la suerte suprema

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Pepe Bienvenida / La suerte suprema

domingo, 18 de febrero de 2018

Papanatismo, secretismo, despotismo y mafia en la tauromaquia moderna / por Antonio Lorca


Juan del Álamo, triunfador en San Isidro de 2017, ausente de las primeras ferias.  EFE

Papanatismo, secretismo, despotismo y mafia en la tauromaquia moderna
  • La fiesta de los toros adolece de tradicionalismo y está necesitada de giros en el guion.


EL PAÍS, 18 FEB 2018 
La fiesta de los toros está enferma de papanatismo (admiración excesiva), secretismo (ausencia de transparencia), despotismo (abuso de superioridad), mafia (defensa de intereses sin escrúpulos)… (y miedo, también, mucho miedo de los toreros fuera del ruedo).

Dicho así, a bote pronto, suena como muy fuerte, y hasta poco elegante; casi como una desfachatez en estos tiempos buenistas que corren.

Pero como la opinión es libre, habrá que permitir que alguien saque los pies del tiesto y suelte una boutade a la que, ciertamente, la tauromaquia no está habituada.

Pongamos que hablamos de la fiesta de los toros en el siglo XXI; refirámonos, por ejemplo, a Sevilla, la Feria de Abril, uno de los dos ciclos taurinos más importantes del mundo. Pero hagámoslo por la cercanía en el tiempo, —los carteles se presentaron el pasado lunes—, pues lo que ocurre en este sur se mimetiza en todo el orbe taurino.

Las ferias las diseñan las figuras, que son las que de verdad mandan en la fiesta

Se anuncian, he ahí, 15 corridas de toros, confeccionadas con los mismos criterios de siempre, con abundancia de figuras que huelen a naftalina, y ganaderías tan ennoblecidas que suelen transmitir más ternura que respeto. Carteles remataos, se dice en el argot, como un justificable y vacío eufemismo de ternas acomodadas, cansadas de fracasar en tardes ya olvidadas y desesperantes a la búsqueda infructuosa de un colaborador artístico de capa negra y santas intenciones. Ni una sola novedad, ni un solo giro en el guion establecido, ni una gesta, ni una sola sorpresa… Carteles de siempre, que cada año, a la vista está, atraen a menos espectadores…

¿Alguien protesta? No, por Dios; son carteles de los que siempre han gustado en Sevilla. Carteles de arte, del ‘¡bien…! más que del ¡ole!', de la sonrisa complaciente más que de la emoción desbordante. Pero ahí queda en el desierto la máxima de Ortega (y Gasset): “El día que la estética prevalezca sobre la épica, la fiesta se habrá acabado”. En fin, que Sevilla sufre en el caso taurino, como en tantos otros, un papanatismo preocupante.

Pregunte, pregunte lo que desee, y tenga la seguridad de que solo encontrará medias verdades. ¿Por qué no viene Paco Ureña? (valga el ejemplo), ‘porque se le ofreció una buena corrida y prefería otra’. Ah! Pero… No, no hay más explicación. Y vas y le preguntas al torero y prefiere no responder. Rumorea twiter que la clave es que le han ofrecido menos dinero que en 2016, pero mejor no volver a preguntar porque la incógnita se evanescerá sin respuesta. ¿Y la ausencia de Rafaelillo? Silencio. Se dice entre bastidores que pidió 30.000 euros por matar la corrida de Miura, y le han respondido con un lacónico ‘¡vamos, hombre…! El propio mentor de Cayetano, otro ausente, ha afirmado que a su torero le ofrecieron cuatro o cinco corridas, pero no la que él soñaba. ¿Cuáles? ¿Cuál? Nunca se sabrá.

El empresario -este o cualquier otro- no cuenta la verdad, los toreros guardan silencio, se esquivan cuestiones candentes… de modo que no te enteras de nada. Y de dinero, ni hablamos. Secreto de estado. Es de mal gusto. Y se supone que el cliente tiene derecho a saber por qué un tendido en la Maestranza cuesta un riñón. Secretismo total.

Jesús Enrique Colombo, la gran revelación del año pasado,
 no figura en los primeros carteles. 

Es evidente, además, que las ferias -la de Sevilla, también- la diseñan las figuras, que son las que, de verdad, mandan en la fiesta. Pero figura no es solo el torero reconocido por la mayoría, sino aquel que está apoyado por una empresa influyente. Empresas y figuras hacen y deshacen carteles, acuden con sus toros de la mano, dejan fuera a los compañeros incómodos, —nadie pregunta a los clientes—, y defienden en exclusiva sus intereses. ¿No son muchas cuatro corridas en el abono sevillano para Roca Rey y Manzanares? Pudiera ser, pero es que el primero está apoderado por la empresa Pagés y el otro por el todopoderoso Matilla. ¡Ahora se entiende…!

Jesús Enrique Colombo es un novísimo matador de toros que el año pasado, aún novillero, fue el triunfador absoluto en Madrid y en todas las plazas en las que actuó. Pues no está ni en Castellón, ni en Valencia, ni en Sevilla. ¡Y lo apodera Juan Ruiz Palomares, el hombre que gestiona la carrera de Enrique Ponce! 

Caso parecido es el de Juan de Álamo, triunfador en San Isidro 2017 y ausente, también, de las primeras ferias. ¿Por qué? No se sabe. La justicia no es un valor consustancial a la fiesta de los toros.La Feria de Sevilla es un claro ejemplo -no el único, claro- de abuso de autoridad (despotismo) de las empresas y figuras.

Todos ellos ofrecen, por cierto, una deprimente imagen; parece que actúan convencidos de que el negocio se acaba y hay que recoger las últimas migajas. Parecen hacerlo de espaldas a la modernidad, a los intereses de los clientes, con las mismas fórmulas de siempre, a pesar de las luces de alarma que indican peligro de desaparición. Desprecian al toro y a los que pasan por taquilla; por eso, escasean la bravura y la fortaleza, y cada vez luce más el cemento en las plazas. Coge el dinero y corre, parece ser el mensaje. En fin, que componen un grupo extraño -muy extraño- que tiene sentido mientras existan antitaurinos y animalistas a los que culpar de la depauperada situación de la tauromaquia.

