un belén en la Puerta de Alcalá, uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. El político madrileño José Luis Martínez-Almeida acusó a Carmena de “colaborar con entusiasmo en la celebración del Ramadán” pero “intentar esconder todos los símbolos cristianos de la Navidad”. Añadió: “Queremos reivindicar nuestras raíces culturales y religiosas”.


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