Y unas perlas finales:
  • La primera:
A veces, muchas veces, hablar con una figura de toreo es tarea imposible. Pero, ¿no habíamos quedado en que hay que enseñar la tauromaquia? Y si consigues hablar, la evasiva constante es la protagonista del diálogo, lugares comunes, balones fuera… Y constatas el miedo a la sinceridad para no molestar. “Entiende, por favor, que yo no quiera entrar en esos temas”. Y te lo dice un héroe al que has visto jugarse la vida ante dos pitones como puñales, y resulta que se empequeñece cuando piensa en un empresario de medio pelo. Y te convences, claro está, de que algo no funciona.
  • Y la segunda:
La tradición, la maldita tradición… Esa ley no escrita, pero taladrada en las conciencias de tantos taurinos… ¡No hay nada que cambiar, porque las cosas siempre se han hecho así! Pero  el mundo sigue adelante, evoluciona, cambia y exige nuevos planteamientos que no llegan.

Mientras tanto,… el papanatismo, el secretismo, el absolutismo y la mafia seguirán mandando en la tauromaquia moderna.

Infamia Histórica.- Los muertos como excusa / por Luis Felipe Utrera-Molina



La fijación hemiplégica de la izquierda con los muertos resulta patológica. Hasta ahora ha conseguido remover de sus sepulcros de forma abyecta los huesos de Sanjurjo y Mola y centran ahora su empeño en exhumar a  Franco, José Antonio y a Queipo de Llano. 

Los muertos como excusa

Hace unos días, de madrugada, el Ayuntamiento de Callosa de Segura procedió a la retirada de una cruz situada en la fachada de la Iglesia, terminando así con la tenaz resistencia de los vecinos que durante 400 días habían montado guardia día y noche para defender su permanencia. Horas después de que el monumento fuera cargado en un camión y arrumbado en un patio municipal, el Alcalde recibió la notificación del TSJ de Valencia ordenando la paralización de la retirada de la cruz.  Como para creer en casualidades.

Lo que algunos medios llaman “cruz franquista” no era ya más que una cruz sencilla, blanca, desprovista de cualquier símbolo o leyenda que pudiera molestar a nadie. Tan sólo quedaban, en el pedestal, los nombres de los 81 callosinos asesinados por el Frente Popular, pese a lo cual  los grupos de izquierda exigieron la retirada de la cruz, sin duda para eliminar cualquier rastro de la barbarie de sus antecesores en 1936.

Resulta sintomático que la excusa que sirvió a la izquierda para justificar tan nefasta ley fue la necesidad de dar digna sepultura a los muertos que aún reposan en fosas comunes o en cunetas. Nadie puede negar la nobleza y legitimidad de dicha aspiración, pero nunca se dijo que tanto dicha ley como sus engendros autonómicos -las leyes de “memoria democrática”- estuvieran destinadas a honrar la memoria de unos muertos y borrar para siempre la de los otros.

Nadie entendería que ningún vecino de Callosa se opusiese a que se honrara y recordara a los republicanos caídos o fusilados, pues todos, equivocados o no, eran callosinos, españoles que lucharon y murieron por un ideal, y que para ello se levantase una pirámide –como recientemente se hizo en Málaga- o un compás o una estrella roja, que les recordase, si así lo quieren sus deudos.  

Pero no podemos permanecer impasibles mientras se derriban y eliminan estatuas de Millán Astray, de Franco, o de Varela y al mismo tiempo se inauguran y mantienen monumentos a Largo Caballero, Prieto, Carrilllo y la Pasionaria. Eso no es concordia, sino un deliberado intento de imponer una visión sectaria de la historia. A la destrucción de cruces y placas de recuerdo a los que cayeron “por Dios y por España”, se sucede la inauguración por doquier monumentos a las Brigadas Internacionales y a los caídos republicanos, lo que deja al descubierto el cinismo y la hipocresía de los valedores de una ley cainita que el gobierno de Rajoy no ha querido derogar, acaso porque sabe que el ruido del odio le asegura el voto del miedo.

La fijación hemiplégica de la izquierda con los muertos resulta patológica. Hasta
ahora ha conseguido remover de sus sepulcros de forma abyecta los huesos de Sanjurjo y Mola y centran ahora su empeño en exhumar a  Franco, José Antonio y a Queipo de Llano. Y por si esto no fuera suficiente, presentan un proyecto de ley de reforma de la Ley de Memoria histórica en el que, además de establecer durísimas penas de cárcel a quien discrepe del revisionismo histórico de la izquierda, se exige la retirada de cualquier mención o simbología de “exaltación de la Guerra Civil y Dictadura” de los cementerios públicos, con la vista puesta en el camposanto de Paracuellos del Jarama -la mayor catedral de mártires existente en todo el mundo- y en el Valle de los Caídos, donde reposan mezclados, los muertos de uno y otro bando bajo una inmensa Cruz, supremo signo de la reconciliación y del amor.

Nadie de la derecha o de la extrema derecha ha exigido jamás molestar en su tumba a Santiago Carrillo, responsable directo del genocidio de Paracuellos, a Miaja o a la Pasionaria. Y quien lo hiciera no merecería menor reproche, porque (y esto vale para todos, rojos y azules) a los muertos hay que dejarlos en paz.

He conocido a combatientes de uno y otro bando y jamás vi en ellos la menor sombra de odio, ni de rencor. Quienes se jugaron el tipo en el campo de batalla, respetaban a su enemigo con la misma fuerza con la que renegaban de su retaguardia y puedo asegurar que ninguno de los que aún viven aprobaría esta disparatada espiral de odio retrospectivo.
En 1986, el gobierno del PSOE hizo una ecuánime declaración institucional en el cincuentenario del inicio de la guerra: “un Gobierno ecuánime no puede renunciar a la historia de su pueblo, aunque no le guste, ni mucho menos asumirla de manera mezquina y rencorosa. Este Gobierno, por tanto, recuerda asimismo, con respeto a quienes, desde posiciones distintas a las de la España democrática, lucharon por una sociedad diferente a la que también muchos sacrificaron su propia existencia.” (..) “para que nunca más, por ninguna razón, por ninguna causa vuelva el espectro de la guerra civil y el odio a recorrer nuestro país, a ensombrecer nuestra conciencia y a destruir nuestra libertad.”

Treinta años después, el espectro del odio vuelve de la mano de un PSOE que abomina de Besteiro y es jaleado por la extrema izquierda ante el silencio de un centro-derecha acomplejado. Unos quieren ganar la guerra que perdieron sus padres, pero aún peor es que otros están dispuestos a perder la que sus padres y abuelos ganaron, a humillarles póstumamente, a pisotear su memoria, con lo que millones de muertos están en trance de ser olvidados, y el pasado de España, como decía Churchill, se convierte ya en un arcano impredecible. 

Creo que ya ha llegado el momento de decir basta y exigir firmemente respeto a todos los españoles que murieron por una causa que ellos creyeron tan noble como para morir por ella y que hoy son escarnecidos por el odio y la indignidad de quienes no merecen llamarse españoles.

Luis Felipe Utrera-Molina

MEDELLÍN 4ª DE ABONO. PONCE Y CASTILLA TOCAN PELO… / por Rafael Eduardo Torres


Juan de Castilla. Foto: Rafael Edo. Torres

El valenciano cortó una oreja, El Juli se fue de vacío ante un lote sin raza, y el de la casa, tuvo gran tarde tocando pelo en una ocasión y perdiendo la puerta grande al equivocar en la suerte suprema.


PONCE Y CASTILLA TOCAN PELO…

Rafael Eduardo Torres
Enrique Ponce, de perla y oro, su primero fue un astado de 506 kls, negro zaino cornicorto, ligeramente astracanado, alto de agujas, zancudo (alto de patas traseras), que poca fuerza mostraba al pasar por su suave capa de tres verónicas, cuatro chicuelinas, una media y una revolera por la mano izquierda que ameritan las palmas.

El burel no se emplea en varas, los banderilleros Mejía y Benavides se desmonteran tras sus buenos pares. La lidia va a media altura por las condiciones del de la dehesa, Ponce con suavidad le cita y de manera majestuosa hilvana una faena templada y ajustada con pases desmadejados, con las distancias cortas;  por naturales Astronauta  se venía a menos, pero el Valenciano lo lleva a los medios y allí con redondeles al ralentí y aliviándole para que éste pase, se roba los aplausos del “respetado”. Un pinchazo, dos descabellos necesitó para pasaportarlo, recibe un aviso. 
Su segundo, un cornicorto, pequeño pero de bonitas hechuras empenca el rabo al pasar por el percal, fue el mejor pica de la tarde por Clovis Velásquez, los quites del Maestro fueron pocos pero con mucha solemnidad, un delantal y una media cadenciosa donde se detuvo el tiempo. La lidia pintaba matices de triunfo y por ello con muletazos al ralentí y la mano desmadejada hacían que Flamenco tomara el engaño muy bien, hasta llegó a citarle de lejos para someterle en redondeles pero cuando probó el pitón izquierdo el toro cambió su actitud, se vino a menos, intentó rajarse y ha terminado en el tercio. Ponce lo puso todo, sapiencia, distancias, sitio, poder, temple, siempre estuvo por encima  del burel y por ello corta una oreja.

Julián López El Juli, de azul media noche y plata, recibe otro negro zaino cornicorto, brocho, pequeño, con 466 kls, pasó por el capote con la cabeza descolgada, tampoco realizó pelea en petos, perdía fácilmente las manos en la muleta, por ello esta iba a media altura para no exigirle, el astado no mostraba casta, ni raza, después de varios intentos toma la espada con la entró a liquidarle en dos oportunidades. El de Gutiérrez recibe fuertes pitos en su arrastre. El que saltó de 5º era feo de hechuras, echa las manos por delante, se voltea al contrario, no humilla, sin clase, el madrileño lo intentó por ambos pitones pero no había materia prima. Silencio y gran bronca al astado en su arrastre

Juan de Castilla, portaba un traje azul cielo y oro, Chiguiro pesó en romana 477kls, negro, asti sucio, apretado de pitones, mostró más brío que sus hermanos en el percal del “paisa”,  le llevó por delantales y con un recorte muy de tentadero lo ha dejado en todo el frente de en-petado donde no se empleó. Brinda la lidia y muerte a sus compañeros de lidia, la faena empieza con pases templados y ligados en todo los medios, La Macarena ruge ante la buena labor amenizada por la banda con la melodía “Antioqueñita”, 

De Castilla estaba muy firme, le echaba la muleta al belfo del toro y la traía embriagado en los vuelos de la misma, Chiguiro era pronto, fijo, con tranco, noble, los naturales fueron cadenciosos, suaves y profundos, luego redondeles, pases de pitones a rabo para finalizar la faena con manoletinas muy ajustadas. Todo estaba en sus manos para el triunfo, entra a matar y el estoque queda contrario, equivocadamente no toma la espada, sino, el verduguillo y allí perdió todo lo confeccionado, los intentos de descabello no son efectivos, suenan los tres avisos y el cornúpeta se va vivo a los corrales. 

Los aficionados le entregan una gran ovación por lo realizado con la muleta. El último de la tarde y de la feria, de bonitas hechuras, negro, lucero por su mancha en la frente, cuesta arriba, no humilló en los lances de De Castilla, un gran par de John Jairo Suaza que no fue ovacionado. En la muleta el de la finca de Manizales se vuelve complicado, mandando puntazos y volviéndose en un palmo de terreno, el torero lo intenta y porfía logrando varias tandas importantes que al final fueron recompensadas con una oreja.

RESUMEN DEL FESTEJO
Medellín (Col), Sábado Febrero 17 de 2018. 4ª y última corrida de la 27ª. Feria de Cormacarena, en tarde calurosa y con los tendidos casi llenos.

Toros de Herederos de Ernesto Gutiérrez, variados de  hechuras, mostrando una escalera en la romana que fue de los 447 kls hasta los 506 kls, descastados sin raza y varios pitados en su arrastre. El 1º muy noble, 2º desrazado, 3º con toreabilidad y algo de casta, 4º  a menos, 5º descastado y sin raza, 6º complicado.

Enrique Ponce. Palmas y una oreja
El Juli. Palmas y silencio
Juan de Castilla. Gran ovación y una oreja

Incidencias. Jaime Mejía y Benavides saludan desde el tercio. Buena vara de Clovis.

OLIVENZA 2018 / FERIA TAURINA




VISTALEGRE. LA CORRIDA DE VICTORINO EN EL OBJETIVO DE ANDREW MOORE,




Emilio de Justo llama a las puertas de Las Ventas con victorinos en Vistalegre


PALACIO VISTALEGRE. 
Madrid, Sábado, 17 de febrero de 2018. Primera corrida. Dos tercios de entrada. Toros de Victorino Martín, en el tipo de la ganadería, encastados, de juego desigual, varios aplaudidos en el arrastre; el mejor fue el 4º y el peor fue el 5º.

CURRO DÍAZ, de grana y oro. Estocada (petición de oreja y saludos). En el cuarto, estocada desprendida (oreja). 

DANIEL LUQUE, de negro y oro. Estocada rinconera (saludos). En el quinto, dos pinchazos (pitos).

EMILIO DE JUSTO, de burdeos y oro. Gran estocada y descabello. Aviso (oreja). En el sexto, estocada baja (ovación de despedida)

GALERÍA GRÁFICA: ANDREW MOORE





















ANTONIO GARCÍA “MARAVILLA”, HIZO HONOR A SU APODO / Por Rafael Dupouy Gómez


Antonio García “Maravilla” 
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


ANTONIO GARCÍA “MARAVILLA”,
 HIZO HONOR A SU APODO

Rafael Dupouy Gómez
Caracas, Febrero/2018
Dedico este artículo a uno de los toreros que llamó, desde muy niño, poderosamente la atención del público y la crónica taurina, despertando el interés como una prometedora figura de la fiesta al valorar sus posibilidades artísticas cuando destacó como novillero puntero. Me refiero al diestro madrileño Antonio García “Maravilla”,quien posteriormente conquistó importantes triunfos como matador de toros, pero se quedó en el camino quizás por algunas cornadas sufridas en Madrid, Bilbao, Valencia, La Coruña, Salamanca, Bayona (Francia) y Caracas (Venezuela) que mermaron sus condiciones, disminuyendo significativamente el número de sus actuaciones. Esto, lamentablemente, les ha ocurrido a muchos toreros.

En mi país, Venezuela, logró importantes triunfos, especialmente en el Nuevo Circo de Caracas, cortando la primera pata que se otorgó en la historia de ese coso. Mi abuelo Florencio Gómez Núñez, tuvo amistad con él y le contrató para la Feria de Maracay de 1934 en donde toreó con Nicanor Villalta y los hermanos Manolo y Pepe Bienvenida.

Antonio García Bustamante “Maravilla”, nació el 13 de enero de 1911 en Madrid, en el barrio de Maravillas, de allí su apodo. Se inició como becerrista, a muy temprana edad, haciendo pareja con Pepito Fernández Aguayo, integrando una cuadrilla de niños madrileños. Torearon juntos en varias ocasiones. 

Arriba a la izquierda: El madrileño Antonio García “Maravilla”, considerado niño prodigio del toreo. Abajo: “Maravilla” de novillero en compañía del vasco Manolito Agüero en 1928 y a la derecha: La popular pareja de niños toreros madrileños, Pepito Fernández y Antonio García “Maravilla”. Foto: Baldomero. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).


El 18 de enero de 1925 se presentó en un festival a beneficio de los soldados españoles en África, en la plaza de toros de Vista Alegre, estando muy bien. Actuó junto a Juan Martín Caro “Chiquito de la Audiencia”, José Fernández y el rejoneador Ángel Salgado.

Toreó una becerrada del Montepío de industriales del calzado en Madrid, el 6 de julio de 1925. Allí le brindó un toro a don Luis Mazzantini, quien se encontraba presente y luego de prometerle un obsequio, le escribió en una tarjeta: “Y vaya mi receta. ¡Corto y derecho! Metiéndola “toda” en lo alto será usted alguien”. Pepito Fernández y Antonio García “Maravilla” dieron varias vueltas al ruedo ante la aclamación del público que llenaba el coso esa tarde.

Ese año sumó un total de 20 novilladas, unas veces con picadores y otras sin ellos, acrecentando su puntuación de torerito fino y artista. 

El 10 de abril de 1927, en Melilla, cortó dos orejas y rabo, saliendo a hombros de la plaza hasta el hotel donde se hospedaba; actuó junto a Llapisera, Lerín, Charlot y el Guardia Torero, ante reses de Zaballos.

En 1928 decidió torear festejos con picadores. Hizo pareja como novillero con el vasco, Manolito Agüero.

Su apoderado don Isidro Amorós, quien fuera notable crítico taurino bajo el seudónimo de “Don Justo”, le consiguió muchos contratos para torear la temporada de 1929. También su padre, don Cándido García Salas, le apoderó durante un tiempo.

CRUZ DE BENEFICENCIA POR SU HEROICIDAD

Como un dato curioso y digno de admirar, al joven Antonio García “Maravilla”, siendo todavía un prometedor novillero, le otorgaron la Cruz de Beneficencia por la hazaña que protagonizó en Chinchón (Madrid) el 17 de agosto de 1930, al estoquear con arrojo y valentía en plena calle, un astado destinado a una corrida que se había escapado de su encierro, provocando el pánico entre la gente que celebraba las fiestas patronales del pueblo. Lamentablemente, “Maravilla” no pudo recibir oficialmente la Cruz de Beneficencia, porque no se llegó a firmar el decreto de la concesión del merecido galardón, por haber caído el gobierno del Gral. Primo de Rivera, en aquel tiempo.

Esa temporada de 1930, sumo un total de 26 novilladas, a pesar de haberle suspendido unas 10 novilladas.

En enero de 1931, fue elegido por la afición en el concurso “Crónica” entre los cuatro novilleros punteros del escalafón. El primer lugar, lo obtuvo Juan Martín Caro “Chiquito de la Audiencia” (11.756 votos), Domingo Ortega (11.740 votos), Alfredo Corrochano (10.438 votos) y Antonio García “Maravilla” (10.415 votos).

Los novilleros punteros en el escalafón de 1931. De izquierda a derecha: Juan Martín Caro “Chiquito de la Audiencia”, Domingo Ortega y Antonio García “Maravilla”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

El 19 de abril de 1931, en Barcelona, “Maravilla” cortó una oreja a un novillo de Mariano Bautista, alternando con Luis Morales y Manuel Fuentes Bejarano “Bejarano II”. El 3 de mayo, debutó en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ante reses de Santacoloma, compartiendo cartel con “Chiquito de la Audiencia” y el mexicano David Liceaga.

El 14 de mayo de 1931, se presentó en Madrid como novillero, alternando con Ricardo González y Paco Cester, lidiando reses de don Mariano Bautista. “Maravilla” haciendo honor a su apodo, conquistó rápidamente a la afición, brindando toda su variedad artística adquirida con gran conocimiento y oficio.

El 17 de mayo y el 13 de septiembre de 1931, volvió a presentarse en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ante reses de Guadalest y Pérez de la Concha. Toreó unas 50 novilladas en 1931, demostrando su gran calidad.

En 1932, “Maravilla” toreó unas 17 novilladas (2 de ellas en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, ante toros de Villamarta) y se despidió como novillero, el 31 de julio en Dax (Francia), lidiando reses de Miura, matando en solitario seis astados. Tuvo un éxito importante al lucirse en dos de sus novillos y cortar cuatro orejas, saliendo a hombros de la plaza.

Antonio García “Maravilla” tomó la alternativa, el 7 de agosto de 1932, en Santander (España), de manos de Marcial Lalanda, en presencia de Manolo Bienvenida y Jesús Solórzano. El toro de su alternativa se llamó “Hortelano”, número 83, de la ganadería de don Antonio Pérez Tabernero. Esa tarde, obtuvo un gran triunfo al cortarle las dos orejas y el rabo al toro de su ceremonia, siendo ovacionado en su segundo.

Antonio García “Maravilla”, realizando un temerario desplante, el día de su alternativa y sensacional triunfo en Santander. (Archivo Hnos. Dupouy Gómez).

Ese año obtuvo grandes éxitos. En sus primeras cuatro tardes como matador de toros en: Santander, Gijón, Huesca y repitiendo en Gijón.

Igualmente, Antonio García “Maravilla”, participó en la Corrida de Beneficencia celebrada en San Sebastián, el 11 de septiembre de 1932, logrando un triunfo apoteósico. Alternó con Nicanor Villalta, Marcial Lalanda y Luis Gómez “El Estudiante”, ante reses de Martínez. El Presidente de la República, señor Alcalá Zamora, asistente a la plaza, obsequió a los cuatro diestros con unas pitilleras en agradecimiento a los brindis recibidos.

El crítico taurino “Corinto y Oro”, en el diario “La Voz”, al día siguiente, señaló:

“Héroe de ayer. Bien le cuadra el apodo. Bien le ha venido cuadrando durante toda su feliz campaña como novillero. El madrileño se presentaba en San Sebastián como matador de toros, y como tal queda tan fuertemente agarrado al círculo donostiarra, que el año próximo vendrá al abono con todos los honores que otros renunciaron.

El triunfo de Antonio García “Maravilla” fue definitivo. Desde que abrió el capote en el primer toro hasta que entregó a las mulillas al octavo, todo fue rabia, todo fue solera de torero formidable, todo fue emoción de valiente sin trampa, todo fue acierto, todo fue triunfo, todo fue…¡maravilla! Antonio García “Maravilla” hizo tales prodigios con el capote, con la muleta y con la espada en sus dos toros, que desarrolló un curso completo del arte de torear y matar con belleza y emoción.

Se llevó las orejas de los adversarios, se llevó cuatro vueltas al ruedo, se llevó un clamor de emociones, no interrumpidas, y el público por llevarse también algo de “Maravilla” se llevó a “Maravilla a hombros”.

El 9 de octubre de 1932, “Maravilla” toreó en Marsella (Francia), ante toros de don Juan Ayala, alcanzando un nuevo triunfo, aunque al terminar de matar a su segundo enemigo, ingresó a la enfermería de la plaza, siendo atendido por el Dr. Gustave Cousier, apreciándole una fuerte contusión en la mano derecha que le impidió actuar en la última corrida de la feria de Zaragoza, a la semana siguiente.

Toreó ese año, unas 11 corridas de toros.

En 1932, Pepe Madriles, publicó en Madrid su libro “Maravilla” Matador de Toros (A los sesenta días de su alternativa), con relatos de sus actuaciones, acompañadas con plumillas del torero realizadas por Roberto Domingo y Santos Saavedra.

Libro “Maravilla” Matador de Toros, escrito por Pepe Madriles en 1932.


El 27 de abril de 1933, “Maravilla”, confirmó su alternativa en la Corrida de Beneficencia en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid. Se lidiaron reses de Bernardo Escudero y de Tovar. Alternó esa tarde con Nicanor Villalta, Manolo Bienvenida y Domingo Ortega. Villalta tuvo que estoquear siete toros debido a las cornadas recibidas por tres de sus compañeros de cartel. “Maravilla” gustó mucho ante su primero, recibiendo palmas de reconocimiento por su labor. Durante la lidia del cuarto toro, resultó herido recibiendo una cornada en el muslo derecho. 

Confirmación de alternativa de Antonio García "Maravilla" en la Monumental de Las Ventas de Madrid, el 27 de abril de 1933. A la izquierda: Momento de la ceremonia, siendo su padrino Nicanor Villalta. A la derecha: Iniciando su faena de muleta. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

El 25 de mayo de 1933, Antonio García “Maravilla”, fue el primer torero que salió por la Puerta Grande en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid. Su importante triunfo ocurrió en la denominada “Corrida de las Misses Europeas”, cortando una oreja a cada uno de sus enemigos. “Maravilla” recibió el primer apéndice auricular que se otorgó en el coso madrileño. Alternó esa tarde con Nicanor Villalta y Luis Gómez “El Estudiante”, ante reses de Juliana Calvo (antes don José Bueno y Marqués de Albaserrada) y dos astados de Justo Puente, para el rejoneador portugués Simao Da Veiga.

Esa temporada toreó unas 25 corridas.

El 12 de noviembre de 1933, debutó Antonio García “Maravilla” en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela). Alternó con el venezolano Julio Mendoza y el español Pepe Amorós. “Maravilla” demostró su clase excepcional con su toreo fino y depurado. Con el capote, ejecutó unas hermosas verónicas con gran temple y suavidad que remató con mucha gracia y torería. En su faena de muleta, estuvo breve. Ante su segundo enemigo, “Maravilla” cumplió agradando al público presente dando muestras de la variedad de su toreo. Amorós estuvo muy bien en sus dos toros. Cortó las dos orejas y el rabo, saliendo a hombros, siendo el triunfador de la tarde.

El 19 de noviembre de 1933, “Maravilla” se volvió a presentar en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela), actuando con Manolo Bienvenida y Luis Díaz “Madrileñito”. Los diestros estuvieron muy entregados buscando el triunfo. Durante las faenas de muleta escucharon música y recibieron fuertes ovaciones. “Maravilla”, al simular un quite por verónicas, fue enganchado por la ingle en el sexto toro de la tarde, sufriendo una contusión y un fuerte varetazo en la región renal de pronóstico leve. 

APOTEÓSICO TRIUNFO DE “MARAVILLA” EN VENEZUELA

El 17 de diciembre de 1933, Antonio García “Maravilla”, logró un triunfo apoteósico en el Nuevo Circo de Caracas, realizando una fenomenal faena, escuchando música y recibiendo la aclamación del público por su larga y artística labor. Al perfilarse para entrar a matar, tiró la muletilla a un lado, se quitó una zapatilla y haciendo el viaje perfecto hundió el estoque en la misma cruz, doblando sin puntilla el toro de Pérez Tabernero. La ovación fue delirante y la presidencia le concedió a “Maravilla” las dos orejas, el rabo y una pata, siendo esta la primera pata que se otorgaba en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela). Fue sacado a hombros con gran euforia por parte del público asistente; compartía cartel con Pepe Bienvenida en un mano a mano. Bienvenida cortó una oreja esa tarde memorable.

Gran repercusión causó en la prensa española el importante triunfo de “Maravilla” en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela) como lo destacó el “Heraldo de Madrid”. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“MARAVILLA” EN LA FERIA DE MARACAY DE 1934

Entre los toreros que trajeron contratados en 1934 para la Feria de Maracay (Venezuela) los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez, figuraron: Manolo Bienvenida, quien ya había toreado en la Feria del año 1933, inaugurando la plaza de toros Maestranza de Maracay. Su hermano Pepe Bienvenida, que debutó en la Maestranza ese año de 1934, además del diestro aragonés Nicanor Villalta y el madrileño Antonio García “Maravilla”, quien sustituyó a Pepe Amorós por un percance que sufrió en la Plaza de Cartagena de Indias (Colombia).


El diestro madrileño Antonio García “Maravilla” en compañía de su amigo Florencio Gómez Núñez, pilar fundamental de la fiesta brava en Venezuela como ganadero, empresario, creador y propietario de la Maestranza de Maracay. Abajo: Sentida dedicatoria de Antonio García “Maravilla” que dice: “A los distinguidos hermanos D. Juan Vicente y Florencio Gómez distinguidos aficionados que con su desmedida afición a la incomparable fiesta de toros honran a España madre de esta sin igual fiesta nacional. Antonio García “Maravilla”. 19/1/1934. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Contaba mi abuelo Florencio Gómez Núñez sobre “Maravilla”: “Fue un torero de gran variedad y extenso repertorio. Entendía muy bien a los toros que le tocaban en suerte y les aplicaba la lidia debida de acuerdo a sus condiciones. Era muy valiente y poderoso. Cuando se compenetraba con el toro, lograba faenas de excelente factura y calidad. Era simpático y muy amable en el trato”.


Vinieron a Venezuela, tres magníficos subalternos acompañado al diestro Antonio García “Maravilla”: Ginés Hernández “Ginesillo”, Eladio Amorós (hermano de Pepe) y Manuel Galea, banderillero valenciano, íntimo amigo del infortunado Manuel Granero, quien había actuado en la cuadrilla de Manuel Báez “Litri” hasta su muerte en 1926 y años más tarde, sirvió bajó las órdenes de “Maravilla”.

Para esa temporada trajeron los hermanos Gómez Núñez, ejemplares de la ganadería española de García Pedrajas (Parladé), divisa blanco y encarnado, jugándose además reses venezolanas de “La Providencia”, divisa gualda y rojo”.

El Diario “La Esfera”, del 14 de enero de 1934, señaló sobre los toreros participantes en la Feria de Maracay, lo siguiente:

“Nicanor Villalta, Manolo Bienvenida y Antonio García “Maravilla”, alternaron en la corrida de Beneficencia en Madrid, de modo que vamos a ver el mismo cartel de la célebre corrida el próximo día 21 en Maracay. A ver que otra plaza de América puede presumir de tanto postín”.

(Diario “La Esfera”, 14 de enero de 1934).

Antonio García “Maravilla”, actuó en la segunda y tercera corrida de la Feria de Maracay (Venezuela). En la segunda corrida, celebrada el sábado 20 de enero de 1934, toreó con Nicanor Villalta y Pepe Bienvenida. Se lidiaron tres toros de la ganadería española de García Pedrajas y tres reses de la ganadería de “La Providencia” de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez. El despejo lo realizó el rejoneador español Miguel Cuchet montando a la jaca “La Cabrera” que la había traído de España don Antonio Cañero para mi abuelo Florencio.

Los toros cumplieron, siendo un encierro muy difícil para los toreros. Antonio García “Maravilla”, no se acopló a las embestidas de sus toros y corrió con el peor lote, sin lograr el triunfo anhelado por los aficionados. Estuvo valiente y decidido realizando algunos desplantes temerarios de rodillas, dando la espalda al toro. En líneas generales, los toros de “La Providencia” salieron bravos y manejables, en cambio los de la ganadería española de García Pedrajas resultaron sosos y descastados.

Nicanor Villalta y Pepe Bienvenida cortaron, cada uno, una oreja.

A continuación la crónica del festejo sobre la actuación de Antonio García “Maravilla”,publicada en el periódico “El Nuevo Diario”, 21 de enero de 1934:

“A las cuatro en punto ocupa el palco presidencial el Benemérito General Juan Vicente Gómez, acompañado de su familia, y cuerpo de edecanes. El Primer Magistrado de la Nación tiene en brazos por breves momentos a una de sus nietecitas, ataviada con traje de maja española y el público, puesto en pié, le tributa con sus aplausos un cariñoso homenaje.

Suena un precioso pasodoble y aparece al frente de las cuadrillas el profesor de equitación D. Miguel Cuchet, montando una preciosa jaca, propiedad del Sr. Florencio Gómez. El público tributa al excelente jinete una ovación, que hace extensiva a “Maravilla”, recordando sus faenas de Caracas.

A su primer astado, Antonio García “Maravilla” le propina unos lances que se aplauden. Ginés y Galea parean, como siempre, bien y breves. “Maravilla”, comienza con pases de tanteo y después se estira en algunos muletazos grandes que el público jalea. El diestro de Los Madriles está rabioso de valiente, obligando al toro a que tome la muleta; se arrodilla y le hace pasar cogiéndole un pitón. Sigue de rodillas y da la espalda al toro. Aprovecha la primera igualada para dejar media ligeramente caída que tumba. Ovación y saludo desde el tercio.

Antonio García “Maravilla” perfilándose para entrar a matar en la Maestranza de Maracay en 1934. Al fondo, se aprecia al General Juan Vicente Gómez, Presidente de la República de Venezuela, observando la corrida en compañía de su hijo Florencio en el Palco con los capotes de paseo de los toreros actuantes. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Al sexto y último de la tarde, “Maravilla” lucha a brazo partido con el morucho y le saca tres lances buenos que se aplauden. El toro pone a todo el mundo a andar de cabeza. Se cuela más que el café, arranca para el lado contrario en que se le cita, se va al bulto y casi tira los cuernos.


“Maravilla” voluntarioso nada puede hacer por fijar al cornúpeta, pero, sin embargo, le saca tres pases por alto, por el lado derecho muy buenos. En la primera igualada aprovecha Antonio García, para dejar media bien puesta, sin dejar pasar el toro. Un pinchazo hondo que hace daño y descabella al segundo empujón. Palmas fuertes.

(Niño del Postigo. Periódico “El Nuevo Diario”, 21 de enero de 1934).

El día 21 de enero de 1934, en la tercera y última corrida de Feria, repitieron Villalta y “Maravilla” con Manolito Bienvenida. Se lidiaron nuevamente tres toros de la ganadería española de García Pedrajas en combinación con tres toros de “La Providencia” de los hermanos Juan Vicente y Florencio Gómez Núñez. El triunfador de la corrida fue Manolo Bienvenida quien logró una faena artística y meritoria por su entrega y valor ante su primer toro de “La Providencia” al que le cortó una oreja y el rabo, pedido por insistencia del público, que fue rechazado por el mismo diestro al considerarlo demasiado.

Antonio García “Maravilla”, estuvo con el santo de espaldas. No por falta de valor ni de arte, sino por las condiciones imposibles del ganado que le correspondió. El mejor de sus dos toros fue el de “La Providencia”, al que pudo sacarle mayor partido.

El 4 de febrero de 1934, Antonio García “Maravilla”, participó en un festival a beneficio del diestro Juan Luis de la Rosa, compartiendo cartel con el venezolano Julio Mendoza, en el Nuevo Circo de Caracas (Venezuela).

El domingo 19 de abril de1934, en Arlés (Francia), consiguió un gran triunfo al cortar a sus dos toros, las dos orejas y el rabo, saliendo a hombros de la plaza, después de realizar unas magníficas faenas con la muleta, pletóricas de temple y de dominio, que culminó superiormente con certeras estocadas a volapié.

Antonio García “Maravilla” en las portadas de “Madrid Taurino”.
(Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

“Maravilla” demostró ser un artista muy puro. A su figura siempre le imprimía una armonía y plasticidad perfecta. Toreando de capa y muleta transmitía mucha emoción. Su toreo era elegante y personalísimo. Acertado y artista en el adorno y en la filigrana. De seguro dominio e indudable maestría en el momento de enfrentarse con el toro difícil.

Sus faenas de muleta fueron un compendio del auténtico arte de torear, porque unas veces aparecía el torero sabio, dominador y enterado, y en otras, cuando apretaba el toro con nervio y bravura, surgía su torero alegre y vistoso, con una gracia innata en los movimientos.

Decía un conocido crítico taurino: “Maravilla” como se dice corrientemente, se mete al público en el bolsillo, porque sabe conquistarle con el atractivo irresistible de su arte magnífico, es un torero que se impone por el sello personal de su arte. Hay artistas que necesitan varias actuaciones para entrar en el público y otros que se hacen dueños del público en la primera actuación. Son éstos los elegidos, los señalados por el dedo invisible de la gloria, y a este grupo pertenece Antonio García “Maravilla”.

El 15 de julio de 1934, en Pamplona (España), cortó una oreja y fue contusionado. Se lidiaron ocho toros de García Natera (García Pedrajas). Alternó junto a “Carnicerito de México”, que cortó una oreja; Florentino Ballesteros (hijo) y Félix Colomo.

“Maravilla”, demostrando su gran valor y entrega en Pamplona, España. Año 1934. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

En el año 1934, llegó a torear unas 17 corridas en el viejo continente. El 25 de noviembre de 1934, Antonio García “Maravilla” debutó en México, en la plaza de “El Toreo”, en compañía de Jesús Solórzano y Lorenzo Garza, ante reses de Zotoluca. Estuvo durante el invierno en México en 1934, toreando 3 corridas en la plaza de toros de “El Toreo” y 13 en distintas ciudades mexicanas.

El 8 de septiembre de 1935, en Benavente (Zamora), Antonio García “Maravilla” alternó en un mano a mano con Félix Colomo. “Maravilla”, en su primer toro, fue ovacionado, en su segundo, cortó una oreja y en su tercero, quinto toro de la tarde de don Alipio Pérez Tabernero, estuvo fenomenal, levantando al público de sus asientos, realizando una colosal faena que fue premiada con las dos oreja, el rabo y una pata. Su compañero Colomo, cortó tres orejas, saliendo ambos diestros a hombros de la plaza.

“Maravilla” toreó la temporada de 1935, unas 15 corridas.

El 19 de enero de 1936, Antonio García “Maravilla” triunfó en Casablanca (Marruecos), lidiando toros de Villamarta. En publicación del diario ABC, el 14 de abril de 1936, se anunció que “Maravilla” fue contratado para torear 15 corridas en París (Francia), luego de haberse concedido un permiso especial. 

En 1936 se presentó en el Palacio de la Música de Madrid, la segunda versión de la película española “Currito de la Cruz”, editada por E.C.E., donde Antonio García “Maravilla”, por su gran popularidad y atractivo, fue protagonista junto a los actores Antoñito Vico, Elisa Ruiz, Eduardo Pedrote, José Rivero, Ana R. Leyva, Carmen Viance y otros artistas. El guión y la dirección de la película, estuvo a cargo de Fernando Delgado y la obra de Alejandro Pérez Lugín. Esta segunda versión fue realizada por primera vez con sonido ya que la primera película de 1925 era silente.

A la izquierda: El diestro madrileño “Maravilla” en pose muy torera. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). A la derecha: Cartel de la película “Currito de la Cruz”, protagonizada por Antonio García “Maravilla” en 1936.

Antonio García “Maravilla” fue vice-presidente de la Asociación de Matadores de Toros y Novillos de España el año 1936, cuando el conflicto taurino hispano-mexicano. El presidente fue Marcial Lalanda, el presidente suplente: Antonio Posada, y el secretario: Diego Mazquiarán “Fortuna”.

Asociación de Matadores de Toros y Novillos de España el año 1936. De izquierda a derecha: Antonio García “Maravilla”, Marcial Lalanda, Diego Mazquiarán “Fortuna” y Antonio Posada. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez).

Toreó las siguientes corridas: 7 (1936), 15 (1937), 9 (1938), 9 (1939) y 2 (1940).

El 25 de junio de 1939, en la plaza de toros Monumental de Las Ventas de Madrid, “Maravilla” fue el héroe en una tarde muy lluviosa. Se mostró voluntarioso, artista y con mucho arrojo. Cortó dos orejas, una a cada toro, siendo el triunfador de la tarde, saliendo por la Puerta Grande. Alternó con Victoriano de La Serna y Joaquín Rodríguez “Cagancho”. Los astados pertenecieron a la ganadería de don Antonio Pérez de San Fernando.

En enero de 1940, Antonio García “Maravilla” vino a Venezuela, contratado por el empresario don Andrés Gago, participando en tres corridas de toros en el Nuevo Circo de Caracas. La primera de ellas, el 14 de enero de 1940, en un mano a mano con Manuel Jiménez “Chicuelo”. Los toros del Marqués de Villamarta, no permitieron el lucimiento de los diestros. La segunda, el 11 de febrero de 1940, compartiendo cartel con Joaquín Rodríguez “Cagancho” y Jaime Pericás. Los astados pertenecieron a la ganadería del Conde de Santa Coloma. “Maravilla”, en su primero, al realizar un quite por verónicas con el capote, fue cogido en forma impresionante por el escroto y lanzado contra el burladero, recibiendo una cornada de 12 centímetros de extensión y un varetazo corrido en la región inguinal. Fue curado en la enfermería y salió nuevamente a la plaza con pantalón de paisano para lidiar a su último enemigo. Esa tarde “Cagancho” cortó una oreja y rabo a su segundo toro y Pericás, también a su segundo, le cortó una oreja siendo muy ovacionado.

Impresionante momento de la cornada de Antonio García “Maravilla”, siendo lanzado contra el burladero, en el Nuevo Circo de Caracas, el 11 de febrero de 1940. Foto: J. Albanez. (Archivo: Hnos. Dupouy Gómez). 

“Maravilla” toreó una tercera tarde en el Nuevo Circo de Caracas, el 3 de marzo de 1940, en un mano a mano con Jaime Pericás, pero los toros no resultaron buenos para el lucimiento de los alternantes. 

En el año 1940 toreó 2 corridas de toros en España; el 21 de mayo en Ronda y el 2 de junio en Madrid.

Su última presentación en Madrid fue el 9 de abril de 1944, resultando herido. Toreó un festival en Valdemorillo, el 11 de febrero de 1945, junto a “Morenito de Talavera” y Mata, ante reses de Tolosa. Néstor Luján, en su libro “Historia del Toreo” expresó sobre “Maravilla”: “Ha sido un torero extenso, de ánimo desigual, muy artista y sabedor de la lidia de los toros”.

Posteriormente, Antonio García “Maravilla”, trabajó como empresario taurino en la plaza de toros de Vista Alegre en Carabanchel y de la plaza de toros de San Sebastián de los Reyes en Madrid, hasta comienzos de los años setenta. Fue apoderado del maestro Andrés Vázquez en sus inicios.

“Maravilla”, falleció a los 77 años de edad, el 11 de junio de 1988, en Fuengirola, Málaga (España).

El 25 de mayo de 2016, coincidiendo con la IV Edición de TOURISFILM (Jornadas de Turismo e Industria Audiovisual), se estableció entre los galardones que concede en cada edición, la creación del Premio Taurino Antonio García “Maravilla” en homenaje a su recuerdo. En su primera edición fue concedido el Premio a la Escuela Taurina de Madrid.

Indiscutiblemente, Antonio García “Maravilla” bien merece este recuerdo por su digna trayectoria profesional que inició desde muy niño con la firme ilusión de convertirse en figura del toreo. En el barrio madrileño de Maravillas vino al mundo un día para demostrarle a la afición que como torero, hizo honor a su apodo ¡Maravilla!